Quién es Lloyd Austin, el general que sería el primer afroamericano al frente del Pentágono
El general Lloyd Austin aúna la novedad simbólica de convertirse en el primer afroamericano en dirigir el Pentágono con una excepcional trayectoria militar que le ha llevado desde el campo de batalla a la lucrativa consultoría para empresas de defensa.
Austin, de 67 años y general retirado de cuatro estrellas, es el escogido por el presidente electo, Joe Biden, para liderar el todopoderoso Departamento de Defensa.
Su carrera militar es ejemplar: graduado en la academia de West Point, estuvo al mando de varias unidades de tropas sobre el terreno tanto en Irak como en Afganistán y, poco a poco, fue ascendiendo en el escalafón militar.
DE SOLDADO A COMANDANTE
Austin cuenta con una Estrella de Plata, el tercer galardón al valor en EEUU, y es conocido por preferir el bajo perfil a los focos de los medios.
Desde 2008 estuvo en Irak, donde dos años después se convirtió en el comandante general de las tropas desplegadas en el país y supervisó la retirada en 2011 del grueso de las de combate y coordinó más tarde el mantenimiento de las encargadas de entrenamiento y formación de fuerzas locales.
Posteriormente, en 2012, fue nombrado por el presidente Barack Obama (2009-2017) para dirigir en Comando Central, el más importante de EE.UU. y encargado de las operaciones militares en Irak, Siria y Afganistán.
En ese cargo es donde tuvo la oportunidad de trabajar estrechamente con Biden, entonces vicepresidente de Obama.
Como tal, estuvo al frente de la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI), y dirigió las operaciones para retomar la ciudad de Mosul en Irak y reducir la presencia de los yihadistas en ese país y Siria.
En abril de 2016, Austin, nacido en Mobile (Alabama), celebró su ceremonia de retirada en la base conjunta Myer-Henderson Hall en Arlington (Virginia).
LAS PUERTAS GIRATORIAS HACIA LA VIDA CIVIL
No obstante, y pese a su brillante carrera, cuenta con varios obstáculos para su aprobación por parte del Senado.
Su salto a la vida civil cumplió con la tradición del Pentágono y pasó por las conocidas “puertas giratorias”, que le llevaron a provechosos cargos en varias empresas privadas, algo que ha despertado las críticas en los sectores más progresistas del Partido Demócrata.
Es miembro del consejo de administración de Raytheon Technologies, la tercera contratista de defensa del mundo; y de Nucor, la mayor productora de acero de EEUU.
Aunque es una práctica habitual entre militares retirados y exfuncionarios gubernamentales en EEU., esto podría generar potenciales conflictos de interés.
Pero el mayor problema que encara es el hecho de llevar apenas cuatro años fuera de las Fuerzas Armadas.
La ley federal en EEUU obliga a que pasen al menos siete años antes de que los militares retirados puedan ocupar cargos de gobierno.
Y Austin carga con un precedente peligroso.
Al primer secretario de Defensa de la Administración del presidente Donald Trump en 2017, James Mattis, otro general de currículo excepcional que no cumplía el periodo reglamentario, se le otorgó una excepción para poder asumir el cargo, pero varios senadores tanto republicanos como demócratas advirtieron de que no volverían a permitir quebrar la norma.
En 2017, el senador demócrata Jack Reed, también militar retirado, avisó sobre el caso de Mattis: “Dar excepciones a la ley no debería ocurrir más de una vez en una generación, así que no apoyaré otra exención para futuros nominados. Ni tampoco apoyaré un esfuerzo para reducir y eliminar la norma en el futuro”.
Austin necesitaría la misma excepción, por lo que es de prever turbulencias en las audiencias de confirmación del próximo año.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de diciembre de 2020, 5:28 p. m..