Los votantes indecisos favorecerán a Trump
Ellos son las personas que deciden las elecciones, se niegan a aceptar los rótulos o las lealtades partidistas, y se deciden por uno u otro de los principales partidos políticos en dependencia de la elección. Y ellos tienen un problema.
Ellos no toleran ni a Hillary Clinton ni a Donald Trump.
En el caso de Clinton, a ellos no les gusta el modo en que usó sus correos electrónicos privados como secretaria de Estado desafiando todas las reglas, lo cual refuerza la opinión de que la precandidata demócrata es una política de carrera, engreída y arrogante. En el caso de Trump, quien prácticamente se aseguró la nominación republicana la semana pasada, ellos ven a un bocón ególatra e incapaz de asumir el puesto más poderoso del mundo.
Existe un factor de desconfianza en relación con Clinton, pero la retórica de Trump me preocupa
Henry Scarfo
jubiladoEntrevistas con docenas de votantes indecisos en una zona clave entre la Bahía de Tampa y Orlando reveló asimismo una pista potencial de qué dirección podrían tomar este otoño en el estado indeciso de la Florida, si no en todas partes. La clave es que podría ser más fácil para un candidato cambiar su comportamiento que su currículo. Y es por eso que existe la posibilidad de que ellos se decidan por Trump.
Aunque los votantes indecisos son importantes en todas partes, son particularmente cruciales en el área central del Estado del Sol. La Florida ha votado por el ganador de la presidencia en todas las elecciones menos una –la de 1992– desde 1964. Y así lo ha hecho el condado Hillsborough, el cual incluye a Tampa y sus suburbios, y estuvo en el centro de estas entrevistas hechas por McClatchy con The Bradenton Herald.
Katherine Reynolds, maestra de danza de Inverness, está entre los indecisos.
Reynolds consideró hace ocho años que el presidente Barack Obama traería grandes cambios. “Necesitábamos sangre nueva, y pensé que a lo mejor, como el primer presidente negro, él daría a todos una participación justa en la economía”, dijo. “Pero no sucedió”.
Reynolds votó por el republicano Mitt Romney en el 2012. Ahora, no se siente inclinada a votar por nadie. “No diría que Trump es mi favorito”, dijo. Pero Clinton, señaló, es “taimada”.
Trump, por lo menos, parece relacionarse cómodamente con las personas comunes, opinó. “El tiene buenas probabilidades de ayudar a la clase trabajadora”, considera Reynolds. Ella seguirá escuchando y observando.
Otros en la región se hicieron eco de su dilema.
“Muchas cosas dependen del carácter”, dijo Cassandra Holbrook, estudiante de Manatee Technical College. En este momento, a ella le parece que Trump es “demasiado engreído”, pero tiene serios cuestionamientos con respecto al pasado de Clinton.
“Existe un factor de desconfianza en relación con Clinton, pero la retórica de Trump me preocupa”, dijo Henry Scarfo, jubilado de Lake Mary que apoyó a Obama en el 2008 y luego a Romney.
Algo que podría hacerlo decidirse por Trump es una señal por parte de los líderes republicanos, en particular el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, de que Trump es aceptable.
Los votantes indecisos son un bloque inusualmente difícil de neutralizar, porque las elecciones del 2016 son diferentes de todas las demás realizadas recientemente.
Un sondeo hecho en los estados decisivos de Colorado, Florida, Nevada y Ohio concluyó que los votantes indecisos representan el 21 por ciento del electorado y que han votado por partidos diferentes en las últimas dos elecciones, la del 2012 y la del 2014.
Ellos tienden a llamarse a sí mismos independientes (84 por ciento), tienen menos educación universitaria que el electorado en general, e incluyen a menos afroamericanos, el mismo porcentaje de latinos y menos liberales, según el sondeo llevado a cabo por el Instituto de Política Progresista (Progressive Policy Institute), grupo de investigaciones de tendencia demócrata moderada. A ellos lo que más les preocupa es la economía, y piensan más en el crecimiento que en la justicia.
“No se ha determinado todavía si esto se debe a causas de política o de personalidad”, dijo Stephen Hahn-Griffiths, vicepresidente del Instituto de Reputación (Reputation Institute), grupo investigativo que se dedica al estudio de las imágenes públicas. Esta podría ser una de esas raras elecciones donde la personalidad sea el factor decisivo, y hasta el momento Trump ha vendido bien su marca.
El 54 por ciento de los votantes a nivel nacional tienen una opinión negativa de Clinton, de acuerdo con el sondeo de NBC News/Wall Street Journal de la semana pasada. Trump es visto de ese modo por un 58 por ciento, aunque eso ha bajado con respecto a un 65 por ciento en abril, ya que él ha empezado a presentarse como un republicano más comprometido y sensato, y menos como un inconformista bocón. Esa mejoría de 7 puntos sugirió que Trump tenía el potencial de mejorar su posición aún más.
Rich Moralis, jubilado de Dunedin, ha votado a la presidencia tanto por republicanos como por demócratas. Apoyó a Obama en el 2012, pero Clinton lo molesta. “Es una mentirosa”, dijo.
Moralis es hispano, y está muy al tanto de que Trump insultó a los mexicanos el año pasado al sugerir que muchos inmigrantes eran violadores. “Trump es un poco racista”, dijo Moralis, pero eso podría ser compensado por su posición fuera de los políticos de carrera.
Duane Pike, jubilado de Land O’ Lakes, tuvo cosas buenas y malas que decir de Trump. “¿Me cae bien como persona? No”, dijo. “Pero me gusta su franqueza, y él ha conseguido que los estadounidenses promedio salgan a votar”.
Un gran obstáculo para un potencial apoyo a Clinton, tal vez uno que limita su ascenso, es sus problemas con los correos electrónicos.
El FBI está investigando si el uso de la ex secretaria de Estado de un servidor privado puso en peligro el secreto gubernamental. El inspector general del Departamento de Estado concluyó que ella no había pedido autorización para usar el servicio privado de correo electrónico. Brian Fallon, portavoz de Clinton, señaló que “no existe evidencia alguna de brechas en el servidor del secretariado”.
Para Matthew Durshimer, ingeniero civil de Tampa, parece existir un doble rasero con respecto a Clinton. Señaló una cadena de correos electrónicos en que Clinton había ordenado que se enviara un fax seguro por una línea no asegurada.
“Si mi prometida hiciera algo así, la hubieran despedido”, dijo Durshimer.
Hay otra cosa en el carácter de Clinton que preocupa a estos votantes.
Ella parece fría, e incluso de una ambición sin escrúpulos, dispuesta a todo con tal de ser electa, afirman. Ellos la vieron cambiar de posición este año con respecto al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, el pacto comercial que ella antes apoyaba pero al que se opone ahora, y con respecto al sueldo mínimo. Clinton había dicho que eso era un asunto de los estados, pero ahora apoya un mínimo a nivel nacional.
David Lightman: 202-383-6101, @lightmandavid
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de junio de 2016, 3:00 p. m. with the headline "Los votantes indecisos favorecerán a Trump."