Estados Unidos

Jeb Bush presenta propuesta para asegurar la frontera

Jeb Bush asiste este lunes al primer Foro de Votantes en el St. Anselm College de Manchester, New Hampshire. Los votantes de New Hampshire se encontraron con sus potenciales candidatos republicanos en el evento.
Jeb Bush asiste este lunes al primer Foro de Votantes en el St. Anselm College de Manchester, New Hampshire. Los votantes de New Hampshire se encontraron con sus potenciales candidatos republicanos en el evento. EFE

Jeb Bush presentó el lunes planes para mejorar la seguridad en la frontera sur de Estados Unidos y hacer cumplir las leyes de inmigración, al tiempo que calificó ambas cosas de una exigencia antes que cualquier presidente aborde el estatus de los aproximadamente 11 millones de indocumentados que viven en el país.

“Encontrar una solución práctica al estatus de los que están aquí ilegalmente hoy no vale de nada si nuestras fronteras no están aseguradas contra la inmigración ilegal en el futuro”, dijo el ex gobernador de la Florida y precandidato republicano a la presidencia, en un comunicado emitido antes del foro de ese partido el lunes por la noche en Nueva Hampshire, y el primer debate de las primarias presidenciales que se celebrará más adelante esta semana.

Centrarse en la seguridad de la frontera como condición para cualquier modificación de las leyes de inmigración del país se ha convertido en un punto central de discusión común entre muchos de los precandidatos republicanos a la presidencia.

Pero la atención de Bush a este aspecto del debate es notable, tomando en cuenta la cantidad de tiempo que ha dedicado a defender su apoyo a crear un camino a la residencia permanente para los que viven ilegalmente en el país, una postura que es profundamente impopular entre los electores más apasionados de las primarias de su partido.

Muchos aspectos de la propuesta de seguridad fronteriza de Bush, desde crear “bases avanzadas” hasta aumentar el uso de drones y otras tecnologías para vigilar a los traficantes de drogas y personas, no son nuevos. Las autoridades federales ya emplean varios de esos medios y en lo fundamental son un reflejo de los aspectos sugeridos por Bush en su libro del 2013, titulado “Immigration Wars” [Guerras de Inmigración], que escribió con el ex fiscal federal Clint Bolick.

Bush, quien habla bien español, está casado con una mexicana y dice que sus hijos son hispanos, ha adoptado una postura menos dura en materia de inmigración que la mayor parte de los otros precandidatos republicanos.

Ha dicho que los que vienen ilegalmente a Estados Unidos lo hacen como “un acto de amor” en busca de una mejor vida para sus familias. Bush también ha alegado que encontrar una respuesta al debate nacional sobre la inmigración es clave para el crecimiento económico del país, diciendo que el proceso de inmigración legal debe centrarse más en permitir la entrada de los trabajadores que la economía necesita en vez de la reunificación familiar.

La semana pasada, Bush rechazó nuevamente la idea de que una solución del debate inmigratorio debe comenzar con la deportación en masa de los indocumentados que ya están aquí.

“La idea de la autodeportación, de salir a arrestar indocumentados, no es un valor estadounidense”, dijo Bush en una actividad de campaña en la Florida. “Los estadounidenses rechazan esa idea”.

Más allá de la frontera, Bush dijo el lunes su propuesta que el gobierno federal debe tener un mayor control de los visitantes extranjeros, y citó un informe del Centro Hispano Pew del 2006 que concluyó que hasta la mitad de las personas que viven en el país ilegalmente se han quedado más tiempo del permitido por sus visas.

“Aunque necesitamos encontrar una solución práctica al estatus de los que están aquí ilegalmente, cuando se asegure la frontera en el futuro, necesitamos también identificar y deportar a los que han entrado al país legalmente pero que se han quedado más tiempo del que les permite la visa o infringen los términos de su entrada”, dijo.

Hasta el momento, el Departamento de Seguridad Interior no ha logrado implementar tan sistema.

La Oficina de Aduanas y Seguridad Fronteriza, que controla los puertos de entrada a Estados Unidos, lanzó el mes pasado un programa piloto para probar dispositivos móviles que leen las huellas dactilares de algunos viajeros extranjeros cuando salen de país por el Aeropuerto Internacional de Atlanta.

Las pruebas se ampliarán a aeropuertos en ocho ciudades adicionales más adelante este año. El programa, que debe durar hasta junio del 2016, es parte de un mandato del Congreso para crear un sistema de control biométrico de salida para visitantes extranjeros. Ese programa ha sido demorado varias veces y autoridades de Seguridad Interior afirman que su costo es exorbitante.

Las declaraciones de Bush el lunes también abordaron de manera amplia qué hacer con las personas que ya viven ilegalmente en el país, y les exige someterse a una verificación de antecedentes penales, pagar multas e impuestos, aprender inglés, obtener “un permiso temporal de trabajo” y conseguir empleo antes de recibir un estatus legal.

El Comité Nacional Demócrata criticó duramente el plan de Bush. Es parte de “el mismo libreto republicano que divide familias y afecta la economía”, dijo en un comunicado Pablo Manríquez, director de Comunicaciones para Medios Hispanos del partido.

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