Estados Unidos

Puerto Rico en tiempos de crisis

Personas observan la lista de trabajos en una oficina de desempleo en San Juan, Puerto Rico, el 30 de junio.
Personas observan la lista de trabajos en una oficina de desempleo en San Juan, Puerto Rico, el 30 de junio. Getty Images

Hasta un encuentro de literatura, el Festival de la Palabra, que celebró su sexta edición entre el 22 y 25 de octubre, en Puerto Rico, reflejó la preocupación por la situación que vive la isla al titularse Escribir en tiempos de crisis. Y es casi un milagro que ese importante evento de las letras en el Caribe suceda en un Estado Libre Asociado cuyo gobernador ha hecho público recientemente el impago de su deuda y, en consecuencia, la

bancarrota.

Se trataba de un secreto de polichinela y ya en enero de este año el grupo de comunicación más importante del país anunciaba que la deuda estatal era de, al menos, el doble de la cifra oficial de $73,000 millones anunciada en Nueva York por el gobernador Alejandro García Padilla a finales de junio de 2015.

Una deuda que, corre la vox populi, no podrá renegociarse porque el gobierno no tiene potestad para autorizar a las agencias públicas a que se acojan al código de quiebra federal, ni pedir apoyo a instancias financieras internacionales, como sí fue el caso de la ciudad de Detroit, en 2013. Puerto Rico no es un estado de la nación americana como Michigan, donde se encuentra Detroit, sino un territorio no incorporado regido por la Constitución.

El viejo ardid de ofrecer beneficios contributivos no fiscalizados para atraer la inversión foránea, no funcionará esta vez, y los especialistas coinciden en que la economía enclenque de la isla no permitirá esta salida, sino que, por el contrario, cebará aun más las arcas de pocos empresarios poderosos capaces de absorber el esfuerzo.

Son más de 3,500,000 millones de personas los que viven en la isla. La inflación en la última década ha alcanzado el 50 por ciento y el sistema de pensiones acumula ya millones en deuda. El éxodo migratorio no se ha hecho esperar y ya no solo es Nueva York la etapa final de la estampida boricua sino que la Florida se ha ido convirtiendo, poco a poco, en el sitio de preferencia para los que huyen de la encerrona económica y política de la pequeña isla. Se cuentan por decenas los jóvenes que dejan el país cada semana, en los últimos tiempos.

Para el Secretario de Hacienda del Estado Libre Asociado, Juan Zaragoza Gómez, “Puerto Rico ha pasado por varias etapas a lo largo de las últimas décadas: cuando no teníamos y todos sabían que no teníamos; cuando teníamos y sabiéndolo despilfarrábamos; y cuando no teníamos y creíamos que teníamos en la década de los 1990”, afirma. “Cuando miramos hacia atrás vemos la hendidura, la erosión de nuestra base industrial, la inclinación a dar cada vez más bienestar social sin tener con qué, y como es lógico, se ha sustituido el combustible que ofrece el crecimiento económico por el combustible monetario de la deuda”.

Para Zaragoza ha habido desde siempre el afán de no aceptar la verdad y, sobre todo, de no decirla al pueblo. Corresponde a su Secretaría buscar soluciones en medio de la debacle. “Los cambios estructurales son esenciales, así como la reactivación del sector privado. Debemos aspirar a mayor disciplina mental y a tener mejor voluntad política para hacer los cambios”. A su juicio ya se están viendo retoños en el desierto pues el empresariado comienza a explorar nuevas alternativas, e incluso se notan ciertos cambios con respecto a la agricultura, uno de los renglones que se redujo a su máxima expresión aumentando la dependencia de las importaciones y la carestía de los

productos.

Los cambios estructurales son esenciales, así como la reactivación del sector privado. Debemos aspirar a mayor disciplina mental y a tener mejor voluntad política para hacer los cambios

Juan Zaragoza Gómez

Secretario de Hacienda de Puerto Rico

Con respecto al espinoso tema de si Washington pagará o no la deuda, estima que “los americanos se muestran bastante cautelosos para no crear un precedente”, pero está convencido de que pronto llegarán propuestas sólidas.

Paxie Córdova Escalera, natural de Hatillo, nacido en 1964, ha sido de los isleños afectados por la crisis que se ha mantenido firme en el propósito de no abandonar su terruño. Es ingeniero de tránsito y estima que su profesión es de las más afectadas por cuanto, con la crisis, se ha detenido el desarrollo de la vivienda y, en consecuencia, el de la red de vías y carreteras. Se dedica a estudiar los impactos del tránsito en el desarrollo y ha estado dos años sin recibir contratos, de modo que tuvo que trabajar en otro ámbito, ajeno a la ingeniería.

