Estados Unidos

FBI recomienda presentar cargos contra general Petraeus

El general Petraeus testifica en Capitol Hill, Washington, en junio del 2011.
El general Petraeus testifica en Capitol Hill, Washington, en junio del 2011. AP

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) y fiscales del Departamento de Justicia recomendaron presentar cargos de delito mayor contra el general retirado David H. Petraeus por dar información clasificada a su ex amante cuando era director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), dijeron funcionarios de ambas agencias, lo que deja en manos del procurador de Justicia Eric H. Holder Jr. decidir si buscará o no un encausamiento que podría enviar a la cárcel a uno de los más destacados militares de su generación.

La pesquisa del Departamento de Justicia surge tras un romance amoroso que tuvo Petraeus con Paula Broadwell, oficial de la Reserva del Ejército que estaba escribiendo su biografía, y se enfoca principalmente en saber si Petraeus le dio a Broadwell acceso a su cuenta de correo electrónico de la CIA y a otro tipo de información sumamente clasificada. Agentes del FBI descubrieron documentos clasificados en la computadora de Broadwell luego de que Petraeus renunció a la CIA en el 2012 cuando la relación entre ambos se hizo pública.

Petraeus, general de cuatro estrellas retirado que fungió como jefe de las fuerzas norteamericanas tanto en Irak como en Afganistán, dijo que nunca le dio información clasificada a Broadwell, y le indicó al Departamento de Justicia que no tenía interés en llegar a un acuerdo que pudiera ahorrarle un juicio vergonzoso. Robert B. Barnett, abogado de Petraeus, dijo el viernes que no tenía nada que decir al respecto.

Se cree que Holder deberá decidir para fines de año si presenta o no cargos contra Petraeus, pero hasta ahora no ha indicado cómo piensa actuar. La demora ha frustrado a algunos funcionarios del Departamento de Justicia así como a funcionarios e investigadores del FBI que se cuestionan si Petraeus está recibiendo un tratamiento especial en momentos en que Holder encabeza un ataque sin precedentes contra funcionarios del gobierno que revelaron secretos a la prensa.

El alargado proceso también ha frustrado a los amigos y aliados políticos de Petraeus, quienes dicen es injusto seguir manteniendo esta situación en su contra. El senador John McCain, republicano por Arizona, le escribió el mes pasado a Holder y le expresó que la investigación ha privado al país de la sabiduría de uno de sus más experimentados expertos.

“En estos momentos críticos que vive la seguridad de nuestro país”, escribió McCain, “el Congreso y el pueblo Americano no se pueden dar el lujo de tener su voz silenciada ni limitada por la sombra de una larga y sin resolver investigación que está marcada por filtraciones de fuentes anónimas”.

Desde que dimitió a su cargo en la CIA el 10 de noviembre del 2012, Petraeus ha estado dividiendo su tiempo entre la enseñanza, pronunciar lucrativos discursos y trabajar como socio en una de las firmas privadas de valores más grandes del mundo, Kohlberg Kravis Roberts.

Holder ha expresado públicamente muy poco acerca de la investigación. Cuando en diciembre se le preguntó al director del FBI, James B. Comey, por qué se demoraba tanto la pesquisa, respondió: “No puedo decir el porqué. Supongo que puedo decirlo, pero no lo voy a hacer”.

Marc Raimondi, portavoz del Departamento de Justicia, declinó comentar sobre la investigación. Varios funcionarios que la discutieron lo hicieron bajo la condición de hacerlo anónimamente ya que no están autorizados a hablar en público.

En una conferencia de prensa que tuvo lugar poco después de la renuncia de Petraeus, el presidente Barack Obama dijo que no tenía ninguna evidencia de que Petraeus haya revelado información clasificada “que de forma alguna habría tenido un impacto negativo en nuestra seguridad nacional”.

“Estamos más seguros gracias al trabajo que ha hecho Dave Petraeus”, dijo Obama, refiriéndose a su carrera en el gobierno. “Ahora mi gran esperanza es que él y su familia puedan seguir con su vida y todo esto no sea más que algo de poca importancia en una extraordinaria carrera”.

Sin embargo, los investigadores concluyeron que si la revelación le hizo daño a la seguridad nacional, de cualquier modo significa una gran fisura de seguridad en la oficina de uno de los jefes de inteligencia más confiables. Los investigadores recomendaron que Petraeus debe enfrentar cargos, y dijeron que funcionarios que han ocupado puestos menos importantes han sido encausados por mucho menos.

Agentes federales comenzaron a investigar el affair después que Jill Kelley, amiga de Petraeus, se quejó ante el FBI que había recibido correos electrónicos anónimos que la amenazaban sobre su relación con Petraeus. Fue entonces que el FBI descubrió pruebas de que Broadwell y Petraeus tenían un romance secreto.

Según se dijo, Petraeus inició el romance con Broadwell en el 2011, poco después de haber empezado a trabajar como jefe de la CIA y ella lo entrevistaba para el libro que estaba escribiendo sobre su vida.

Petraeus renunció a la CIA el 10 de noviembre de 2012, tres días después que Obama fue reelecto. En una breve declaración, Petraeus admitió el affair, y dijo que “luego de haber estado casado durante más de 37 años, demostré tener un juicio realmente muy pobre”.

“Esta conducta es inaceptable, como marido y como jefe de una organización como la nuestra”, dijo Petraeus, al hablar de la CIA. “Esta tarde, el Presidente tuvo la gentileza de aceptar mi renuncia”.

Petraeus, graduado de la Academia Militar de West Point, asumió el mando de las fuerzas norteamericanas en Irak en el 2007, en uno de los momentos peores de la guerra. Al-Qaida controlaba grandes zonas del país, y docenas de soldados norteamericanos morían todos los meses. Petraeus dirigió el “empuje” de las fuerzas de EE.UU. que trajo como resultado que Estados Unidos se apoderara lentamente del control de Irak y dejara abierto el camino para retirar sus tropas bajo la presidencia de Obama.

Junto a su habilidad en el campo de batalla, Petraeus era considerado un líder político natural en Washington, donde navegó con facilidad las turbulentas aguas del Congreso, la Casa Blanca y el Pentágono. Se habló varias veces de que podría ser presidente y cultivó una imagen pública formidable. Todo ese tiempo siguió siendo un consejero confiable de Obama, quien lo nombró director de la CIA en el 2011.

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