Estados Unidos

Centroamérica, prioridad en el presupuesto del Departamento de Estado

Agentes de la Patrulla Fronteriza de EEUU en la localidad de Santa Teresa, Nuevo México, el pasado 4 de enero.
Agentes de la Patrulla Fronteriza de EEUU en la localidad de Santa Teresa, Nuevo México, el pasado 4 de enero. / Associated Press

Aun cuando destruir al Estado Islámico (EI) continúa siendo la principal prioridad del Departamento de Estado en la solicitud del presidente Barack Obama para el nuevo presupuesto del 2017, controlar la inmigración ilegal de Centroamérica se ha convertido en una prioridad importante, a la par de responder a la agresión rusa.

La propuesta de presupuesto enviada el martes al Congreso solicitando $750 millones para el Departamento de Estado para combatir la pobreza, mejorar la seguridad y reformar los gobiernos en América Central, refleja el esfuerzo de la administración por contrarrestar la fuga de menores sin acompañantes y familias por la violencia de la región. Eso se suma a otros $750 millones que el Congreso aprobó en diciembre para asistencia a El Salvador, Guatemala y Honduras y, otros $250 millones a ser gastados por otros departamentos del gobierno.

Expertos estadounidenses consideraron positivo que la administración esté haciendo esfuerzos en este respecto, pero dijeron que la propuesta de fondos era demasiado pequeña para hacer la diferencia en una región que Obama y el secretario de Estado John Kerry han citado en semanas recientes como en crisis. Los expertos afirmaron que es poco probable que haya cambios en los profundos y generalizados problemas estructurales que afectan la región.

“El hecho de que es la segunda prioridad, al menos en cuanto al orden en que fueron listadas, muestra que EEUU quiere asumir responsabilidad”, dijo Eduardo Gamarra, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de la Florida. “Eso muestra un nivel de responsabilidad que es importante. Es importante. Pero es insuficiente”.

El Salvador, Guatemala y Honduras, los cuales conforman lo que se conoce como el Triángulo Norte, son tres de los países más violentos del mundo. Más de 900 personas fueron asesinadas en El Salvador en agosto, de acuerdo con el Instituto de Medicina Legal de ese país. Eso es un promedio de más de 30 al día.

El año pasado, agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBD) apresaron a 337,117 personas tratando de entrar a Estados Unidos a lo largo de su frontera sur. De ellos, 43,564 procedían de El Salvador, 57,160 de Guatemala y 33,848 de Honduras.

El dinero del Departamento de Estado destinado a ocuparse de las “causas fundamentales de la migración” es menos que los $4,100 millones para destruir a EI y $2,500 millones para seguridad en Afganistán. Se acerca más a los $953 millones en asistencia del Departamento de Estado para ayudar a Ucrania y sus aliados europeos a oponerse a la agresión rusa.

“Con estos recursos continuaremos implementando nuestra estrategia para ocuparnos de los factores subyacentes que impulsan la migración de esa región”, dijo Heather Higginbottom, subsecretaria de Estado para administración y recursos.

Pero no se acerca a los más de $10,000 millones en ayuda sostenida que EEUU ha dado a Colombia desde el 2000 para combatir las drogas y la violencia relacionada con las mismas. Esa cifra, o más, es lo que según Gamarra, se necesitaría para ocuparse de la pobreza, los problemas de pandillas y el narcotráfico en El Salvador, Honduras y Guatemala.

Michael O’Hanlon, investigador de Brookings Institution, dijo que era importante ver los gastos destinados para Centroamérica en el mismo contexto que el total de gastos de EEUU en otras áreas. Él señaló que, además de los fondos del Departamento de Estado, el Pentágono planea cuadruplicar sus gastos en Europa, comprando $3,400 millones en armas y vehículos blindados para ayudar a los países de la OTAN a contrarrestar al presidente ruso Vladimir Putin y más de $4,000 millones para seguridad en Afganistán.

“Si la solución incluye fortalecer los estados centroamericanos de los cuales provienen los inmigrantes, entonces $1,000 millones es una cantidad modesta”, dijo O’Hanlon en un correo electrónico. “Recuerden que hemos gastado mucho más que eso en ayuda a Afganistán”.

Pero los más de $1,000 millones en gastos no militares en América Central ilustran la preocupación generalizada en Estados Unidos sobre la crisis de los inmigrantes y el problema político que crea para Obama y los candidatos presidenciales demócratas, quienes están haciendo un llamado a una reforma total de las leyes migratorias de EEUU.

Kerry anunció en enero que Estados Unidos se uniría a la ONU para crear centros de procesamiento de refugiados en Centroamérica con la esperanza de procesar a aspirantes a inmigrantes antes de que lleguen a Estados Unidos.

Entretanto, el Departamento de Seguridad Interna de EEUU (DHS) continúa deportando familias – muchas de las cuales han pedido asilo a causa de la violencia – a esos mismos países. Más de 121 personas fueron detenidas durante redadas de inmigración durante las festividades de Año Nuevo.

“Lo que estamos viendo desarrollarse es una comprensión parcial por parte del gobierno de que, al menos fuera de este país, existe un problema de refugiados”, dijo Jonathan Ryan, director ejecutivo del Centro de Refugiados e Inmigrantes para Educación y Servicios Legales, radicado en Texas. “Pero ellos continúan tratándolo como un problema de protección de fronteras e inmigración dentro de Estados Unidos”.

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