Estados Unidos

Mientras cobra impulso la investigación sobre el ‘síndrome de La Habana’, aumenta el temor de más ataques

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se despide al abordar el Air Force Two mientras parte de Vietnam para continuar su gira oficial por Asia, en Hanoi, Vietnam, el jueves 26 de agosto de 2021.
La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se despide al abordar el Air Force Two mientras parte de Vietnam para continuar su gira oficial por Asia, en Hanoi, Vietnam, el jueves 26 de agosto de 2021. AP

A funcionarios de todo el gobierno de Estados Unidos les ha preocupado cada vez más en las últimas semanas que los presuntos ataques sensoriales contra el personal estadounidense se estén intensificando a medida que la investigación de los servicios de inteligencia sobre el fenómeno conocido como “síndrome de La Habana” cobra impulso.

Un grupo de expertos y científicos lleva varios meses examinando la causa de los presuntos ataques, mientras que la CIA está investigando quién podría ser el responsable utilizando recursos similares a los de la agencia de espionaje en su búsqueda del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, según múltiples funcionarios familiarizados con el asunto.

En el Departamento de Estado, la principal asesora que supervisa su respuesta al fenómeno dejará el cargo esta semana, según dijeron funcionarios a McClatchy. El secretario de Estado, Antony Blinken, tiene previsto nombrar en los próximos días a un sustituto de Pamela Spratlen, que va a jubilarse.

Blinken considera que la elección de su sustituto es una decisión importante, dijo un alto funcionario del Departamento de Estado.

“El secretario se ha ocupado de esta cuestión incluso antes de ser secretario”, dijo el funcionario. “Una de las reuniones que solicitó proactivamente antes de la transición fue sobre este tema”.

En el Pentágono se informó de “casos recientes” dentro de las fuerzas militares después de que el secretario de Defensa, Lloyd Austin, aconsejara al personal que creía tener síntomas que informara de sus experiencias inmediatamente. Un portavoz del Departamento de Defensa no quiso hacer comentarios sobre la investigación ni sobre los informes de incidentes específicos.

El posible ataque a diplomáticos estadounidenses en Hanoi justo antes de la visita de la vicepresidenta Kamala Harris a Vietnam en agosto y a un oficial de inteligencia que viajaba con el director de la CIA, Bill Burns, en India este mes, han avivado la alarma en las agencias de seguridad nacional de que los presuntos ataques son cada vez más abiertos.

Los últimos incidentes de gran repercusión en Vietnam e India se producen cuando los funcionarios de inteligencia afirman que se están acercando a la comprensión de las causas de los episodios que han afectado a más de 200 miembros del personal estadounidense en los últimos años.

“¿En términos de si nos hemos acercado? Creo que la respuesta es sí, pero no lo suficientemente cerca como para hacer el juicio analítico que la gente está esperando”, dijo la semana pasada el subdirector de la CIA, David Cohen, en un panel de la Cumbre de Inteligencia y Seguridad Nacional 2021.

Un funcionario dijo que los dos incidentes recientes han “subrayado la necesidad de llegar al fondo de esto lo antes posible”.

“El mensaje parece ser que ‘podemos llegar a cualquier parte’”, dijo otra fuente gubernamental.

Los casos denunciados en Vietnam e India aún se están investigando. El gobierno de Estados Unidos no ha concluido oficialmente que se trate de ataques intencionados de una potencia extranjera contra personal estadounidense.

Pero, en privado, los funcionarios de la administración de Biden están cada vez más convencidos de que los casos de síndrome de La Habana son el resultado de ataques dirigidos. Un informe publicado por la Academia Nacional de Ciencias el año pasado concluyó que la energía de microondas dirigida era probablemente la causante de los incidentes.

Tres administraciones consecutivas han sospechado que Rusia es el culpable más probable, y los funcionarios de la administración se refirieron al asunto con sus homólogos rusos durante la cumbre del presidente Joe Biden con el presidente ruso, Vladimir Putin, a principios de este año.

