Estados Unidos

Ted Cruz, el otro cubanoamericano que busca la presidencia


El senador Ted Cruz habla durante el Values Voter Summit, el pasado 25 de septiembre en Washington.
El senador Ted Cruz habla durante el Values Voter Summit, el pasado 25 de septiembre en Washington. AP

Ted Cruz podría haber sido otro cubanito de Miami.

Su padre, Rafael Bienvenido Cruz, desesperado por huir de Cuba luego que sus actividades juveniles en la guerrilla lo llevaron a la cárcel, solicitó la entrada a la Universidad de Texas, la Universidad Estatal de Louisiana y la Universidad de Miami. El escogió Texas sólo porque fue la primera escuela en responder.

“Si la Universidad de Miami le hubiera dado entrada, puede que yo ahora fuera un floridano”, dijo Ted Cruz al Miami Herald en una entrevista.

En cualquier otra elección presidencial, una sin un par de contendientes de la localidad, es posible que los republicanos de Miami hubieran adoptado a Cruz como propio. Tal vez no su ideología — el senador de Texas es de línea demasiado dura incluso para algunos conservadores acérrimos — pero la historia de su vida, sí, por supuesto.

Su abuelo trabajó de peón en una plantación azucarera. Su padre sobrevivió la cárcel sólo para descubrir que el rebelde por el que había luchado — Fidel Castro — resultó ser un comunista. Cruz fue secretario del difunto presidente del Tribunal Supremo de EEUU William Rehnquist y ayudó a elaborar una estrategia legal para que George W. Bush ganara la Casa Blanca durante el tristemente famoso recuento de votos de la Florida.

Pero el primer cubanoamericano que se postuló alguna vez a la presidencia está, en el mejor de los casos, en segundo o tercer plano en el sur de la Florida en unas primarias republicanas dominadas a nivel local por Marco Rubio y Jeb Bush.

Eso no significa que Cruz haya sido dejado de lado.

El tuvo una especie de bienvenida como orador invitado al banquete anual de recaudación de fondos del Partido Republicano de Miami-Dade. Estuvo en Bal Harbour el mes pasado, recibiendo discretamente cheques de acaudalados donantes. Hasta fines de junio, Cruz era el que había recaudado más fondos de campaña en la Florida — alrededor de $317,000 — después de la demócrata Hillary Clinton, Bush y Rubio.

No es exactamente una operación de campaña a todo dar en la Florida. Pero Cruz insiste que él siente una conexión con Miami, aunque él sea uno de los pocos cubanoamericanos que no tiene familia aquí.

“Evidentemente, al ser hijo de un inmigrante cubano, la experiencia que comparto con los muchos inmigrantes cubanos que viven en Miami halla una poderosa resonancia en mí”, dijo. “Es una bendición increíble ser hijo de alguien que huyó de la opresión y vino a Estados Unidos en busca de libertad, y esa es la bendición que comparte en conjunto la comunidad cubanoamericana”.

En su entrevista con el Herald, él criticó el acercamiento del presidente Barack Obama con la isla como un modo de “respaldar una vez más un régimen virulentamente antiestadounidense”. El dijo además que está a favor de mantener intacta la Ley de Ajuste Cubano (CAA) de 1966, la ley federal que permite a los cubanos que llegan a EEUU obtener con rapidez sus tarjetas verdes de residencia, un privilegio que no se concede a ningún otro extranjero.

“La CAA es un reconocimiento del régimen comunista opresor de Cuba que se dedica a la represión política, la tortura y el asesinato”, dijo Cruz. “Espero impaciente el día en que la CAA ya no sea necesaria porque la libertad habrá retornado a Cuba”.

A veces, es fácil de olvidar del todo que Cruz es hispano.

“Es posible que a veces a él mismo se le olvide”, sugirió el representante federal Carlos Curbelo, republicano cubanoamericano de Miami que elogia la política exterior de Cruz pero no está de acuerdo con sus tácticas políticas en el Senado.

El apellido de Cruz suena como una palabra inglesa, cruise. El ha descrito su español como “pésimo”. Su agresiva posición migratoria ha llevado a los activistas a favor de los latinos a calificarlo de extremista.

Pero, hasta los 13 años, Cruz — nacido Rafael Edward, en homenaje tanto a su padre como a la familia irlandesa e italiana de su madre — fue conocido por el sobrenombre español de Felito. Él se lo cambió a Ted para que no se burlaran más de él los chicos en Houston, quienes decían que eso rimaba con “Fritos, Cheetos, Doritos y Tostitos”, de acuerdo con su libro de memorias políticas A Time for Truth (El momento de la verdad).

“Mi padre se puso furioso por mi decisión. El lo vio como un rechazo a él y a su herencia, lo cual no fue mi intención”, escribió Cruz. “Durante alrededor de dos años, él se negó a llamarme por mi nuevo nombre”.

