Trump refuta críticas de incitar a la violencia
“Nadie ha sido herido”, se defendió el domingo el candidato de las primarias republicanas Donald Trump, ante las acusaciones de aumentar la tensión en sus mitines, cada vez más plagados de incidentes violentos, y amenazó con enviar a sus simpatizantes a los actos del demócrata Bernie Sanders.
“Tengo por lejos la concurrencia más grande, 25,000, 30,000 personas. Y a veces hay agitadores, que a veces han sido enviados por otra gente. Pero nadie ha sido herido. A pesar de lo grandes que son mis actos, nadie ha sido herido. Y sin embargo algunos de los manifestantes son duros, son malas personas que dan puñetazos, pero nadie habla de eso en los medios”, afirmó el polémico precandidato presidencial.
Tras varios incidentes violentos durante sus actos electorales en los últimos días, Trump ha sido acusado por sus críticos de incitar a la violencia. Pero el magnate inmobiliario refutó estas acusaciones, a pesar de mantener su retórica incendiaria sobre los musulmanes y los mexicanos. Aprovechó para acusar al precandidato demócrata Bernie Sanders de enviarle manifestantes para molestar sus mítines.
“Bernie Sanders miente cuando dice que los manifestantes no recibieron órdenes de acudir a mis actos. ¡Atención Bernie, o sino mis simpatizantes irán a tus mitines!”, escribió Donald Trump por Twitter.
Donald Trump ha prometido hacer trizas los acuerdos comerciales que Estados Unidos tiene con otros países y multar las importaciones desde México y China. Incluso se ha negado a comer galletas Oreo para protestar porque Nabisco trasladó su fábrica de galletas de Chicago a México.
Al atacar los acuerdos comerciales, el aspirante presidencial republicano está expresando la creencia, común entre muchos de sus disgustados simpatizantes, de que la competencia extranjera se está robando los empleos estadounidenses y encogiendo los salarios.
“Nos está matando el comercio, destruyendo absolutamente”, dijo Trump.
Su asalto a los acuerdos comerciales –que de alguna forma hace eco a argumentos del aspirante demócrata Bernie Sanders– parecen ganar en política. Pero el análisis de Trump a la forma como los acuerdos comerciales afectan a los trabajadores estadounidenses es fallido y como presidente batallará para cumplir sus promesas.
Estados Unidos tiene un intercambio comercial desbalanceado con otros países. El año pasado importó $2.76 billones y servicios y exportó $2.22 billones. La diferencia de $540,000 millones –el déficit comercial– fue la séptima mayor registrada. Sin embargo, desde 1975 Estados Unidos no ha reportado superávit comercial.
Trump, autor del libro The Art of the Deal de 1987 y que fue un éxito en ventas, argumenta que los negociadores estadounidenses son entrampados por astutos negociadores en China, México y Japón y logran entrar al mercado estadounidense sin garantizar el mismo acceso al suyo.
Pero muchos economistas cuestionan los argumentos de base de Trump. Los acuerdos comerciales por lo general tienen poco efecto en los empleos –ya sea positivo o negativo– en parte porque la economía estadounidense ya está abierta a la competencia extranjera. Fuerzas más grandes como enormes brechas salariales entre Estados Unidos y los países en desarrollo, o la automatización que permite a las empresas reemplazar a los trabajadores, tienen un papel mucho mayor.
Trump prometió dejar de comer galletas Oreo después de que Mondelez International, dueña de Nabisco, anunció que reemplazaría nueve líneas de producción en Chicago con cuatro en México.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de marzo de 2016, 10:46 p. m. with the headline "Trump refuta críticas de incitar a la violencia."