Sospechoso de disparar en gala es acusado de intento de asesinato de Trump
El hombre acusado del tiroteo en una gala de medios a la que asistió el presidente estadounidense, Donald Trump, fue procesado el lunes en un tribunal bajo cargos de intentar asesinar al mandatario y por dos delitos relacionados con armas de fuego.
Cole Allen, de 31 años, enfrenta una condena de hasta cadena perpetua si es declarado culpable de intentar matar a Trump durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, celebrada el sábado en Washington.
Allen no se declaró culpable ni inocente en la audiencia en una corte federal en la capital de Estados Unidos. Permanecerá detenido a la espera de su próxima comparecencia ante la corte.
La fiscalía dijo que Allen llevaba una escopeta, una pistola semiautomática y tres cuchillos cuando intentó vulnerar la seguridad del hotel Hilton, donde se realizaba la cena.
Tras un breve intercambio de disparos con los agentes, fue detenido en el lugar. Cole nunca se acercó a Trump o a otros invitados que atendían el evento en el hotel.
Trump publicó fotos del hombre esposado en la alfombra del hotel, sin camisa y tendido boca abajo.
“Mundo loco”
Trump fue evacuado a toda prisa del lugar por agentes del Servicio Secreto.
Imágenes de las cámaras de vigilancia muestran al hombre armado tratando de correr a toda velocidad más allá de un control de seguridad un piso arriba de la sala donde se celebraba la gala.
En una entrevista en el programa “60 Minutes” de CBS, le preguntaron a Trump si temió que hubiera víctimas mientras se desarrollaba la caótica escena.
“No estaba preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco”, dijo Trump.
El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, declaró el domingo a CBS que según la investigación preliminar el sospechoso “apuntaba a miembros de la administración”.
Sin aportar detalles, Trump indicó que el sospechoso había escrito un manifiesto “anticristiano”.
El New York Post informó que el sospechoso escribió en un mensaje que compartió con su familia poco antes del ataque, que sus objetivos serían “priorizados de mayor a menor rango”.
En la cena de gala se encontraban Trump, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance, varios miembros del gabinete y destacados legisladores, además de cientos de invitados.
Trump dijo en una conferencia de prensa improvisada a última hora de la noche en la Casa Blanca que al principio pensó que el ruido era una bandeja que se caía, antes de darse cuenta de que se trataba de disparos.
“Parece que creen que actuó como un lobo solitario, y yo también lo siento así”, dijo el presidente.
Un agente recibió un disparo a corta distancia en su chaleco antibalas y parecía no haber resultado gravemente herido.
Trump fue objeto de un intento de asesinato durante un mitin en Butler, Pensilvania, en 2024. Un hombre armado efectuó varios disparos con los que mató a un asistente e hirió levemente al presidente en la oreja.
Meses más tarde, arrestaron a otro hombre después de que un agente del Servicio Secreto viera el cañón de un rifle asomando entre los arbustos del perímetro del campo de golf de West Palm Beach, donde estaba Trump.
Casa Blanca intenta acusar a la izquierda
La Casa Blanca culpó el lunes al “culto al odio de la izquierda” por el tiroteo ocurrido en una cena de gala de corresponsales celebrada en Washington a la que asistió Donald Trump.
La secretaria de prensa Karoline Leavitt afirmó que el incidente fue el tercer intento de asesinato contra el presidente republicano en los últimos dos años.
“El culto al odio de la izquierda contra el presidente y todos aquellos que le apoyan y trabajan para él ha provocado que varias personas resultaran heridas y murieran, y este fin de semana estuvo a punto de volver a ocurrir”, declaró Leavitt.
Trump ha traspasado reiteradamente los límites con sus furibundos ataques verbales contra sus oponentes.
En una rueda de prensa celebrada minutos después del incidente en la cena de los corresponsales de la Casa Blanca, Trump adoptó un tono más conciliador hacia los medios de comunicación, a los que anteriormente había tildado de “enemigos del pueblo”.
Pero Leavitt, que compartía escenario con Trump en la cena cuando ocurrió el incidente, dijo que ha habido una “demonización sistemática” del presidente.
“Nadie en los últimos años ha sido blanco de más balas y más violencia que el presidente Trump”, declaró Leavitt.
“Aquellos que constantemente etiquetan y difaman falsamente al presidente como fascista, como una amenaza para la democracia, y lo comparan con Hitler para ganar puntos políticos, están alimentando este tipo de violencia”, añadió.
Trump exige que despidan a comediante por broma “despreciable”
El presidente estadounidense Donald Trump exigió el lunes que la cadena ABC despida de inmediato al presentador Jimmy Kimmel, autor según él de un “despreciable llamado a la violencia” por una broma dirigida a la primera dama Melania Trump.
“Esto realmente va demasiado lejos. Jimmy Kimmel debería ser despedido inmediatamente por Disney y ABC”, escribió el mandatario al criticar unos comentarios del humorista, quien en su programa de la semana pasada había considerado que la primera dama irradiaba “el aura de una futura viuda”.
Trump cumplirá 80 años en junio y es el presidente de mayor edad de la historia de Estados Unidos, mientras que su esposa, una exmodelo nacida en Eslovenia, tiene 56 años.
El lunes, Melania Trump, rompiendo con la reserva mediática que observa la mayoría de las veces, criticó al presentador, acusándolo en X de sostener una “retórica de odio y violencia”.
La primera dama reaccionó al comentario de Kimmel -hecho el jueves pasado- después de que un hombre armado intentara el sábado irrumpir en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, a la que asistía la pareja presidencial.
La Casa Blanca asegura que el sospechoso quería asesinar a Donald Trump y a altos responsables de su gobierno.
El jueves, Kimmel había parodiado en su programa el discurso que habitualmente pronuncia un humorista durante estas galas de la prensa, con el presidente como principal blanco de las burlas.
Sus palabras fueron condenadas desde la derecha el lunes, en particular por James Blair, alto funcionario de la Casa Blanca, que denunció comentarios que, según él, tenían como objetivo “legitimar la violencia política”.
Para Melania Trump, el monólogo sobre su familia “no es humor”.
“Personas como Kimmel no deberían tener la oportunidad de entrar en nuestros hogares cada noche para sembrar odio”, agregó la primera dama, calificando al presentador de “cobarde” y exhortando también a ABC a actuar en su contra.
Gran estrella de los programas nocturnos de TV, los famosos “late night shows”, Jimmy Kimmel ya había sido acusado por la derecha estadounidense el año pasado de explotar políticamente el asesinato del influencer pro-Trump Charlie Kirk.
Propiedad de Disney, ABC sacó del aire al presentador. Pero, ante el escándalo y las acusaciones de censura, la cadena restituyó al humorista una semana después.