Estados Unidos

Biden se descarta como candidato a la Casa Blanca

El vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, anuncia el miércoles junto al presidente, Barack Obama, que no aspira a la candidatura presidencial demócrata para las elecciones del 2016.
El vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, anuncia el miércoles junto al presidente, Barack Obama, que no aspira a la candidatura presidencial demócrata para las elecciones del 2016. EFE

El vicepresidente, Joe Biden, es la voz más visceral en la Casa Blanca, un político guiado por el impulso y la intuición que hoy (miércoles), tres décadas después de su primer sueño presidencial, se rindió finalmente ante las señales de que le sería imposible desplegar una “campaña realista”.

Después de meses de rumores, Biden renunció a emprender su tercera campaña presidencial y competir por la candidatura demócrata en las elecciones del 2016, una carrera dominada respecto a encuestas y financiación por la ex secretaria de Estado Hillary Clinton.

Con 72 años y cuatro décadas de carrera política a sus espaldas, a Biden le ha costado hacerse a la idea de abandonar el poder el mismo día en que el presidente Barack Obama deje la Casa Blanca, después de ocho años haciéndole sombra en el Despacho Oval.

Tomar una decisión respecto a las próximas elecciones le ha costado al menos dos años, y en ese proceso ha sido crucial el hecho de que su hijo Beau, fallecido de un tumor cerebral el pasado mayo, le animara a competir por la Presidencia.

“Beau es nuestra inspiración”, dijo el miércoles Biden en su declaración a la prensa desde la Casa Blanca, acompañado de Obama.

La reflexión del vicepresidente sobre las elecciones ha coincidido con el duelo de su familia, complicando una decisión en la que, finalmente, ha pesado más la falta de tiempo para orquestar una carrera exitosa en un país donde las campañas duran años.

La vehemencia de Biden ha sido el factor definitorio de su vida política: mientras unos lo aplaudían por honesto y genuino, otros lo tachaban de impulsivo y metepatas.

La contraposición entre el cálculo de Obama y el ímpetu de Biden es para muchos el principal activo de la dupla presidencial actual, definida por el ex vicepresidente Walter Mondale como “un matrimonio sin posibilidad de divorcio, pero que vive en casas diferentes”.

Al “número dos” de Obama le costó hacerse al papel de subalterno de alguien a quien triplicaba en experiencia, y no dejó de recordar con algo de nostalgia los días en los que era su propio jefe.

Pero este veterano ex senador supo adaptarse a un cargo en el que las responsabilidades definidas son pocas y la misión tiene la vaga descripción de servir de respaldo al presidente.

Cuando Obama le propuso ser su mano derecha, Biden puso una sola condición, según confesó en el 2008: que “en cualquier decisión clave, económica y política, pudiera estar en la habitación”.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de octubre de 2015, 8:17 p. m. with the headline "Biden se descarta como candidato a la Casa Blanca."

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