Estados Unidos

Puerto Rico, en punto muerto

Un anuncio de venta se despliega en el balcón de una propiedad en San Juan. A medida que la situación económica empeora, muchos abandonan la isla.
Un anuncio de venta se despliega en el balcón de una propiedad en San Juan. A medida que la situación económica empeora, muchos abandonan la isla. Getty Images

Entre las muchas personas golpeadas por la recesión económica desde 11 años en Puerto Rico están los maestros de escuela de la isla.

Con el cierre de más de 200 escuelas, recortes de beneficios y una congelación de los salarios, muchos maestros están entre las decenas de miles de profesionales que han dejado la isla para buscar mejores trabajos en el territorio continental de Estados Unidos mientras el gobierno lucha contra unos $70,000 millones de deuda pública.

Los maestros no han recibido desde el 2008 un aumento en su salario base de $1,750 mensuales, de acuerdo con Aida Díaz, presidenta de la Asociación de Maestros Puertorriqueños, el mayor sindicato de maestros de la isla.

“Un maestro no puede aspirar a casarse, mucho menos a comenzar una familia”, dijo Díaz.

A lo largo de este territorio de Estados Unidos, las condiciones son desalentadoras. Casi la mitad de las 3.5 millones de personas de la isla viven por debajo del nivel de pobreza, y más del 50 por ciento de los niños viven en familias que reciben alguna forma de asistencia pública. La cifra de desempleo es de alrededor de un 12.2 por ciento, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales. Eso es una caída del 16 por ciento de años recientes, pero podría ser mucho mayor si la isla no estuviera sufriendo una gran despoblación. Una de cada 13 personas dejó la isla entre el 2010 y el 2015.

Incluso Santurce, uno de los vecindarios más exclusivos de San Juan, lleno de tiendas y centros culturales, y una vez hogar de una sólida clase media, se encuentra ahora marcado por edificios cerrados cubiertos de graffiti. El estancamiento económico de la isla ha desafiado todos los esfuerzos para volver a construir en este una vez bello distrito.

“Las personas han tratado de comenzar negocios en algunos de estos edificios, pero han tenido que cerrarlos”, dijo Samuel Medina, de 30 años, dueño de la librería Libros AC en la avenida principal de Santurce.

Se espera que la miseria de los isleños empeore, alertó un funcionario del Departamento del Tesoro de EEUU.

Antonio Weiss, consejero del secretario estadounidense del Tesoro, Jacob “Jack” Lew, dijo a un panel de la Cámara de Representantes de EEUU que analiza la crisis fiscal en la isla que la deuda de Puerto Rico debe reestructurarse de inmediato.

“Puerto Rico ya se encuentra en una emergencia. Lo que comenzó como una recesión, se ha convertido en una crisis fiscal y de liquidez que muestra señales de convertirse también en una crisis humanitaria”, testificó Weiss el 25 de febrero en Washington.

SEMILLAS DE LA CRISIS

Los puertorriqueños pueden señalar el 2006 como la fecha del comienzo del actual declive económico. Fue entonces cuando finalizó una cláusula del código impositivo federal –comúnmente conocida como la Sección 936– de exención impositiva por 10 años a las ganancias de las compañías estadounidenses con sede en Puerto Rico.

Cuando las cosas están mal, los puertorriqueños no tienen que pagar la deuda. Pueden comprar un pasaje de ida a la Florida

Vicente Feliciano

economista de San Juan

Desde que entró en efecto en 1976, los alivios impositivos habían atraído a numerosas compañías manufactureras, especialmente firmas farmacéuticas y fabricantes de equipos médicos. Las empresas suministraban miles de empleos bien pagados, lo que apuntaló a una gran clase media.

Pero el doble golpe del término de esa favorable cláusula impositiva y el comienzo de la Gran Recesión llevó a los puertorriqueños, incluyendo a decenas de miles de profesionales, a mudarse al territorio continental de EEUU, lo que erosionó aún más la base impositiva en un círculo vicioso en descenso que los dirigentes locales caracterizaron como “una espiral de la muerte”.

“La terminación de los beneficios impositivos a las corporaciones estuvo acompañada con un aumento en el desempleo, que se vio moderado por el éxodo de puertorriqueños de la isla”, dijo Vicente Feliciano, un economista de San Juan.

“Cuando las cosas están mal, los puertorriqueños no tienen que pagar la deuda. Pueden comprar un pasaje de ida a la Florida”, agregó Feliciano. “La gente deja la isla y reduce la capacidad [del gobierno] para pagar”.

