Marco Rubio se siente cómodo con las encuestas
Empezó a llover, y el bar en la azotea, en que se agolpaban 400 personas que acababan de oír hablar al senador Marco Rubio, se vació. Scott Maanum tenía la esperanza de conocerlo en persona, pero otros rodeaban a Rubio en busca de un “selfie” tras otro, y luego el candidato republicano también se fue.
“El te llena de inspiración”, dijo Maanum, médico, de 35 años. “El te hace entender la necesidad de crear un futuro mejor, y eso realmente me toca”.
Cuatro meses después de lanzar su campaña en Miami, declarando que “el ayer es cosa del pasado” en un puyazo directo a Hillary Clinton y Jeb Bush, Rubio se ha centrado en ese argumento generacional y lo ha usado repetidas veces durante una rápida gira por Iowa.
Es un modo de proyectar optimismo que ha dado resultado a presidentes anteriores, y de enfrentar el reto que representa su inexperiencia como senador en su primer mandato y que provoca que lo comparen con Barack Obama.
“Nosotros heredamos de nuestros abuelos y nuestros padres la nación más grande de la historia del mundo, así que ahora es nuestro turno”, dijo Rubio, de 44 años, a la multitud reunida en el bar en la noche del martes. Yo sé que por ahí andan algunos hablando de hacer que Estados Unidos sea grande de nuevo”, dijo, refiriéndose a Donald Trump. “Pero Estados Unidos es grande”.
No obstante, aunque Rubio impresionó al público, él está estancado en el centro de una enorme jauría de republicanos, muchos de los cuales están tratando de sacar ventaja de la inconformidad que muchos sienten ante Washington y advierten a los votantes que no se fíen de otro orador inspirador.
Rubio y sus asesores insisten que están en el puesto que quieren, usando un estilo de trabajo lento pero aplastante, y evitando la excesiva atención que los candidatos más destacados reciben por parte de los medios de prensa.
Ellos restan importancia a los sondeos iniciales, insisten que no significan nada, y recuerdan a los periodistas que, en el mismo momento del ciclo de elecciones anterior, Rick Perry era el candidato que había que derrotar, y, antes de eso, se suponía que un tal Fred Thompson iba a ganar la nominación sin esfuerzo alguno.
“Nosotros no queremos quedar en segundo o tercer lugar”, dijo Rubio a la prensa en la Feria Estatal de Iowa, donde se puso a freír hamburguesas de cerdo ante las cámaras.
Algunos han empezado a cuestionar la estrategia de Rubio de tratar de ganarse a todos los estratos del partido republicano.
“Estoy encantado de la amplitud del interés en el senador Rubio, desde los republicanos evangélicos conservadores más anti-establishment hasta los centristas y pragmáticos del tipo de la Cámara de Comercio”, dijo Matt Strawn, ex presidente del Partido Republicano de Iowa. “Lo más difícil mientras se avanza no es sólo conseguir el apoyo de una coalición amplia, sino también mantener ese apoyo cuando las críticas vienen de ambas partes. Históricamente, en los conjuntos de base hay dos grupos muy diferentes de republicanos de Iowa que rara vez dan su apoyo a un mismo candidato”.
La declaración de Strawn se hizo eco de otras que afirman que Rubio necesita ir más allá de la comodidad prefabricada de un discurso de campaña. El tenía fijado comparecer en una asamblea citadina el miércoles pero canceló dos días antes, alegando que era el primer día de clase de sus hijos.
Rubio ha estado centrándose más en recaudar fondos para financiar el personal y los anuncios de campaña; la suya ha reservado $10 millones en tiempo de transmisiones a partir de noviembre en Iowa, New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada.
“Creemos que la única manera de ganar la nominación en un campo tan grande y tan competitivo es tratar de conseguir el mayor apoyo posible”, dijo su portavoz Alex Conant. “El tiene una posición sólida en cuanto a temas de seguridad nacional, es conservador en el lado del fisco y es antiabortista 100 por ciento. Pero, lo cual es igualmente importante, él tiene una visión optimista y conservadora de adónde quiere llevar a Estados Unidos en este nuevo siglo”.
La campaña se propone conseguir más comparecencias para Rubio a medida que se acerca el otoño y más personas prestan atención a las elecciones, y el viaje de dos días aquí fue parte de ese esfuerzo.
“¡Rubio!”, le gritó una mujer mientras él caminaba bajo la llovizna en la feria el martes por la mañana.
El se detuvo por un momento mientras un asistente suyo les sacaba una foto y entregaba a la mujer una tarjeta con la cual podía buscarla en Internet (y añadir su nombre a la base de datos de Rubio). “Yo considero que necesitamos a una persona joven”, dijo Shelley Moothart, de 54 años. Añadió que Rubio todavía no es su candidato favorito.
