Candidatos republicanos reflejan ansiedades de parte de la ciudadanía
Hay momentos en que se siente como si los contornos de un mundo familiar para los republicanos estuvieran bajo ataque.
Les preocupa que los inmigrantes indocumentados se están llevando empleos y prestaciones. Temen que terroristas del Estado Islámico puedan colarse por la porosa frontera con México y llegar a Estados Unidos. Se quejan de que Washington ha capitulado ante la corrección política en respuesta a las tensiones raciales y la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Juntas, esas nuevas preocupaciones electrizan las ansiedades sobre los sueldos, los empleos y la deuda.
“Estamos en grandes problemas y no sé si podemos recuperarnos”, dijo James Burrack, de 77 años y granjero en el noreste de Iowa, quien cree que la inmigración ilegal es un gran reto a la economía y la seguridad del país. “Podemos entregárselo todo a los musulmanes, convertirnos en sus súbditos”.
Cuando faltan pocas semanas para que comience en Iowa el proceso de nominación presidencial con los primeros concilios del país, entrevistas a más de 50 electores republicanos pintan un panorama oscuro de profundo descontento con el rumbo por donde marcha el país.
Esta intensa y concentrada ansiedad ayuda a explicar las razones por las que el establishment –los medios de comunicación y los políticos– se han equivocado tanto este año cuando se pronostica que un comentario inflamatorio sobre mexicanos o musulmanes puede acabar con un candidato, o que los atentados en París alejarían a los electores de candidatos poco convencionales.
Pero sucede que los candidatos están reflejando ese sentir, no planteándolo.
Así las cosas, si los comentarios de que los mexicanos son violadores, los llamados a excluir a los musulmanes de la posibilidad de ser presidente o las propuestas para evitar que entren al país refugiados sirios parecen descalificadores a algunos estadounidenses, resuenan entre otra parte de la ciudadanía del país.
Y de la misma manera en que la furia y la ansiedad pueden llevar mensajes de fondo religiosos o étnicos, también es cierto que los candidatos preferidos hasta el momento de esos mismos electores incluyen afroamericanos –Ben Carson– y dos hispanos— Ted Cruz y Marco Rubio.
Carl Brandt, de 75 años y ministro en la localidad rural de Henderson (185 habitantes), dijo que no quiere “irrespetar a los hispanos” y subrayó que no se opone a la inmigración ilegal: su abuelo llegó de Alemania por Ellis Island, dijo.
“Pero él lo hizo legalmente, y los otros deberían hacerlo igual”, afirmó Brandt. “Se cuelan demasiados. ¿Sabemos quiénes son? ¿Sabemos qué quieren?”
Muchos republicanos de Iowa mencionan las protestas que han estremecido a la Universidad de Missouri ante las quejas de racismo por parte de alumnos negros Los republicanos consideraron la respuesta a las protestas –incluido el despido del presidente de la institución– un consentimiento exagerado y una agresión a la libertad de expresión.
Jennifer Fredericksen, de 47 años, quien dirige un pequeño negocio en el este de Iowa con su esposo, se quejó de la reacción de la universidad ante las protestas en el recinto, que incluyeron un correo electrónico de la policía universitaria que exhortaba a llamar a las autoridades a los que fueron testigos de “incidentes de odio o acciones o palabras hirientes”.
“¿Cómo se puede evitar que 35,000 personas digan cosas indebidas?”, dijo de la universidad. “¿Va a llegar un punto en que todos tengamos que pensar dos veces lo que decimos por temor a ofender a alguien o perder nuestro empleo?”
Fredericksen culpa al presidente Barack Obama, a quien acusa de empeorar las relaciones entre los diferentes grupos raciales. “Él lo ha incitado. A él no le interesa salir por televisión cuando matan a policías, pero en Ferguson, antes de que nos enteráramos lo que había pasado, se apresuró a emitir un juicio”.
Las preocupaciones sobre la seguridad nacional agravan los temores sobre la inmigración, a pesar de que la cantidad de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos se ha nivelado desde el fin de la recesión.
Una encuesta del Centro Pew de Investigaciones concluyó que más mexicanos regresan a su país desde Estados Unidos que los que emigran, lo que se atribuye a la debilidad económica y una mayor vigilancia en la frontera. En Iowa la población de indocumentados se calcula en 40,000 o menos, aproximadamente el 1.4 por ciento del total del estado.
“Necesitamos cerrar esa frontera”, dijo Marlene Flanagan, de 63 años y retirada de Council Bluffs, quien dijo que teme que extremistas que quieren hacer daño a Estados Unidos entren sin ser detectados por la frontera con México. “¿Por qué nos arriesgamos con nuestra propia seguridad?”
Flannagan apoya la promesa de campaña de Donald Trump de construir un muro en la frontera. También le entusiasma sus planes de crear una “fuerza de deportación” para arrestar a alguno de los estimados 11 millones de inmigrantes indocumentados que hay en el país y enviarlos de regreso a sus países. Es el tipo de idea la mayoría de los políticos no se atreven a tocar, agregó Flannagan.
“Ellos tienen miedo de decir esas cosas, pero hace falta deportarlos”, agregó Flanagan. “Estamos en Estados Unidos y tienen que acatar nuestras reglas. ¿Qué ocurre si no tenemos leyes?”
Buena parte de la insatisfacción está dirigida directamente al Partido Republicano, particularmente por las quejas de que los republicanos en el Congreso le han dado mucho a Obama.
Los principales candidatos de los republicanos de Iowa para la nominación presidencial son casi todos ajenos al establishment del partido. Una robusta mayoría de 59 por ciento apoya a Trump, Carson y Cruz, según una encuesta reciente de CNN/ORC.
Los electores también están nerviosos por lo que consideran un gasto federal fuera de control, y muchos señalaron con tristeza que los republicanos dieron a Obama una victoria el mes pasado con un acuerdo de presupuesto que eleva el límite de la deuda hasta dos meses después que el presidente haya abandonado la Casa Blanca.
Quieren poner fin a esos acuerdos y establecer un gobierno “que no te obstaculice el camino, que no ponga obstáculos” como regulaciones excesivas o nuevos impuestos, dijo Cody Staker, de 47 años y contador público de Muscatine.
Staker dice que no conoce a nadie que respalde a esos candidatos ajenos al establishment, pero que entiende el atractivo.
“Muchos republicanos están hartos de esos republicanos cercanos al centro del poder y que con demasiada frecuencia se alían con los demócratas”, dijo Staker. “Están buscando a alguien que sencillamente no se deje llevar”
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Esta historia fue publicada originalmente el 1 de enero de 2016, 0:59 p. m. with the headline "Candidatos republicanos reflejan ansiedades de parte de la ciudadanía."