Al reducirse los ingresos por impuestos, los siguientes gobiernos comenzaron a tomar prestado en grandes cantidades, en medio de la recesión, para pagar sus deudas, acumulando cifras bien entradas en los miles de millones. Algunos de los mayores acreedores son los fondos Franklin y Oppenheimer.

Pero a pesar de la creciente deuda de la isla, los administradores de portafolios de inversión continuaron comprando los bonos del gobierno de Puerto Rico debido a otra cláusula favorable que eximía a los poseedores de los bonos de pagar impuestos sobre los dividendos. Los bonos se vendieron bien entre los inversionistas institucionales y los individuales.

De acuerdo con el Banco de Desarrollo Económico de Puerto Rico, el gobernador Aníbal Acevedo, quien dirigió la isla entre el 2008 y el 2012, agregó $15,000 millones a la deuda gubernamental, mientras que su sucesor, Luis Fortuño, añadió $15,600 millones.

Además de tomar prestadas grandes cantidades, el entonces gobernador Fortuño tomó medidas de austeridad que incluyeron el recorte de 30,000 empleos del sector público y el cierre de 200 escuelas públicas durante su término de cuatro años.

Algunos dirigentes de la isla también culpan a las políticas federales que, según aseveran, tratan al territorio menos generosamente que a los estados.

“Considérese que, históricamente, Puerto Rico ha recibido $300 millones en fondos anuales de Medicaid, mientras que Oregon, que tiene un tamaño similar, recibe $5,000 millones”, dijo Pedro Pierluisi, comisionado residente de Puerto Rico en el Congreso de Estados Unidos. Pierluisi es el único miembro de la isla en la Cámara de Representantes, pero no tiene voto. “Desafío a cualquier estado a desarrollar un programa decente de Medicaid con esa insultante suma sin tener que tomar prestadas grandes cantidades en los mercados de capital”.

Las medidas impopulares le costaron a Fortuño el cargo de gobernador. En el 2012, fue derrotado en las urnas y sustituido por el actual gobernador Alejandro García Padilla.

García Padilla comenzó su término con palabras desafiantes para las agencias de calificación de bonos que han degradado los bonos de Puerto Rico al estatus de chatarra. Pero mientras la situación empeoraba, García Padilla instituyó un impuesto de un 11.5 por ciento al valor agregado en las transacciones empresa a empresa e hizo malabares con el dinero de los fondos de pensión del gobierno para hacer pagos de la deuda.

A mediados del 2015, García Padilla reconoció que la crisis era tan severa que el gobierno no sería capaz de pagar sus deudas.

“Esto no es política”, dijo García Padilla. “Es matemáticas”.

Las impopulares políticas económicas llevaron a García Padilla a anunciar que dejará su cargo el año próximo cuando termine su primer término.

En su discurso del Mensaje de Estado del mes pasado, García Padilla culpó a los principales partidos políticos de la isla –el Partido Popular Democrático, que apoya la continuación de ser un estado libre y asociado, y al cual pertenece; y al Partido Nuevo Progresista, que favorece convertirse en un estado norteamericano y al cual pertenece Fortuño. “Gobernadores de ambos partidos han balanceado sus presupuestos con préstamos”, dijo García Padilla.

REMEDIOS INCIERTOS

Varias políticas para reforzar la economía han fallado.

Un programa de alivio impositivo diseñado por Fortuño que intentaba atraer a los ricos del territorio continental a mudarse a la isla fracasó en producir las inversiones complementarias que esperaba el gobierno. En general, las medidas de austeridad tuvieron el efecto de llevar a los puertorriqueños al territorio continental.

En las comisiones del Congreso federal se considera actualmente si dar a la isla el derecho a una protección de bancarrota bajo el Capítulo 9, lo que está prohibido en estos momentos. El Capítulo 9 está exclusivamente disponible para municipalidades para ayudarlas en la restructuración de la deuda. Detroit, por ejemplo, presentó una bancarrota bajo el Capítulo 9. El plan, que el gobierno de la isla favorece, crearía una autoridad de restructuración que se haría cargo de las finanzas de la isla “con una supervisión federal muy independiente”.

Debido a que Puerto Rico no es un país independiente, no puede acudir a las agencias internacionales de crédito como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Y como no es un estado, no puede buscar la protección de bancarrota bajo el Capítulo 9 sin autorización del Congreso.

Esa autorización podría demorar en producirse.