Para Córdova dos factores se perfilan en la actual situación de estancamiento: “la relación con Estados Unidos, que implica ausencia de determinación por parte del gobierno de la isla y la actitud de ambos partidos durante los últimos 20 años que han resuelto todos los problemas a base de créditos, o sea, con la típica solución de pagar con la Master Card la deuda de la Visa y viceversa”. Pero está de acuerdo en que aún en caso de que esto no hubiera sucedido el impacto pudiera haber sido menos dramático, pero el crecimiento hubiera sido casi nulo: “Y es que por leyes de cabotaje todo lo que se trae a esta isla cuesta un 15 a 20 por ciento más que en otros Estados”.

Las leyes de cabotaje (Jones Act) es un estatuto convertido en ley federal en el 1920 (dos años después de terminada la Primera Guerra Mundial), que básicamente obliga a que el movimiento de barcos entre puertos estadounidenses se produzca en embarcaciones construidas en Estados Unidos y con bandera y tripulantes estadounidenses. En esencia, era una medida que buscaba proteger la marina mercante de EE.UU., la cual se estimaba podría ser usada para la defensa del territorio en casos de guerra, según se explica en El Nuevo Día.

Por otra parte, al encontrarnos en un año de elecciones, estima que se ocultan muchas cosas. “Nuestro déficit democrático”, comenta utilizando una fórmula jocosa para esquivar el término de colonia, “incluye el estancamiento político que significa que tengamos que mendigar al Congreso que nos ayuden y que, por otra parte, se cumplan aquí las regulaciones federales sin disponer de la economía de otros Estados para ello”. El ingreso per cápita de Puerto Rico es, según este ingeniero vial, la mitad del que genera el Estado más pobre de Estados Unidos.

Las leyes de cabotaje

Gustavo Antonio Casalduc nació en 1992 y es egresado de la escuela de arquitectura. Ha hecho una pausa antes de alcanzar el nivel superior pues necesita reunir dinero para cubrir financieramente sus estudios en el próximo curso. Es originario de un pueblo del interior, Utuado, pero comparte piso en el área metropolitana con sus dos hermanos, estudiantes como él en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Sabe que el ámbito de la construcción es de los más afectados por las crisis, y “en el caso de la arquitectura resulta más lamentable, pues se suele prescindir de los arquitectos a la hora de levantar un proyecto o edificio, ya que muchos prefieren recurrir a ingenieros o contratistas certificados para reducir costos”, dice.

Casalduc piensa que “por leyes de impuestos o cabotaje se ha perdido mucha mano de obra, el país produce poco o casi nada, a excepción del café en cantidades irrisorias, y las administraciones anteriores han dejado mucho que desear”. Se considera un producto del engranaje del sistema público que ha padecido ya dos paros estudiantiles en poco tiempo, pues quisieron aumentar la matrícula y el precio de los créditos a los estudiantes. “Sospecho que en algún momento tendré que largarme, muy a pesar mío, a otra parte, pues soy víctima de las limitaciones acumuladas por esta Isla en las últimas décadas”. Entre tanto, por amor a la cultura, a su tierra y por creer en los que colocan en alto el nombre de Puerto Rico ha trabajado junto a su hermano como voluntario en el Festival de la Palabra, la cita anual de las letras.

Artista visual de larga trayectoria, Aixa Requena, nacida en 1951, ha visto deteriorarse el mercado del arte y nota el bajón en la demanda. “El fenómeno de la crisis lo veíamos venir desde la década de 1990”, revela. “Se ha vendido la estadidad (o sea, la aspiración de quienes desean que Puerto Rico se convierta en un Estado más de la Unión) como un factor de seguridad y, en realidad, a nadie le importa el tema”. Para Requena basta con ver el historial de corrupción de los políticos para que la quiebra del país no asombre a nadie.

“Los artistas hemos padecido este período: haces una exposición y notas las limitaciones de catálogo, de subvenciones, de publicidad”, dice. En estos momentos se interesa en la historia visual de Puerto Rico porque desea entender cómo una isla eminentemente agraria, con una sociedad tradicional, fue perdiendo su esencia. Estima que “a pesar de la pobreza, la gente de antes, las que rescato con mi obra gracias a retratos de fotógrafos de principios del siglo XX, lucía mucho más digna, con mayor peso y seguridad en sus actos”, y es de las que cree que “la industrialización ha sido uno de los factores del estado actual de cosas y uno de los conductos del engranaje que propició que la droga se colara en el universo puertorriqueño.

Médico nacido en 1946, Edwin Roig ha trabajado para el sistema de salud público de la isla y conoce muy bien los intríngulis de la situación actual. “Estados Unidos está imprimiendo dinero que no existe, pero nosotros, versión boricua de tiempos globales de crisis, no tenemos un estatus que permita hacer uso real del poder”, declara. “Al Congreso lo que le interesa es que el millón de puertorriqueños que viven actualmente en Florida voten por el Partido en el poder y para ello lo mejor es que no se solucionen los problemas, por eso reestructurar la deuda es una idea demócrata para que la bloqueen los republicanos y el electorado se incline entonces hacia quienes propusieron esa solución”.

