Estados Unidos

Challenger: la tragedia que propició el discurso más memorable de Ronald Reagan

Imagen televisada del Accidente del Transbordador espacial Challenger, desintegrándose a 73 segundos de su lanzamiento y provocando la muerte de los siete miembros de la tripulación. Florida, Cabo Cañaveral, 01/29/1986.
Imagen televisada del Accidente del Transbordador espacial Challenger, desintegrándose a 73 segundos de su lanzamiento y provocando la muerte de los siete miembros de la tripulación. Florida, Cabo Cañaveral, 01/29/1986. EFE

Se cumplen 40 años del accidente del Challenger, el transbordador que se desintegró 73 segundos después del despegue ante la mirada de millones de estadounidenses, quienes horas después escucharon el discurso del presidente Ronald Reagan, el cual consoló a la nación, honró a los héroes y transmitió un mensaje de confianza en el futuro del programa espacial.

“Diría que es un ejemplo perfecto de cómo un líder puede consolar y unir a una nación frente al dolor, frente a una tragedia”, ha asegurado en una entrevista el director de Asesores de Comunicación Pública y experto en Oratoria, Óscar Santamaría.

Para ese 28 de enero de 1986, además del despegue del Challenger, estaba programado el discurso anual sobre el Estado de la Unión, pero quedó pospuesto ante la urgencia de comparecer y dar explicaciones del accidente en el que habían fallecido los siete tripulantes.

Entre la desintegración de la nave y la comparecencia de Reagan pasaron aproximadamente seis horas.

“Era consciente de que el país estaba desconcertado y entristecido. Sabía que todo el mundo había presenciado el trauma al mismo tiempo. Cuando dispararon contra John F. Kennedy, la mayoría de la gente no vio las imágenes hasta pasados unos días (...) Todos vimos explotar el Challenger al mismo tiempo y nuestros hijos estaban viéndolo por la televisión”, declaró Peggy Noonan, la redactora de los discursos de Reagan, en una entrevista en 2024 en Firing Line.

La primera tragedia televisada

Según Noonan, el desastre tenía “repercusiones” y Reagan las tenía que abordar: “Eso es lo que hace un verdadero líder”. Aunque antes ya había habido otros accidentes espaciales, la catástrofe del Challenger fue la primera tragedia televisada y en la que además iba la primera civil, Christa McAuliffe, una maestra ganadora de un concurso nacional para poder formar parte del vuelo.

En menos de cinco minutos, Reagan se dirigió a los familiares de las víctimas, a los niños, a los trabajadores de la NASA y al pueblo estadounidense en general; pero también a la Unión Soviética, en un contexto de plena carrera espacial durante la Guerra Fría.

“El texto es aparentemente sencillo, pero aquí te das cuenta de que es un texto muy trabajado. De los diez discursos más citados o memorables de la historia, seis o siete son de estadounidenses: Kennedy (con el de Berlín), Martin Luther King (‘I have a dream’), Steve Jobs (‘Tres historias’), Reagan (‘Challenger’), Bill Clinton u Obama, con un par de piezas retóricas de primer nivel”, detalla Santamaría.

El discurso de Reagan es recordado por su emotivo cierre con la cita del poema ‘High Flight’ de John Gillespie Magee Jr.: “Y se alejaban de la seguridad de la tierra, para tocar el rostro de Dios. Gracias”.

Otro de los elementos que destacan es la breve pausa final entre que pronuncia “Dios” y “gracias”, la cual aporta musicalidad extra al discurso, según Santamaría.

También dijo la frase “el futuro no pertenece a los pusilánimes, pertenece a los valientes”, que se volvió emblemática, y citó el nombre completo de los siete tripulantes, hecho que humanizó el discurso.

A los niños también se dirigió desde el Despacho Oval el presidente: “Sé que es difícil de entender, pero a veces pasan cosas dolorosas como esta. Todo esto es parte del proceso de exploración y descubrimiento”.

El texto contiene, además, una efeméride. Ese día se cumplían 390 años desde que el explorador Francis Drake había muerto a bordo de un barco frente a las costas de Panamá. Reagan hizo un símil entre Drake y la tripulación del Challenger al afirmar que compartían una “dedicación completa”.

Otros discursos inspiradores

Otros discursos que le sucedieron y que, al igual que este, fueron pronunciados tras una catástrofe, intentaron seguir su misma estructura y en cierta forma “copiarlo”, detalla Elisa Brey, profesora del Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política de la Universidad Complutense de Madrid.

El primero de ellos es el que dio George Bush tras la desintegración del transbordador Columbia en febrero de 2003. “Este sería un ejemplo de cómo un presidente intenta replicar, aunque no necesariamente con el mismo éxito, la estructura y la intención consoladora de Reagan tras un desastre”, según Brey.

Los otros ejemplos son los pronunciados también por Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 o los de Barack Obama tras los tiroteos masivos de Tucson en 2011 y Charleston en 2015.

Cuatro décadas después, el discurso de Reagan sigue siendo un manual de referencia para la comunicación de crisis.

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