Estados Unidos

Roberta Jacobson, una profesional firme en las conversaciones con Cuba

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Roberta Jacobson
Roberta Jacobson AP

La líder de la delegación de EEUU en las conversaciones del jueves sobre la normalización de relaciones con Cuba tiene una reputación de ser determinada y tener pericia en el Departamento de Estado, donde saltó etapas al lograr un inesperado ascenso desde el puesto de servidora civil de base a un papel que se ha descrito como la “domadora de caballos” de las Américas.

Diplomáticos y especialistas en América Latina describen a Roberta Jacobson como una estadista de duro profesionalismo, aunque acompañado de humor y calidez. Como secretaria asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Jacobson supervisa a 10,000 empleados en 20 países, es la primera mujer en el cargo y fue la primera subsecretaria asistente regional del Departamento de Estado en elevarse a ese cargo sin haber sido primero una funcionaria del servicio exterior.

En general, algunos diplomáticos describen su ascenso en el servicio civil –no el más especializado en el servicio exterior– a secretaria asistente como “muy raro” y “prácticamente insólito”.

Su disposición rigurosa aunque alegre, dicen, le ha servido bien en otras conversaciones regionales sobre temas espinosos como acuerdos comerciales, derechos humanos y asociaciones de seguridad. Pero Cuba es un campo minado y Jacobson dará los primeros pasos hacia la normalización después de unas relaciones congeladas por más de 50 años.

Jacobson y su equipo llegarán el miércoles a La Habana para dos días de conversaciones con sus contrapartes cubanas, las primeras desde que el presidente Barack Obama anunció el 17 de diciembre que ambos países restaurarían las relaciones diplomáticas que se rompieron en 1961.

Las reuniones estaban programadas mucho antes de que se anunciara el cambio de política. Durante años, funcionarios estadounidenses y cubanos de bajo nivel se han reunido para discutir acuerdos de migración. Pero el envío de alguien de tan alto nivel como Jacobson –la primera secretaria asistente que visita la isla en décadas – es una señal de la seriedad de la administración de Obama sobre el curso cambiante en el tema de Cuba.

El llamado “deshielo cubano” es un resultado de negociaciones entre bastidores de la Casa Blanca que se mantuvieron tan secretas que incluso Jacobson no estuvo enterada al principio de los detalles, aparentemente para protegerla de las preguntas del Congreso si se hubieran filtrado los tratos secretos, según funcionarios con conocimiento del proceso. Jacobson recibió más tarde informaciones sobre el progreso de las negociaciones, pero no formó parte de ellas.

Sin embargo, Jacobson estuvo íntimamente envuelta en el caso de Alan Gross, un estadounidense que los cubanos mantuvieron preso durante cinco años por acusaciones de espionaje y liberaron el 17 de diciembre en un intercambio de prisioneros que fue clave en la decisión de Obama de restablecer las relaciones. Un amigo recordó la angustia de Jacobson después que visitó a Gross en la cárcel cuando ella era subsecretaria asistente, y el secretario de Estado, John Kerry, mencionó a Gross en un comunicado que emitió a solicitud sobre un comentario por parte de Jacobson.

“Ella hizo mucho fuera de las candilejas”, dijo Kerry. “Pienso en el gran abrazo que le dio Alan Gross a ella. Esto fue de alguien que sabía que Roberta luchó por él. Ella realizó por instinto la pieza personal de diplomacia. Ella será absolutamente central en estas conversaciones con los cubamos mientras preparamos el escenario para la próxima fase en nuestras relaciones y para grandes oportunidades en el hemisferio”.

La liberación de Gross y posteriormente de 53 presos políticos cuya libertad buscaba Estados Unidos, no ha hecho nada para acallar las protestas en el Congreso de miembros que ven la normalización de relaciones como el suministrar a un régimen tiránico y desconfiable la oportunidad de consolidar su poder y reprimir a la oposición.

Un poco de lo que probablemente está por delante se hizo evidente en la audiencia de confirmación de Jacobson ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado que se realizó en noviembre del 2011. Allí, algunos de los mayores críticos de Cuba, como el senador Robert Menéndez, demócrata por Nueva Jersey; y el senador Marco Rubio, republicano por la Florida, se quejaron de que las políticas más relajadas hacia Cuba han resultado en viajes a bailes de salta, giras por las fábricas de habanos y juegos de béisbol en un momento en que el gobierno de Castro ha aumentado su represión de los activistas políticos. ¿Cómo, demandaron ellos, tiene algún sentido suavizar la posición de EEUU hacia Cuba?

“Senador”, replicó Jacobson a Menéndez, “nuestra meta en cambiar las regulaciones fue y es aumentar la capacidad de los cubanos promedio de tener contactos con los estadounidenses, no a través de su gobierno – sino tener contactos persona a persona. Al hacer eso, ciertamente reconocemos que puede haber beneficios económicos para el régimen, pero creemos que éstos se verán superados por los beneficios a los cubanos individuales de tener un mayor acceso a la información y a los estadounidenses”.

Jacobson mantuvo el mes pasado esa posición en una información a la prensa donde se le preguntó sobre las promesas de algunos legisladores de bloquear los fondos para una embajada de EEUU en La Habana.

“Las embajadas estadounidenses no son un regalo para los países”, dijo Jacobson. “Además de las funciones consulares y otras, una embajada también puede mantener una observación cercana sobre los regímenes acusados de medidas severas contra los derechos humanos”.

La contraparte cubana

Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de Cuba, liderará la delegación de la isla. Esta diplomática, licenciada por el Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, es especialista en Estados Unidos.

Tras trabajar en la embajada de Cuba en Francia de 1990 a 1997, fue nombrada en La Habana especialista principal de la Dirección de América del Norte de la Cancillería.

Gran conocedora de Estados Unidos, entre 1999 y 2003 ocupó el cargo de primera secretaria de la Sección de Intereses de Cuba en Washington. En 2004 fue nombrada subdirectora de América del Norte en el Minrex y desde 2012 ejerce como directora general para esa zona.

Vidal “es una excelente negociadora que conoce bien Estados Unidos. Va a saber entender sus posturas y al mismo tiempo defender los intereses de Cuba. Creo sinceramente que no se puede tener mejor negociadora para este proceso”, dijo el ex diplomático cubano Carlos Alzugaray.

Fuente: EFE

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