En su libro y en sus discursos de campaña, Cruz — en gran medida igual que su “buen amigo” Rubio — enfatiza su historia de éxito de hijo de inmigrantes. El dice que su padre, un pastor cristiano renacido que es quizá un agitador mas intenso aún que su hijo, un “héroe” que lanzó cocteles Molotov al gobierno del dictador Fulgencio Batista.

A los 17 años, Rafael Cruz fue arrestado y golpeado. Una vez llegado a Texas, él criticó duramente al régimen de Batista y promovió a los rebeldes encabezados por Castro a cualquier grupo que quisiera escucharlo, hasta que acabó teniendo que disculparse cuando se dio cuenta de que la vida bajo Castro no era mucho mejor.

(El mes pasado, cuando Ted Cruz dijo en un debate de las primarias republicanas que su nombre de código del Servicio Secreto debería ser “Cohiba”, en alusión al famoso tabaco cubano, él no pareció estar al tanto de que esa marca originalmente se hacía en exclusiva para Castro y los funcionarios de alto rango de su gobierno.)

Cruz, quien se describe a sí mismo como un “chico raro” en la escuela, con escaso talento para los deportes, elaboró un plan para hacerse más popular más o menos al mismo tiempo que adoptó el sobrenombre de Ted en el séptimo grado. Antes de graduarse de la Escuela de Leyes de Harvard, él fue campeón de debates en Princeton, donde él (hispano) y su mejor amigo (un jamaiquino) discutían en contra de la política de acción afirmativa contra la discriminación.

“El es un cerebro fenomenal”, dijo Emilio González, director del Aeropuerto Internacional de Miami, quien se hizo amigo de Cruz cuando González y la esposa de Cruz, Heidi, trabajaban para la administración de George W. Bush. “El tiene una mente clara y rapidísima”.

El estridente conservadurismo de Cruz, incluyendo una maniobra obstruccionista de 21 horas el año pasado para cortar fondos a Obamacare, lo ha hecho atractivo para su base derechista pero también le ha ganado la enemistad de sus colegas republicanos del Senado. La semana pasada, ellos censuraron su esfuerzo de paralizar el gobierno federal para cortar fondos a Planned Parenthood.

“El está acabado, y asfixiado, y es realmente debido a sus relaciones personales, o más bien por su falta de relaciones personales”, dijo a Fox News Radio su rival a la candidatura republicana, el senador de Kentucky Rand Paul, quien dio su apoyo a la candidatura de Cruz al Senado en el 2012.

Cruz lanzó su campaña presidencial antes que nadie (adelantándose a Rubio, colega cubanoamericano, en tres semanas) con el tipo de mensaje insurgente que ha impulsado a Donald Trump, Ben Carson y Carly Fiorina a la cima de las encuestas preliminares. Pero Cruz no ha tenido un avance similar, y se mantiene en el sexto lugar entre los 15 aspirantes a la candidatura republicana, de acuerdo con un promedio de encuestas de Real Clear Politics.

Como quiera, él se ha posicionado para mantenerse como aspirante hasta el final. El es un prolífico recaudador de fondos. El ha centrado gran parte de su campaña en el Sur, donde una serie de estados republicanos celebrarán primarias claves de Súper Martes. Y él se ha llevado mejor que todos los demás con Trump, en un esfuerzo por atraerse a los votantes que están de parte de Trump en caso de que el magnate inmobiliario retire su candidatura.

Pero eso no ha sido ayuda ninguna para el tejano entre los hispanos, quienes ya están disgustados de que Cruz — nacido en Calgary, Canadá — se opone al derecho de ciudadanía para los hijos de personas que vivan ilegalmente en EEUU y está a favor de construir un muro a lo largo de la frontera de EEUU con México.

Cruz se mostró más inclusivo en su libro, elogiando al ex presidente Bush por entender “que con la inmigración, el tono usado es importante”, y recordando haberse sentido alienado con respecto a su propio partido en un debate para las elecciones presidenciales del 2008 celebrado en la Universidad de Miami, en el cual él sintió que los candidatos ridiculizaban a los republicanos hispanos.

Pero eso no es lo que él está mostrando ahora, dijo Ali Noorani, director ejecutivo del Fondo de Acción del Foro Nacional de Inmigración (National Immigration Forum Action Fund), grupo conservador de activismo de inmigración formado por líderes políticos, empresariales y religiosos.

“El tiene toda una historia de tratar de estar en el lugar correcto, pero en última instancia votar en contra de la reforma, y ahora está teniendo posiciones muy extremistas”, dijo Noorani.

“No estoy seguro de cómo alguien puede ganarse a la Florida si se le considera un candidato antihispano”.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de octubre de 2015, 7:58 p. m. with the headline "Ted Cruz, el otro cubanoamericano que busca la presidencia."

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