Estados Unidos

Base Naval de Guantánamo, una cárcel donde las mujeres no son bienvenidas


Un juez militar acaba de prohibir la presencia de mujeres cerca de un prisionero iraquí que lo había pedido expresamente dado que rechazaba ser “tocado” por una mujer cuando era esposado y escoltado de su celda hasta el tribunal.
Un juez militar acaba de prohibir la presencia de mujeres cerca de un prisionero iraquí que lo había pedido expresamente dado que rechazaba ser “tocado” por una mujer cuando era esposado y escoltado de su celda hasta el tribunal. Miami Herald

En Guantánamo, las guardias carcelarias mujeres son ‘persona non grata': algunos detenidos musulmanes ven en su contacto diario una ofensa a su religión, pero las autoridades estadounidenses defienden su presencia.

Un juez militar acaba de prohibir la presencia de mujeres cerca de un prisionero iraquí que lo había pedido expresamente dado que rechazaba ser “tocado” por una mujer cuando era esposado y escoltado de su celda hasta el tribunal o para encontrarse con sus abogados.

“La fe musulmana exige que se evite cualquier contacto físico con toda mujer que no sea su esposa o miembro de su familia”, escribió el juez J. Kirk Waits, dando la razón al prisionero Abd Al Hadi.

Consultado sobre este pedido sin precedentes, el comandante de Guantánamo se dijo “contrario a toda discriminación”.

“Si una guardia está encargada de un movimiento (del detenido), es que está calificada para esta misión. Punto”, zanjó el contraalmirante Kyle Cozad.

Quitarle esta tarea “sería una discriminación de hecho contra un miembro de mi tropa capacitada para la misión”, estima.

En una entrevista en Guantánamo, el jefe del centro de detención recuerda “que hay mujeres entre los guardias de prisión y el personal médico penitenciario desde que el primer avión aterrizó desde Afganistán en enero del 2002” con los primeros detenidos a bordo.

Las mujeres “forman parte de nuestra historia”, insiste. Ellas representan “entre 13 y 14 por ciento” de los soldados, una proporción comparable a la del Pentágono”, afirma.

Pero por ser mujer, su misión a veces es incluso más difícil que para los hombres.

Una joven enfermera, encargada de la alimentación forzosa, reconoce que algunos prisioneros en huelga de hambre rechazan que ella les ate o les ponga la sonda nasogástrica, porque es mujer. Además, admite haberse limpiado “escupitajos” de varios reos.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2014, 10:54 p. m. with the headline "Base Naval de Guantánamo, una cárcel donde las mujeres no son bienvenidas."

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