Muerte de mujer en cárcel de Texas agita debate nacional
Cuando Sandra Bland murió la semana pasada en una prisión de Texas, añadió un nombre a una larga lista de presos cuya muerte se declaró suicidio. La muerte de la mujer después de su arresto por una infracción de tránsito minúscula añadió más leña al fuego en el debate nacional sobre el uso de la fuerza policial en perjuicio de los negros. También llamó la atención sobre el problema de larga data de los reclusos que se quitan la vida.
La parada de la automovilista “es una cuestión que estudiaremos”, afirmó el vicegobernador Dan Patrick esta semana. “Pero perdió la vida en la celda y eso es en lo que debemos concentrarnos”. Si hubieran estado en vigencia los procedimientos correctos, “quizás hoy estaría viva”.
El suicidio es la causa principal de muerte en las celdas después de enfermedades naturales. De hecho, los suicidios de presos son el triple que el de la población general, según un informe de 2010 citado en el Estudio Nacional de Suicidios en Prisión.
Desde el 2000, la cifra total de suicidios en cárceles ha permanecido constante con unos 300 por año, según la Oficina de Estadísticas de la Justicia, organismo federal. La mejor vigilancia contribuyó a hacer los suicidios menos frecuentes que en las décadas de 1980 y 1990.
“Cuando se le preguntaba a un jefe de policía hace 20 años respondía que los suicidios no eran prevenible”, afirmó Lindsay Hayes, autora del estudio nacional. “Hoy, por lo general, el jefe policial es mucho más activo o más consciente sobre el asunto”.
Un plan para la prevención de suicidios presentado por la celda del condado de Waller, donde Bland fue hallada sin vida el 13 de julio, requiere que todos los guardias reciban dos horas de entrenamiento anual sobre salud mental. También agrega que los presos con elevado riesgo de suicidio sean observados cada cinco minutos.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de julio de 2015, 9:38 p. m. with the headline "Muerte de mujer en cárcel de Texas agita debate nacional."