Mes de la Herencia: ¿Cuándo tendrá Estados Unidos su primer presidente hispano?
Estados Unidos ya ha tenido presidentes hispanos.
Ramón Antonio Gerardo Estévez, de padre español y mejor conocido como Martin Sheen, interpretó al comandante en jefe en el programa de televisión “The West Wing” de 1999 a 2006. Andy García, quien nació en Cuba, llegó a la Casa Blanca en la película “Geostorm” cuando esta se estrenó en 2017.
En el mundo de Hollywood sí ha pasado, pero en este cierre del Mes Nacional de la Herencia Hispana, vale la pena plantearse esta pregunta: ¿Cuando va un hispano a liderar el país en la vida real, fuera de las cámaras?
Eduardo A. Gamarra, profesor de política y relaciones internacionales de la Universidad Internacional de la Florida, dijo que deben ocurrir dos sucesos principales para que la comunidad hispana logre ese hito. Primero, debe surgir un candidato que logre romper todas las diferencias -ya sea raciales, étnicas, generacionales, socio-económicas o de nacionalidad- que existan entre él y los votantes. Segundo, debe surgir en el momento correcto.
“Piénsalo de esta manera: ¿Cómo es que Shakira se convirtió en una artista famosa en los Estados Unidos? Lo hizo porque logró cruzar líneas, cantando en inglés por ejemplo”, dijo.
“Ahora aplica ese mismo concepto para los políticos”, agregó. “¿Qué políticos hispanos conoces que hayan cruzado líneas así? ¿Existen íconos nacionales de origen hispano en la política estadounidense?”
El punto de Gamarra, explicó, es que para ganar una contienda tan grande como la presidencia del país se necesita convencer a diferentes grupos de votantes.
Barack Obama logró convertirse en el primer presidente negro del país en 2008 en parte por la facilidad con que lograba conectar con distintas personas, ya fuera que se los encontrara en una cancha de básquetbol o en una sala de conferencias, que fueran negros o blancos, cubanos o mexicanos.
¿Existen políticos hispanos que podrían llegar a ocupar el cargo más alto?
Gamarra dijo que Marco Rubio, ahora senador de la Florida, y Ted Cruz, senador de Texas, ambos intentaron hacerlo en las primarias de 2016 del Partido Republicano. Han sido los únicos que han llegado o podrían llegar tan lejos en su opinión, dijo, pero igual fracasaron ante Donald Trump, un aspirante blanco.
En el Partido Demócrata, según Gamarra, tampoco hay alguien con la habilidad de trascender fuera de su distrito o estado lo suficiente para mover masas y llegar a Washington D.C.
Alexandra Ocasio-Cortez, una demócrata de izquierda muy marcada y de madre puertorriqueña, por ejemplo, es muy popular entre sus constituyentes en Nueva York. Pero Gamarra duda que su aprobación se extienda a todo su partido político, y mucho menos a votantes republicanos o independientes.
Jerónimo Cortina, profesor asociado de política en la Universidad de Houston, estuvo de acuerdo con Gamarra en que se necesita un buen candidato, así como que este se desarrolle en el contexto histórico adecuado.
Cuando Obama rompió su techo de cristal lo hizo no solo por su personalidad agradable, si no porque durante su campaña promovió un mensaje unificador de esperanza por un mejor futuro, en un momento en el que muchos se sentían desolados tras la guerra de Irak y la crisis económica.
Nadie sabe qué hechos jugarían a favor de un candidato hispano.
Sin embargo, Cortina discrepó con Gamarra en que no existen candidatos hispanos con la habilidad de llegar a la boleta presidencial y vencer a sus contrincantes.
“No es que no sean capaces”, dijo. “Claro que hay muchos que son capaces, la cuestión es si van a recibir el respaldo necesario para ello”.
Es que los solicitantes no solo tienen que tener simpatía y alzarse en el momento perfecto, si no que también tienen que, como hispanos, luchar contra los patrones dominantes en la política, que aunque está cambiando lentamente, siguen favoreciendo en su mayoría a hombres blancos como Bernie Sanders y Mike Pence.
‘Si podemos visualizarlo, podemos lograrlo’
Los candidatos hispanos, dijo Cortina, luchan contra barreras sistémicas, como cultivar las fuentes necesarias para recaudar fondos o para garantizar cobertura en los medios.
Julián Castro, ex alcalde de San Antonio, Texas, se postuló para la presidencia por el Partido Demócrata, y quizás pudo haber triunfado si hubiese conseguido más apoyo, dijo.
Latino Victory Fund, un grupo de activistas que busca aumentar la representación hispana en la política estadounidense, avalaron a Castro durante las primarias de 2020. Nathalie Rayes, presidenta y directora ejecutiva del colectivo, dijo que lo hicieron porque es de ascendencia mexicana, y porque creían que su plataforma beneficiaría a los hispanos en general.
Y es que para Rayes, el primer presidente hispano debe llegar a la Casa Blanca para promover sus planes políticos y ayudar a todos los estadounidenses, no por el simple hecho de que nunca ha habido uno de su etnia.
Aunque haya uno, sea el que sea, beneficiará automáticamente a toda la comunidad hispana, dijo. Para los niños, en especial, ver que alguien que tiene su mismo color de piel o su misma herencia llegue a acumular tanto prestigio sería inspirador y los motivaría a perseguir sueños similares, en vez de limitarse.
“Creo que si podemos visualizarlo, podemos lograrlo”, dijo.
Latino Victory Fund intenta proveer la infraestructura necesaria -el dinero y las conexiones- para que romper esas barreras que Cortina describió y que así hayan más hispanos en la boleta cada vez más a nivel nacional, estatal y local.
Actualmente, los hispanos representan alrededor del 18 por ciento de la población en Estados Unidos, pero solo tienen alrededor del 1 por ciento del poder político, dijo. En el ciclo electoral de 2020, 32 millones de hispanos podían votar y 16.1 millones lo hicieron. Su participación creció casi un 30 por ciento entre 2016 y 2020.
“Deberíamos estar hablando más de los latinos que se postulan para cargos públicos, no solo durante el Mes de la Herencia Hispana, sino durante todo el año”, dijo Rayes. “Esto es importante”.