Rubio no tiene problema alguno con eso, pues sabe que los candidatos ganan y pierden ventajas.
El entró a un establo de ganado y estrechó unas cuantas manos más antes de que se lo llevaran para una entrevista con NBC News. En medio del estruendo de los fans y un hombre secando una enorme vaca negra con un secador eléctrico, un reportero le preguntó sobre la inmigración, un tema que Rubio evita en su discurso de campaña pero que no puede eludir dada su ascendencia y el papel que jugó ayudando a escribir el inclusivo proyecto de ley migratoria del Senado en el 2013. Las hijas de Rubio estaban justo detrás de él, y retrocedieron cuando una vaca defecó, en un terminante recordatorio de lo lejos que el éxito político de su padre las ha llevado de West Miami.
Tomando un paraguas de manos de un asistente, Rubio pasó apresuradamente junto a los puestos de venta de comidas — “¿Tan temprano? Si no son ni las 10:30”, bromeó con un grupo de mujeres en una tienda en que vendían cerveza — de camino al escenario, una tarima festoneada de pacas de heno donde los candidatos presidenciales dan sus discursos de campaña.
Rubio siempre empieza con la historia del Sueño Americano de sus padres, inmigrantes cubanos, y luego pasa a hablar de la rápida transformación económica y tecnológica que está haciendo desaparecer los empleos tradicionales de la clase media. Estados Unidos tiene que tomar medidas con respecto a su alta tasa de impuestos corporativa y sus regulaciones empresariales, afirma. Rubio promueve la modernización de la educación superior a través de alternativas a las escuelas tradicionales de cuatro años, y de crear más cursos vocacionales para plomeros y maquinistas.
El advierte sobre las amenazas extranjeras, incluyendo a un “lunático” en Corea del Norte que posee armas nucleares, en defensa de aumentar los gastos militares. Y deja caer una mención que provoca aplausos acerca de derogar Obamacare.
Finalmente, Rubio regresa al tema de sus padres — el público se hace curiosamente silencioso a medida que él habla de su padre, el barman, y su madre, la empleada de limpieza de hotel — y hace un llamado a que el “Sueño Americano no sólo sobreviva, sino que llegue a más personas y cambie más vidas que nunca antes.
“Hemos sido llamados, no sólo a mantener a Estados Unidos como un lugar especial y grande, sino también para hacerlo aún más grande de lo que ha sido nunca. Si podemos conseguir estas cosas — y yo creo que podemos — pasaremos a la historia como la siguiente gran generación estadounidense, pasaremos a la historia como los autores del nuevo siglo estadounidense, y dejaremos a nuestros hijos lo que nuestros padres nos dejaron a nosotros: la nación más grande que el hombre haya conocido jamás”.
Otros candidatos tratan de tocar el mismo tema, pero ninguno lo hace de manera tan irresistible como el bilingüe y carismático Rubio, lo cual es la razón por la cual él sigue siendo una gran preocupación para los demócratas.
El jueves, la Universidad de Quinnipiac publicó encuestas hechas en los estados indecisos Florida, Ohio y Pennsylvania, las cuales muestran que Rubio está por encima de Clinton en los tres por un margen más amplio que otros republicanos, incluyendo a Bush. Un enfrentamiento final entre Rubio y Clinton podría convertir su estribillo generacional en una vigorosa realidad.
“El es una cara nueva y joven”, dijo Chuck Thornton, de 60 años, quien vio a Rubio hablar en la feria. “En general, él está diciendo las cosas que Estados Unidos necesita escuchar, especialmente con respecto a la educación”.
Thornton dijo que Scott Walker, el gobernador de Wisconsin, había sido su favorito, pero cree que Walker ha perdido su atractivo, y que Rubio se había desempeñado con gran solidez en el primer debate a inicios de este mes. “Si llego a ser nuestro nominado”, dijo Rubio, “¿cómo se va a atrever Hillary Clinton a darme lecciones sobre cómo vivir de cheque a cheque?”
Mike Clavell de Indianola y su hija de 17 años asistieron al discurso de Rubio bajo la lluvia, pero no compartió el entusiasmo de ella. “Yo estaba más entusiasmado sobre él hace un año de lo que estoy ahora”, dijo, y explicó que se había enterado de más detalles del trabajo de Rubio en el tema de la inmigración, y se sentía cada vez más repelido por el mundo cerrado de los políticos de Washington.
“Yo no estoy a favor de Donald Trump”, dijo Clavell, “pero disfruto de la bocanada de aire fresco que él trae a esto”.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de agosto de 2015, 6:56 p. m. with the headline "Marco Rubio se siente cómodo con las encuestas."