“Demuestra, creo, una creciente audacia por parte de quien lo está haciendo –Rusia, si es el caso– y una completa falta de preocupación por las represalias”, dijo en una entrevista John Bolton, ex asesor de seguridad nacional bajo el presidente Donald Trump.

“Cuando vas tras personal que rodea a la vicepresidenta, te estás acercando bastante a la cima. Y hacerlo en un país extranjero, a diferencia de tratar de hacerlo en Estados Unidos o algo así, eso indica que creen que son efectivamente inmunes a las represalias”, dijo.

En junio, Biden ordenó la formación de dos grupos de expertos para estudiar el fenómeno. El que depende del Director de Inteligencia Nacional está más centrado en la identificación de la causa, mientras que el otro se centra en la identificación de formas de proteger al personal estadounidense.

La Directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, ha pedido un informe del primer panel después de 100 días. No está claro en qué punto se encuentra el panel de expertos dentro de ese plazo.

Funcionarios de la administración dijeron que el plazo de 100 días es un objetivo interno, pero no hay un plazo oficial para completar el informe. “Queremos que tengan todo el tiempo que necesiten, si es que necesitan más tiempo”, dijo un alto funcionario de la administración.

“Hemos visto una proliferación de estos incidentes de salud con nuestro personal en todo el mundo. No muestra ningún signo de disminución; si acaso, muestra indicios de intensificación”, dijo a McClatchy el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, demócrata por California.

“Todavía no tenemos las respuestas. Hay mucho trabajo por hacer. Pero creo que nos estamos moviendo en la dirección correcta”, dijo Schiff, “tanto en términos de cómo cuidamos a nuestra gente como en la obtención de respuestas sobre quién y cómo; quién es el responsable de estos ataques, y cómo se están llevando a cabo”.

Los diplomáticos estadounidenses destinados en la embajada de Estados Unidos en La Habana fueron de los primeros en reportar la serie de síntomas extraños en 2017, incluyendo mareos, zumbidos, problemas visuales, vértigo y dificultades cognitivas. Desde entonces, se han identificado casos en todo el mundo y en el área de Washington.

Las recientes orientaciones de las agencias gubernamentales ofrecen indicios de una teoría sobre cómo se ejecutan los presuntos ataques.

En una carta dirigida a todos los miembros del servicio y al personal civil del Pentágono, Austin aconsejaba al personal que creyera estar experimentando síntomas que “se retirara inmediatamente de la zona, junto con sus compañeros de trabajo y/o sus familiares”.

El teniente coronel de la Infantería de Marina Anton Semelroth, portavoz del Departamento de Defensa, dijo que la carta fue enviada a los empleados la semana pasada porque “dada la envergadura y el alcance de nuestra fuerza de trabajo, era importante que nuestros procesos de información interna estuvieran estandarizados y sincronizados con el enfoque de todo el gobierno antes de comunicarlo a nuestras comunidades militares, de servicio civil, de contratistas y dependientes”.

“El secretario continuará siguiendo de cerca el tema y los esfuerzos de apoyo del departamento, y se compromete a mantener a la fuerza de trabajo consciente del tema, informada sobre cómo reportar posibles incidentes y, lo más importante, ayudar a nuestros empleados a permanecer sanos y seguros”, dijo Semelroth, refiriéndose a los incidentes sanitarios anómalos que es el término del gobierno para estos eventos.

El mes pasado, el viaje de Harris de Singapur a Vietnam se retrasó más de tres horas mientras su personal realizaba una “revisión de seguridad” de los recientes incidentes ocurridos allí. Después de ese episodio, una fuente gubernamental dijo que el hecho de que los altos funcionarios permanezcan en las salas interiores de los edificios o fuera de las líneas de visión de los coches proporciona protección contra un posible dispositivo que probablemente no esté equipado para lanzar una red amplia.

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