Haití es un reto constante para Biden en medio de la crisis mundial
La política exterior del presidente Joe Biden enfrenta una prueba crítica al tener que hacer frente a dos crisis internacionales al mismo tiempo.
El presidente ha estado reunido en Camp David con sus colaboradores, recibiendo información por video de su secretario de Estado y su asesor de Seguridad Nacional sobre el deterioro de la situación en Afganistán y la ahora más profunda crisis en Haití. La nación caribeña se ha visto afectada en cuestión de semanas por un terremoto, el asesinato de su presidente y una ola aplastante del coronavirus.
El reto más acuciante para su presidencia era el principal foco de atención: la marcha de los talibanes en todo Afganistán, la de la capital, Kabul, y la precipitada evacuación de la embajada estadounidense tras 20 años de guerra.
Pero una vez más, Haití estuvo en la agenda, esta vez ante una catástrofe natural que ha dejado cientos de muertos y hospitales desbordados.
Un terremoto de magnitud 7.2, mayor que el devastador sismo e 2010, arrasó edificios en todo el suroeste del país. Con la llegada de una tormenta tropical, los equipos de catástrofes haitianos y estadounidenses trabajan con muy poco tiempo en las labores de búsqueda y rescate.
Un alto funcionario de la administración dijo a McClatchy que la reacción inmediata de Biden a la tragedia —el nombramiento de la administradora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Samantha Power, para dirigir la respuesta, la declaración expresando sus condolencias y la solicitud de actualizaciones y sesiones informativas– muestra que Haití todavía es una “prioridad absoluta” para su gobierno.
Los funcionarios de la USAID mantuvieron varias reuniones el fin de semana para coordinar la respuesta y enviaron un equipo de búsqueda y rescate de 65 personas, para unirse a su equipo de respuesta a la catástrofe que ya estaba en el terreno.
Pero la ubicación del terremoto, en el suroeste del país, dificultará la entrega de ayuda humanitaria por parte de Washington. El transporte aéreo es complicado y las carreteras están dañadas o plantean riesgos de seguridad para el personal estadounidense, dijeron funcionarios a McClatchy el domingo.
La entrega de ayuda a la región podría requerir el despliegue de tropas estadounidenses en Haití, un paso que Biden había rechazado hace apenas unas semanas tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, cuando el gobierno interino de Haití pidió a Estados Unidos la presencia de soldados para ayudar a asegurar la infraestructura crítica del país.
“Estamos estudiando varias opciones para apoyar la logística de esta respuesta. Es bastante complicado: la capacidad de transporte aéreo dentro de Haití es limitada para que los suministros entren y salgan de esta región. Estamos estudiando todas las opciones disponibles”, dijo Sarah Charles, administrador adjunto de la Oficina de Asistencia Humanitaria de la USAID.
Charles dijo que la zona afectada es “de difícil acceso por carretera” y que había “preocupaciones de seguridad, en particular los viajes por tierra a esa región en particular”.
“Estamos en contacto estrecho con numerosos aliados del gobierno de Estados Unidos, incluyendo un contacto muy estrecho con el Departamento de Defensa, y el Comando Sur en particular”, dijo Charles, refiriéndose al Comando Sur de Estados Unidos.
El Comando Sur dijo que había establecido un grupo de trabajo conjunto para “llevar a cabo las operaciones militares de Estados Unidos” en apoyo de la misión de asistencia a la catástrofe, enviando un equipo de 14 personas a Puerto Príncipe el domingo para evaluar la situación.
“Las evaluaciones del equipo serán usadas por los planificadores de la misión del Comando Sur para identificar las capacidades militares necesarias y disponibles para apoyar la asistencia estadounidense en caso de desastre en el extranjero”, dijo el Comando Sur en un comunicado.
La Marina desplegó drones y aviones Poseidon para recoger imágenes aéreas de los daños, así como helicópteros militares, entre ellos dos CH-47 Chinooks, también están en camino a Haití para “proporcionar apoyo de transporte aéreo crítico a los esfuerzos de ayuda”.
