Estados Unidos

Los contraataques a Trump no son suficientes para los demócratas. Quieren que Biden sea más agresivo

Mientras el ex presidente Donald Trump mantiene su control sobre el Partido Republicano y sigue difundiendo confabulaciones sobre las elecciones del 2020, algunos demócratas y activistas progresistas están exhortando al presidente Joe Biden a hablar con más firmeza contra su predecesor.

Durante sus primeros nueve meses en el cargo, Biden ha evitado en gran medida atacar a Trump por su nombre, aunque ha criticado ampliamente a quienes siembran dudas sobre el proceso electoral y ha impulsado medidas para salvaguardar el derecho al voto.

Algunos demócratas están de acuerdo con la postura de Biden, argumentando que no debería dar oxígeno a Trump y a sus infundadas afirmaciones de fraude electoral cuando ya no está en el poder. Pero otros en el partido dicen que Biden debería centrarse más en combatir los esfuerzos que, consideran, socavan la democracia, sobre todo mientras Trump intensifica su actividad política de cara a las elecciones de 2022 y 2024.

“La insurrección del 6 de enero fue el momento DEFCON 1 para el gobierno de Biden y para la democracia estadounidense”, dijo el estratega demócrata y encuestador Fernand Amandi. “Y al no elevar eso al foco más importante del país en la administración actual –que son los esfuerzos del Partido Republicano y del presidente Trump y del trumpismo para acabar con la democracia estadounidense– diluimos y disminuimos la propia naturaleza existencial de lo que representa esa amenaza”.

Desde que dejó el cargo, Trump ha tratado de afirmar su control sobre el Partido Republicano. Ha celebrado mítines por todo el país, ha trabajado para derrotar a los legisladores republicanos que votaron a favor de su destitución y ha dejado la puerta abierta a otra candidatura presidencial en 2024.

Algunos demócratas dicen que la continua presencia de Trump en la escena nacional ha hecho más urgente que Biden adopte una línea más dura contra él y su ideología.

“No hay 2024, si perdemos el Congreso en 2022”, dijo Amandi. “No se puede confiar en que los republicanos sean buenos actores para proteger la democracia”.

Los activistas demócratas, los republicanos anti–Trump y los expertos legales también dicen que están cada vez más preocupados por los esfuerzos inspirados por Trump para reemplazar a los funcionarios electorales estatales y locales que certificaron las elecciones del año pasado en estados clave de la batalla.

“Si Joe Biden piensa que puede despertarse en 2023 y llevar a cabo las mismas elecciones que la última vez y que las cosas saldrán igual, no está prestando suficiente atención a los hechos que están cambiando sobre el terreno, donde, si se celebraran exactamente las mismas elecciones en 2024, con los mismos intentos de anularlas, las personas que se levantaron y nos protegieron ya no estarán allí con ellos”, dijo Ian Bassin, cofundador y director ejecutivo del grupo sin ánimo de lucro Protect Democracy.

Enfrentarse a Trump

En las últimas semanas, Biden ha dado señales de estar dispuesto a contrarrestar más enérgicamente la actividad de Trump y sus partidarios en cuestiones legales y constitucionales. Durante una asamblea de CNN el jueves pasado, Biden dijo que está abierto a cambiar las reglas del Senado de Estados Unidos para permitir que la legislación federal de votación sea aprobada por mayoría simple.

Biden renunció al privilegio ejecutivo este mes para un conjunto de registros relacionados con los disturbios del 6 de enero que un comité del Congreso había buscado, y animó al Departamento de Justicia a procesar a un asociado de Trump que intentaba eludir una citación emitida por el comité.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo recientemente a los periodistas que Biden adoptó la inusual medida de declinar el privilegio sobre los documentos porque Trump “abusó de la oficina de la presidencia en un intento de subvertir una transferencia pacífica del poder”, acciones que, según ella, “representaron una amenaza única y existencial para nuestra democracia que no creemos que pueda ser barrida bajo la alfombra”.

Pero la Casa Blanca ha declinado en otros momentos responder directamente a los ataques de Trump y a las informaciones falsas. Después de un mitin este mes en el que Trump dijo a sus seguidores que las elecciones “estaban amañadas” y criticó repetidamente a Biden, Psaki dijo a los periodistas que el presidente dedicaría su tiempo y energía a liderar el país y a unir a la gente.

“El enfoque del presidente es trabajar para cumplir con el pueblo estadounidense. No vio el mitin, se lo puedo asegurar. No estoy segura de que haya visto siquiera fragmentos del mitin”, dijo Psaki.

Bassin dijo que si bien es “razonable” que la Casa Blanca no participe en un combate diario con Trump, es una “peligrosa negligencia” no aplicar toda la fuerza de la presidencia a los insurrectos.

