CDC: Estados deben estar listos para distribuir vacunas contra COVID el 1 de noviembre
Lea esta noticia en inglés en el Miami Herald.
El Dr. Robert Redfield, director de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades, envió la semana pasada una carta a todos los gobernadores de la nación con una solicitud urgente: la administración del presidente Trump quiere que hagan todo lo posible para eliminar cualquier obstáculo para que los centros de distribución de vacunas contra el coronavirus estén plenamente operativos antes del 1 de noviembre.
La carta del 27 de agosto, obtenida por McClatchy, pide a los gobernadores que aceleren la solicitud de permisos y licencias para nuevos centros de distribución. “El tiempo normal necesario para obtener estos permisos representa una barrera significativa para el éxito de este programa urgente de salud pública”, escribió Redfield.
“Los CDC solicitan urgentemente su asistencia para agilizar las solicitudes de estas instalaciones de distribución”, continuó, “y si es necesario le pide que considere la posibilidad de renunciar a los requisitos que impedirían que estas instalaciones entren en pleno funcionamiento antes del 1 de noviembre de 2020”.
“Los requisitos que se le pueden pedir que se eliminen para agilizar la distribución de la vacuna no comprometen la seguridad o integridad de las vacunas”, agregó.
Esta es la solicitud federal apresurada más reciente a los gobiernos estatales para que se preparen para empezar a distribuir una vacuna contra el coronavirus, que ya ha dejado 185,000 fallecidos en Estados Unidos.
El mes pasado, la Dra. Nancy Messonnier, una de las principales funcionarias de los CDC que trabaja en la respuesta federal al coronavirus, advirtió que los departamentos estatales de salud pública “se están quedando sin tiempo” para formular planes de distribución de vacunas y pidió a los estados que presentaran propuestas antes del 1 de octubre.
Las empresas de entrega han recibido la guía de los funcionarios federales para preparar centros refrigerados de almacenamiento de vacunas en el centro del país y que se preparen para cargar las vacunas en los camiones a más tardar el 1 de noviembre.
Este apuro está presionando a los sistemas de salud estatales, cortos de recursos, y no parece estar en sincronía con el progreso de los ensayos clínicos en curso de las vacunas contra el virus, que todavía están reclutando voluntarios para probar la seguridad y eficacia.
Algunos expertos de la cadena de suministro han expresado preocupación de que los funcionarios del gobierno encargado del programa federal que acelera el desarrollo de las vacunas no hayan comunicado adecuadamente las responsabilidades que asumirán los gobiernos estatales y locales una vez que asuman la tarea de distribuir la vacuna.
“En este punto deberíamos saber mucho más sobre cómo es el sistema de distribución previsto y cuál es el plan”, dijo la Dra. Julie Swann, jefa del Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y asesora de los CDC durante su respuesta a la pandemia del virus H1N1 en 2009.
Las primeras vacunas con más probabilidades saldrán de los ensayos clínicos de fase III y plantearán desafíos excepcionales a las autoridades de salud pública, lo que requerirá almacenamiento a temperaturas bajo cero y dos dosis por persona con varias semanas de diferencia.
Otros han expresado su preocupación por el hecho de que el cronograma establecido por el plan del gobierno federal, que establece un plazo que ofrecería las primeras vacunas pocos días antes de las elecciones presidenciales, está motivado por la política, no razones médicas.
Los funcionarios encargados del plan han dicho a los periodistas que habrá una campaña “abrumadora” de mensajes públicos en noviembre. Y en la Convención Nacional Republicana de la semana pasada, el presidente Donald Trump, el vicepresidente Mike Pence e Ivanka Trump, asesora principal de la Casa Blanca e hija del presidente, promocionaron el programa, alegando que se podría aprobar una vacuna antes de fin de año.
Wes Wheeler, presidente de UPS Healthcare, dijo en una entrevista que la orientación de la administración debe estar lista para poner la vacuna en los camiones antes del 1 de noviembre. “Estará precedido conversaciones tempranas en septiembre y octubre sobre cómo esto realmente funcionará”, dijo.
“Creo que a todos se nos darán instrucciones sobre cómo funcionará, pero aún no lo hemos visto”, dijo Wheeler. “Están hablando de 10 millones de dosis en noviembre.”
El Dr. Larry Corey, quien colidera ensayos clínicos de la vacuna para la Red de Prevención del COVID-19 bajo los Institutos Nacionales de Salud, dijo a McClatchy esta semana que no espera que los resultados de los ensayos estén listos para su aprobación o entrega en ese momento.
“Todas las pruebas están creadas, si todo va bien, para obtener una respuesta unos siete meses desde el momento en que comienza el proceso”, dijo Corey. “Las vacunas con una eficacia de 90% darán una lectura antes que las que tienen una eficacia de 50%, pero diría la diferencia probablemente sea entre cinco y siete meses”.
El primer ensayo de Fase III comenzó a mediados de julio, por lo que es extremadamente improbable que su equipo pudiera inscribir a los voluntarios, proporcionar a cada voluntario dos dosis, realizar un seguimiento de su progreso y llegar a conclusiones para noviembre, dijo Corey.
“Es increíblemente importante para nuestro país y el mundo saber qué vacuna funciona, qué tan bien funciona”, dijo Corey, un virólogo del Fred Hutchinson Cancer Research Center. “Parece que van muy bien, y lo que necesitamos es dejar que la ciencia se haga cargo, porque sin eso, no tenemos política pública”.
Traducción de Oscar Díaz.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de septiembre de 2020, 4:49 p. m..