Trump dice que cierra los ojos en las reuniones con su gabinete porque son ‘aburridísimas’
Washington
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó haber cerrado los ojos durante algunos momentos de las reuniones con su gabinete porque son “aburrídisimas”, aunque aseguró que lo escucha todo.
El mandatario dio estas declaraciones en una entrevista con la revista New York Magazine para un reportaje publicado este lunes sobre la salud del mandatario, de 79 años, cada vez más en el punto de mira por los moratones aparecidos en sus manos y por haber sido visto dormitando en algunos eventos públicos.
“Son aburridísimas”, dijo al ser preguntado sobre el hecho de cerrar los ojos durante las reuniones de gabinete, aunque defendió que escucha cada una de las palabras que se dicen.
“Voy recorriendo la sala y tengo a 28 tipos. La última vez fueron tres horas y media. Tengo que echarme hacia atrás y escuchar, y muevo la mano para que la gente sepa que estoy prestando atención. Escucho cada palabra y no veo la hora de salir de allí”, explicó.
Trump, que suele defender que goza de una salud de hierro, aseguró en la entrevista que se siente igual que hace 40 años.
La semana pasada, el presidente atribuyó un moratón aparecido en su mano izquierda durante su viaje a Suiza para el Foro Económico Mundial de Davos a un golpe contra una mesa.
Desde su regreso al poder hace un año, el mandatario ha sido visto en numerosas ocasiones con moretones en las manos, que suele maquillar para disimularlos y que la Casa Blanca ha atribuido a que estrecha muchas manos.
El pasado verano, la Casa Blanca hizo público un informe médico que especificaba que Trump padece insuficiencia venosa crónica, una afección común en personas mayores, aunque concluía que goza de “excelente salud”.
Lula habla con Trump y le pide que la Junta de Paz se limite a Gaza e incluya a Palestina
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, conversó este lunes por teléfono con su homólogo de EEUU, Donald Trump, y le pidió que la Junta de Paz propuesta por Washington se limite a lidiar con la situación de Gaza e incluya un “asiento” para Palestina.
Lula, quien todavía no ha aceptado la invitación para integrar la Junta, propuso cambios a este organismo concebido por Trump para resolver conflictos en todo el mundo y que inicialmente había sido presentado con el objetivo de ayudar a la recuperación del territorio palestino, tras la guerra entre Israel y Hamás.
Al mismo tiempo, el brasileño le reiteró la “importancia” de una reforma “amplia” de la ONU que incluya el aumento del número de países miembros permanentes del Consejo de Seguridad, según un comunicado del Gobierno brasileño.
Durante un acto celebrado el viernes pasado, Lula criticó la idea de la Junta de Paz y acusó a Trump de querer crear una “nueva ONU” con él como “dueño”.
Hasta ahora, una veintena de naciones, algunas de ellas lideradas por aliados próximos de Trump, han expresado su apoyo a la iniciativa, pero las grandes potencias y la mayoría de países europeos se han mostrado reticentes al considerar que la Junta debilita a la ONU.
En cuanto a Venezuela, otro punto de tensión entre los dos Gobiernos, Lula subrayó la necesidad de “preservar la paz y la estabilidad” en la región.
Después de que un comando militar estadounidense capturara al gobernante venezolano, Nicolás Maduro, a inicios de mes, el mandatario brasileño condenó públicamente la intervención y dijo que cruzaba una “línea inaceptable”.
Durante la llamada telefónica, que duró unos 50 minutos, Lula le habló también de la propuesta hecha por Brasil para reforzar la cooperación bilateral en el combate al crimen organizado, con intercambio de datos sobre transacciones financieras y el congelamiento de activos de las facciones.
Por último, los dos líderes acordaron una visita de Lula a la Casa Blanca, a realizarse en una fecha todavía por determinar después del viaje de este a la India y a Corea del Sur en febrero.
De confirmarse, será la primera visita del brasileño a Washington con Trump como presidente, después de que el año pasado la relación bilateral estuviera marcada por desencuentros en torno a cuestiones comerciales y políticas.
El estadounidense impuso altos aranceles a las importaciones de Brasil y sancionó a un magistrado de la Corte Suprema para tratar de frenar el proceso por golpismo contra el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
La campaña de presión no surtió efecto y desde septiembre pasado ha habido una aproximación gradual entre ambos mandatarios que ha resultado en la retirada de la sanción y de parte de los aranceles.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de enero de 2026, 0:47 p. m..