“La misión militar de socorro estadounidense se unirá a las operaciones de apoyo de la Guardia Costera de Estados Unidos en el país caribeño”, dijo el comunicado.
La última vez que Estados Unidos envió militares a Haití fue en 2010, después que el terremoto de magnitud 7 dejó decenas de miles de muertos.
En ese entonces, el presidente Barack Obama decidió adoptar un amplio enfoque gubernamental para ayudar a Haití, que se basó en los recursos del Departamento de Estado y del Pentágono. Envió a 3,500 soldados de la 82ª División Aerotransportada para que participaran en un enorme esfuerzo de ayuda internacional.
La 82ª División Aerotransportada fue desplegada recientemente para evacuar a los estadounidenses y sus aliados de Afganistán.
“Sabremos más cuando lleguen reportes de daños más completos, pero puede ser un reto”, dijo Brian Concannon Jr, miembro de la junta directiva y ex director ejecutivo del Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití. “Es casi seguro que no es el mismo nivel de desafío al que se enfrentó la administración de Obama en 2010”, dijo.
“El verdadero reto —y este es el reto por el que se preguntan los haitianos— es cómo va a ser esto diferente a la última vez”, dijo Concannon. “Hubo logros en 2010. Pero hay un consenso bastante fuerte de que los resultados sostenidos no fueron adecuados para reconstruir mejor el país”.
Charles dijo que el equipo de respuesta a la catástrofe de la USAID solo ha realizado hasta ahora un estudio aéreo de los daños y teme que el número de fallecidos pueda ser mucho mayor.
“Todavía es muy pronto”, dijo Charles. “Creo que anticipamos que estos son solamente cálculos preliminares de las víctimas potenciales, y podemos ver que ese número aumente”.
Desafíos cada vez mayores
Delegar la crisis haitiana a Power también permitió a Biden centrar su atención en la creciente presión a la que se enfrenta por la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán y su valoración, hace apenas unas semanas, de que era “muy poco probable” que los talibanes tomaran el control del país.
El terremoto es solo el más reciente de una serie de desafíos en Haití que han puesto en jaque a Biden, quien ha tratado de dirigir su atención hacia crisis estratégicas mayores.
“Me parece, mirando el curso de los últimos siete meses, que mucho de lo que Biden ha querido hacer es no tener a Haití en los titulares. A menudo ha tomado el camino de la menor resistencia”, dijo Concannon.
“Supongo que eso se debe a que tiene otros asuntos importantes entre manos y no ve a Haití como una de las grandes prioridades de su administración”, dijo. “Creo que eso ha causado algunos problemas para la situación política allí”.
La nación más pobre de las Américas enfrentó uno de sus peores brotes de COVID-19 y fue la última de la región en recibir vacunas. Los haitianos temen que las tormentas y los terremotos agraven más la pandemia.
Y el asesinato de Moïse el 7 de julio todavía tiene al país conmocionado.
Funcionarios de seguridad nacional afirman que la dinámica de seguridad en Haití es una preocupación persistente en la administración y temen que las pandillas haitianas se mantengan más fuertes que la Policía, que antes del terremoto del sábado ya estaba desbordada por la extensa investigación en torno al asesinato de Moïse.
La Guardia Costera y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos han aumentado los preparativos en caso de que las crecientes presiones sobre Haití provoquen un éxodo de refugiados a través del Estrecho de la Florida.
Charles dijo que el actual brote de COVID-19 en Haití y el vacío de seguridad creado tras el asesinato de Moïse formaban parte de la planificación de la USAID mientras prepara una respuesta federal.
“En lo que ya es un momento difícil para el pueblo de Haití, me entristece el devastador terremoto ocurrido en Saint-Louis du Sud”, dijo Biden el sábado. “Enviamos nuestras más profundas condolencias a todos los que han perdido a un ser querido o han visto sus hogares y negocios destruidos”.
“Estados Unidos sigue siendo un amigo cercano y duradero del pueblo de Haití”, añadió Biden, “y estaremos allí tras esta tragedia”.