Dijo que el Departamento de Justicia debería presentar cargos penales contra Steve Bannon, el ex asesor de Trump, que dice estar protegido por el privilegio ejecutivo a pesar de que no trabajaba en la Casa Blanca en el momento de los disturbios, y procesar a cualquiera que haya participado en el ataque al Capitolio.

“Está claro para todo el mundo que la prioridad número uno de la Casa Blanca de Biden es aprobar un proyecto de ley de infraestructuras y el plan Reconstruir Mejor”, dijo Bassin, que fue consejero asociado de la Casa Blanca con el ex presidente Barack Obama. “La prioridad número uno no es proteger la democracia estadounidense”.

La Casa Blanca declinó hacer comentarios para este artículo.

Tradicionalmente, los presidentes han permitido que el Departamento de Justicia actúe de forma independiente. También se han abstenido de atacar a sus predecesores mientras están en el cargo. Pero algunos demócratas dicen que las acusaciones infundadas de Trump son tan preocupantes que requieren una respuesta más directa de Biden.

Rahna Epting, directora ejecutiva del grupo progresista MoveOn, dijo que Biden debería pronunciar discursos, incluido un discurso en horario de máxima audiencia, y celebrar mítines en los que se centre en cuestiones electorales. Dijo que la legislación federal sobre el derecho al voto ayudaría. “Pero también hay que salir a la calle de forma agresiva”, añadió.

“Queremos que el presidente Biden haga campaña para salvaguardar nuestra democracia”, dijo Epting.

Ventajas políticas

Algunos demócratas también ven una ventaja política en combatir a Trump con más fuerza. Aunque es la figura dominante dentro del Partido Republicano, sigue siendo impopular entre el electorado en general.

Obama apuntó a las “mentiras y teorías conspirativas sobre las últimas elecciones” en un mitin el sábado para el candidato demócrata a gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, que ha enmarcado su postulación como un referendo sobre el trumpismo. Miembros de ambos partidos ven las elecciones de Virginia, que tendrán lugar el próximo mes, como un barómetro del ambiente político a un año de las elecciones intermedias.

“Estamos en un punto de inflexión ahora mismo. Tanto aquí en Estados Unidos como en todo el mundo. Y hay un estado de ánimo ahí fuera. Lo vemos. Hay una política de mezquindad, división y conflicto, de tribalismo y cinismo”, dijo Obama. “Y ese es un camino. Pero la buena noticia es que hay otro camino, en el que nos unimos y resolvemos los grandes problemas”.

Está previsto que Biden hable en un mitin para McAuliffe el martes. La última vez que Biden hizo campaña por McAuliffe en julio, criticó a su oponente republicano, Glenn Youngkin, como “un acólito de Donald Trump”.

Paul Begala, el estratega jefe de la primera campaña presidencial de Bill Clinton, dijo que Biden debería volver a aprovechar el intenso desagrado de los votantes hacia Trump que le ayudó a ser elegido en primer lugar.

“Yo no perdería ese hilo. No es que Trump esté construyendo casas para los pobres como Jimmy Carter”, dijo Begala. “Está tratando de socavar un orden constitucional de todas las maneras posibles”.

Sarah Longwell, una estratega republicana contraria a Trump que realiza grupos de discusión de votantes, dijo que el hecho de que los demócratas pongan a Trump en el centro de su discurso de campaña ayudará a dinamizar la base demócrata.

“Esa es una receta para exprimir la participación demócrata”, dijo Longwell, quien cofundó el grupo anti-Trump Defending Democracy Together. “Es lo único que realmente unifica su coalición, es la oposición a Donald Trump”.

Pero algunos demócratas argumentan que Biden no debería hacer de Trump y sus infundadas afirmaciones electorales una prioridad mayor, diciendo que necesita seguir centrándose en abordar la pandemia del coronavirus y aprobar su agenda económica.

“El presidente Biden tiene que seguir centrado donde está, que es ayudando a resolver los problemas a los que se enfrentan los estadounidenses en su vida diaria”, dijo Eric Schultz, un alto asesor de Obama. “Los demócratas fueron elegidos para marcar la diferencia para la gente, tanto en 2018 como en 2020, y por eso creo que la Casa Blanca está correctamente centrada en hacer progresos en todos estos frentes”.

El estratega demócrata Joel Payne dijo que Biden se beneficia políticamente de que Trump permanezca en el ojo público porque recuerda a los estadounidenses porqué lo expulsaron del cargo. Pero dijo que el hecho de que Biden utilice el púlpito para meterse en el barro con Trump podría ser contraproducente.

“Esa no es la marca de Joe Biden”, dijo.

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