Estados Unidos

Secuestrador busca salir de la cárcel 40 años después

La foto con fecha del 17 de julio de 1976 capta el reencuentro de Darla Sue Daniels, de 10 años de edad, con su padre y su familia en Chowchilla, California, tras el secuestro.
La foto con fecha del 17 de julio de 1976 capta el reencuentro de Darla Sue Daniels, de 10 años de edad, con su padre y su familia en Chowchilla, California, tras el secuestro. Associated Press

Tres jóvenes de familias acaudaladas de San Francisco pasaron más de un año planeando el crimen perfecto.

Adaptaron tres camionetas para trasladar prisioneros, construyeron un búnker subterráneo para retener a sus rehenes e incluso construyeron una caja especial a prueba de señales de radio en caso de que la autoridad colocara rastreadores en los $5 millones que esperaban pedir de rescate.

Luego secuestraron un autobús escolar lleno de niños y los sepultaron bajo pilas de tierra en un crimen que sigue atormentando a las víctimas tras 40 años.

“Ellos básicamente se robaron nuestra juventud. Nuestra niñez fue volteada de cabeza”, dijo Jodi Heffington-Medrano, quien en ese entonces tenía 10 años.

Los hermanos James y Richard Schoenfeld fueron sentenciados junto con su amigo Frederick Newhall Woods por el secuestro, el cual duró más de un día antes de que los niños lograron escapar excavando. Hoy, sólo Woods sigue preso y en unos días tendrá una audiencia donde planea pedir su liberación.

Una Corte de Apelaciones ordenó la liberación de Richard Schoenfeld en el 2012, mientras el gobernador Jerry Brown otorgó libertad condicional a James Schoenfeld en agosto. Ahora, Woods, de 64 años, tendrá una audiencia el 19 de noviembre.

Sin embargo, este “secuestro masivo sin precedentes”, como lo llamó una Corte de Apelaciones, todavía resuena en Chowchilla, un pueblo de menos de 19,000 habitantes en el Valle de San Joaquín.

En julio de 1976, esta región del centro de California dedicada a la lechería fue el centro de atención cuando 26 niños y el conductor del camión escolar desaparecieron.

Algunos pensaron que se los llevaron alienígenas o que se desvanecieron por completo, recuerda Heffington-Medrano, de 50 años y dueña de un salón de belleza. Padres desesperados, autoridades escolares y la policía peinaron varias zonas en vano.

La vida de los niños cambió en un instante cuando tres hombres enmascarados con carabinas recortadas abordaron el autobús escolar de la escuela Dairyland Union.

Jeffrey Brown, de 10 años, alzó los brazos y gritó “no fuimos nosotros”, pensando que era una broma.

Cerca del lugar donde los emboscaron, los secuestradores ocultaron el autobús y dijeron a los niños que los iban a transportar en camionetas para que no dejaran huellas. Los niños y el chofer, Ed Ray, fueron llevados a unas 100 millas a una cantera en Livermore propiedad del padre de Woods. Ahí, los pequeños de entre 5 y 14 años fueron obligados a ocultarse en una camioneta sepultada que estaba equipada con colchones, agua y algunos bocadillos.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de noviembre de 2015, 10:20 p. m. with the headline "Secuestrador busca salir de la cárcel 40 años después."

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