Así es la feria de Trump: Poca gente, una noria parada y neoclasicismo de cartón piedra
La feria estatal impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, con motivo del 250 aniversario de la independencia del país ha arrancado en Washington con menos afluencia de la esperada, la ausencia de una decena de estados que rechazaron participar y una estética neoclásica de “cartón piedra” que ha decepcionado a muchos asistentes.
Durante 16 días, la explanada que une el Capitolio y el Monumento a Washington aspira a condensar la esencia de los cincuenta estados en una sucesión de casetas blancas cubiertas con motivos “neoclásicos”, música en directo y atracciones. Sobre el papel, una gran feria al estilo de las tradicionales ‘state fairs’ estadounidenses. Sobre el terreno, para muchos ha sido “una decepción”.
“Esperaba mejor señalización, fue difícil ubicarse y encima faltan muchos estados. En general, decepcionante, y esta estética grecolatina me parece aburrida y falsa”, dijo a EFE Elena Caulfied, residente del estado de Maryland, cerca de la capital, que acudió con su marido a la feria.
Nada más cruzar la entrada, presidida por un pequeño arco de triunfo inspirado en el monumento que Trump propone levantar en Washington, el visitante se encuentra con una noria -a ratos parada y otros moviéndose muy lentamente-, un pequeño recinto para rodeos y dos largas hileras de pabellones dedicados a los estados.
Sin embargo, a dos días del 4 de julio y con unas temperaturas que superan los 38 grados centígrados (100 Fahrenheit), son pocos los que deciden acercarse a la Explanada Nacional.
Sobre un pequeño escenario se alternan cantantes y grupos de música en directo, pero casi nadie se anima a bailar: la mayoría busca refugio en las pocas casetas con aire acondicionado y algunos acaban tumbados en el suelo, abanicándose mientras esperan su comida.
“Nuestra primera parada fue la comida porque estábamos muertos de hambre, pero tengo muchas ganas de subirme a la noria. Lo que no sé es si está siquiera en marcha. ¿Se mueve? No lo tengo claro”, relató Taylor Dutton, que llegó desde Georgia.
Pero cuando se acercan a las casetas, Lisa Luella se pregunta cuál ha sido el criterio para ordenar los estados. “Parece que lo han hecho de forma aleatoria. Y se nota mucho la diferencia entre unas y otras. Eso ha sido un poco decepcionante”, consideró.
Al menos una decena de estados, como Massachussets o Illinois -la mayoría gobernados por demócratas- decidieron no enviar representación oficial alegando motivos presupuestarios.
Por ello, el contraste entre las casetas es notable. En el puesto de Florida se encuentra todo un recorrido con minigolf -el deporte favorito de Trump- juegos y regalos para los más pequeños, mientras que en la caseta de Oregón con suerte se consigue un sello en el “pasaporte” de los 50 estados que dan en la entrada.
La feria tampoco se ha librado de críticas en redes sociales, en las que han circulado fotografías y comentarios denunciando la presencia de una imagen con la bandera confederada en el puesto de Carolina del Norte, que fue retirada a raíz de la polémica.
El stand de este estado fue organizado por empresas privadas después de que su gobierno decidiera no participar oficialmente.