Roig considera que la dinámica puertorriqueña tiene muy bien incorporada la creencia de que quien desee realmente trabajar debe marcharse. “Según se vaya vaciando esto”, añade, “vendrán ricos norteamericanos a comprarlo todo, y de hecho, ya lo están haciendo”. Para él hay dinero privado en la isla, pero quien no tiene con qué pagar es el gobierno. “Nuestra situación es tan compleja que sectores como el acueducto, la electricidad o el turismo deberían haberse declarado ya en quiebra, pero nuestro estatus particular, por ley, no lo permite”.

La cultura en medio de la crisis

Sergio Gutiérrez Negrón, nacido en Caguas, en 1985, es de los que asistía cada día a la despedida de un amigo que se marchaba a Estados Unidos hasta que le tocó a él irse en 2009, a Ohio, donde hoy reside. Ha estado en estos días en San Juan participando en el Festival de la Palabra, pues ganó el premio Nuevas Voces que otorga su municipio natal para alentar a jóvenes talentos.

“Quienes hablan mejor de las crisis son los poetas”, dice. “Son ellos quienes expresan con más justeza los cambios de la rutina, de la vida de todos los días, contrariamente a los discursos del oficialismo”. Considera que la solución de abandonar el país no es políticamente correcta, “pero quedarse y perseverar es difícil”. La literatura es sin dudas un modo de regresar y así lo hace mientras escribe.

Lo recuerda Mayra Santos Febres, escritora de renombre y, sobre todo, de mucha valía, a quien le debe Puerto Rico y toda Hispanoamérica el empuje con que cada año reúne a un centenar de escritores y creadores durante la semana del Festival de la Palabra. “Los que hemos decidido quedarnos en nuestra isla, los que aún gozamos de ese privilegio… sabemos que nuestro país es una isla llena de valentía, de amor por la justicia y la transparencia en los procesos”, apunta en las palabras de bienvenida al encuentro literario. “Estamos conscientes –continúa– de que necesitamos creer aún con más ahínco para llegar al hogar, a la casa limpia y restaurada, a un nuevo Puerto Rico”.

Para José Manuel Fajardo, escritor y fundador junto a Mayra Santos Febres del Festival de la Palabra, “ante las dificultades económicas que atraviesa la Isla se profundizó en la red de contactos internacionales con otros festivales para lograr auspicios que cubrieran los vuelos de los invitados”. En pleno ejercicio de estrategias en tiempos de crisis tenían el reto de sacar adelante el magno evento. “Negociamos con editoriales fuera de la Isla (La Pereza, de Miami, auspició a cinco autores, por ejemplo), con el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, la Universidad de Guadalajara, el consulado de México en San Juan, la embajada de Francia en Estados Unidos, la Alianza Francesa en Puerto Rico, y, al final, en vez de reducir el número de invitados hemos pasado de 42 a 50 gracias a esta gestión”.

“Además de ello –añade quien también posee larga trayectoria como periodista de El País, El Mundo y Cambio 16– optimizamos el uso de espacios cedidos por el Ayuntamiento de San Juan y la Oficina de Turismo de Puerto Rico, buscando reducir los costos de producción y reutilizando elementos materiales de promoción de ediciones anteriores”.

También lo cree así la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, una de las mujeres de hablar más claro que ha dado la Isla del Encanto y para la cual “en tiempos de crisis hay que entregarse al arte, a la lectura y a la cultura”. De hecho, el prepuesto otorgado por su Ayuntamiento a este ramo aumentó en el año en curso en vez de disminuir, y así lo declaró en su intervención en el teatro Tapia ante los participantes en el evento.

Hay en San Juan un café mítico. Fundado en 1902, se llama La Bombonera y cuando un siglo después, en 2012, sus accionistas declararon que lo cerraban porque no podían continuar con un establecimiento que sólo daba pérdidas, se le vino el mundo abajo a los sanjuaneros. La Bombonera significaba para ellos un siglo de hospitalidad, de generaciones enteras reunidas en su sala para compartir y arreglar el mundo alrededor de una mallorca y un buen café con leche. Todo parece indicar que nuevos aires soplan porque el célebre local aparece restaurado y casi listo para volver a abrir sus puertas en diciembre. A muchos les gusta creer que son esos los nuevos retoños en el desierto que empiezan a brotar y que, tras su renacer, comienza a perfilarse un nuevo despertar para una isla que merece mejor destino y que no cesa de enamorar a quienes la visitan.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de noviembre de 2015, 0:57 p. m. with the headline "Puerto Rico en tiempos de crisis."

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