Estados Unidos

EEUU no ha tenido un presidente bilingüe desde Roosevelt

El Presidente Franklin D. Roosevelt firma la Ley de Seguridad Social, en Washington, el 14 de agosto de 1935.
El Presidente Franklin D. Roosevelt firma la Ley de Seguridad Social, en Washington, el 14 de agosto de 1935. Associated Press

Estados Unidos no ha tenido un presidente que hable de forma fluida un idioma que no sea el inglés en 72 años.

Y, de entre los 11 aspirantes a la presidencia restantes, solamente dos podrían cambiar eso: Jeb Bush y Marco Rubio.

El último presidente que hablaba con fluidez un idioma extranjero fue Franklin D. Roosevelt, electo a su cuarto mandato en 1944, quien había aprendido francés y alemán de niño.

Cuatro de los primeros presidentes de la nación eran multilingües, educados en idiomas clásicos tales como latín, griego antiguo, alemán, italiano y francés.

En tiempos más recientes, la capacidad de comunicarse con facilidad en otro idioma ha pasado de ser una ventaja a un lastre. Los candidatos presidenciales John Kerry en el 2004 y Mitt Romney en el 2012 descubrieron que hablar bien el francés fue usado en su contra por oponentes que los presentaron como políticos elitistas y, lo que es peor, de estilo europeo.

Romney, quien pasara dos años en Francia como misionero mormón, se presentó a sí mismo al principio de un video para las Olimpiadas de Invierno del 2002 en Salt Lake City en uno de los idiomas oficiales de los juegos internacionales: “Bonjour, je m’appelle Mitt Romney”. El clip fue usado en un anuncio en su contra del 2012 hecho por el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, quien lo comparó con un clip de John Kerry hablando francés.

Otro candidato a la nominación republicana a la presidencia en el 2012, Jon Huntsman, ex embajador de EEUU en China y gobernador de Utah, fue duramente criticado por hablar el mandarín con fluidez. Un anuncio viral de YouTube en su contra lo llamaba “China Jon” y “el candidato de Manchuria”, e incluyó clips en que él aparecía hablando mandarín, implicando que los votantes deberían abrigar sospechas sobre sus motivos. “¿Valores estadounidenses o chinos?”, decía el anuncio.

Ahora, Estados Unidos podría tener la oportunidad de elegir un presidente bilingüe. Rubio, cuyos padres emigraron de Cuba, creció en Miami hablando español e inglés.

Bush aprendió español después de conocer a su esposa, nacida en México, y dijo que en casa él habla más el idioma de su esposa que el inglés. El ha sido entrevistado en español innumerables veces, y explica sus posiciones políticas con toda confianza en un español con acento pero muy claro. Uno de los primeros ataques de Donald Trump contra el ex gobernador de la Florida fue por hablar español en sus eventos de campaña.

“Este es un país en que se habla el inglés, no el español”, dijo Trump en el segundo debate republicano en septiembre, cuando se le preguntó sobre sus comentarios de que Bush “debería dar el ejemplo hablando español en Estados Unidos”.

Pero en un año de elecciones en que los votantes hispanos han alcanzado la cifra récord de 27.3 millones —un aumento del 40 por ciento desde el 2008, según el Centro Pew de Investigaciones— el español fluido de Bush y Rubio podría convertirse en una gran ventaja.

Casi la mitad de los latinos elegibles para el voto pertenecen a la llamada generación del milenio, de acuerdo a Pew. Aunque hablar español podría ya no ser tan necesario para llegar a ellos de la manera en que los candidatos lo hacían para la generación de sus padres, el hecho de hacerlo con fluidez muestra una comprensión y aceptación de la cultura de ellos.

Ted Cruz, el otro único candidato hispano en este año, no habla mucho español y no ha tratado de hacerlo en esta campaña, aunque sí dijo una frase en español durante su discurso del 2012 ante la Convención Nacional Republicana.

La aspirante a la candidatura republicana Carly Fiorina vivió en Italia y trabajó como maestra de inglés antes de entrar a la escuela de negocios, pero no ha publicitado su destreza con respecto al idioma italiano.

Aunque ha habido una tendencia decreciente entre los presidentes de EEUU en lo que se refiere a hablar otros idiomas, lo opuesto ha ocurrido con los demás líderes del mundo. Muchos jefes de estado tienen que hablar por lo menos un inglés pasable además de su idioma o idiomas nacionales, y muchos de ellos hablan bien uno o dos de los idiomas de sus países vecinos.

El sistema educativo estadounidense lleva mucho tiempo rezagado con respecto a sus homólogos internacionales en lo que se refiere a animar al estudio de un segundo idioma.

“Estados Unidos es posiblemente el único país del mundo donde es posible terminar la secundaria y los estudios superiores sin estudiar ningún idioma extranjero, y mucho menos dominarlo”, dijo el secretario de Educación de EEUU Arne Duncan en el 2010, llamándolo un “asunto de especial importancia”.

“Durante demasiado tiempo, los estadounidenses han confiado en que los demás países hablen su idioma. Pero no podremos hacer esto en un mundo que se hace cada vez más complejo y más interconectado. Para prosperar económicamente y para mejorar las relaciones con los demás países, los estadounidenses tienen que leer, hablar y entender otros idiomas”, dijo Duncan en un discurso pronunciado en la Universidad de Maryland.

Solamente el 25 por ciento de los estadounidenses adultos afirman que hablan otro idioma aparte del inglés, de acuerdo con Pew. Entre los adultos multilingües, el 89 por ciento dijo haber aprendido otros idiomas en casa siendo niños, y el 7 por ciento dijo haberlo aprendido en la escuela.

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