En una audiencia en el Congreso federal a comienzos de febrero, los acreedores alegaron que se debía reformar la gran burocracia del gobierno antes que se restructurara la deuda. Los republicanos de la Cámara de Representantes se oponen a la restructuración de la deuda de la isla caribeña, al sugerir en su lugar que el gobierno puertorriqueño adopte políticas “en pro del crecimiento”.

Algunos, como la representante Nydia Velázquez. demócrata por Nueva York y nacida en Puerto Rico, han sugerido restaurar las exenciones impositivas para las compañías que hacen negocios en Puerto Rico.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, ha prometido a Puerto Rico que el Congreso se hará cargo antes de fines del presente mes de los aprietos económicos del territorio.

Durante un viaje a Puerto Rico en enero, el secretario del Tesoro, Jack Lew, repitió su llamado a que el Congreso actúe. Lew dijo a funcionarios del gobierno que la Cámara de Representantes debe ser “amplia” –es decir, cubrir el total de las obligaciones de la isla. Eso cubriría más que el Capítulo 9, que es más limitado en su cobertura.

“Es urgente una legislación para promover la sostenibilidad de la isla por medio de herramientas de restructuración total, supervisión federal y medidas de crecimiento económico”, dijo García Padilla en una declaración después de reunirse el 4 de marzo en San Juan con Rob Bishop, republicano por Utah y presidente de la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes. “El Congreso le debe a los 3.5 millones de ciudadanos estadounidenses que viven en Puerto Rico una oportunidad de luchar por su futuro”.

El tiempo se hace cada vez menor. El gobierno ya dejó de pagar $232 millones en deuda y no tiene dinero para pagar $400 millones que se deben para el 1 de mayo, o unos subsecuentes $700 millones el 1 de julio. Algunos acreedores ya han presentado una demanda en la corte federal de San Juan.

Todo esto ocurre mientras la crisis de la deuda se desliza hacia una crisis humanitaria, dijo Eric LeCompte, director ejecutivo de Jubilee U.S.A., que representa a las iglesias de la isla.

La población más vulnerable se ha visto desproporcionadamente afectada por los recortes presupuestales, dijo LeCompte. Un ejemplo: el caso de los estudiantes a cuyos maestros se les ha reducido el salario.

“Puerto Rico no puede salir de esta crisis con recortes. No puede salir de esta crisis con impuestos”, agregó LeCompte. “No hay camino hacia el crecimiento económico en Puerto Rico que no comience con la restructuración de la deuda”.

Mientras tanto, las agencias públicas puertorriqueñas, desesperadas por dinero, han declarado la guerra al robo y las trampas que quedaron impunes en el pasado.

La compañía de agua de la isla ha logrado en el Departamento de Justicia presentar cargos criminales contra personas que no han pagado sus facturas o se han robado el servicio, un paso que sólo se tomó en casos drásticos en el pasado. Y la agencia gubernamental que emite permisos anunció recientemente que impuso una multa de $34,000 contra una compañía que operaba un anuncio lumínico sin permiso.

Muchos puertorriqueños empobrecidos dicen que las duras medidas están haciendo más difícil la vida para ellos. “No es correcto que se centren en la clase trabajadora de Puerto Rico”, dijo Wilma Rivera, de 46 años y madre de tres, mientras observaba a los trabajadores de la compañía eléctrica inspeccionar su metro en busca de pruebas de alteraciones. “Somos los que pagamos por el caos de todos”.

A pesar de todas las malas noticias económicas, Medina, el dueño de la librería en Santurce, se muestra optimista. Dijo que a su tienda, que incluye un restaurante al lado de los libreros, le va bien. “Es porque ofrecemos algo diferente, un espacio donde las personas pueden venir, encontrarse y relajarse”, manifestó.

Este reportaje se complementó con material de Associated Press.

Un vistazo a Puerto Rico: 2005 vs. 2014

Año

Inversión bruta doméstica

(en millones)*

Inversión en la construcción

(en millones)**

Total del ingreso personal al año

(en millones)

Turismo

(núm. de visitantes)

Producto bruto doméstico

(en millones)

2005

111,901.5

6,513.6

30,676.9

5,072,800

3,821

2014

8,943.7

3,534.4

29,777.0

4,555,200

3,548

*La inversión total por sectores tales como construcción, manufactura,etc.

**El total de inversiones en proyectos de construcción

Fuente: Banco de desarrollo económico de Puerto Rico

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de marzo de 2016, 4:05 p. m. with the headline "Puerto Rico, en punto muerto."

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