Finanzas

No existe préstamo fácil, todo depende del esfuerzo que se haga

Estadísticas recientes reflejan que entre las personas que solicitan un préstamo hipotecario para comprar una propiedad inmobiliaria son los latinoamericanos, las personas de raza negra y los asiáticos, los más propensos a recibir denegaciones a los mismos.

Este porcentaje de rechazos es realmente significativo si se compara con el número total de aprobaciones de solicitudes hechas por blancos americanos e inmigrantes europeos para el mismo objetivo.

Esta información estadística no se trata de un estudio a nivel local, sino de una investigación realizada –científicamente– para tener una mejor visión de este fenómeno a nivel nacional; el cual impide a quienes pertenecen a los sectores menos favorecidos de la población, obtener un préstamo para comprar una vivienda.

Considero totalmente necesario hablar acerca de este tema, pero decidí no desperdiciar el precioso espacio que ofrece este diario para orientar a los lectores a través de esta columna semanal, en especular buscando quiénes han sido los responsables de estos actos innegables de discriminación racial y económica. En su lugar trataré de comentarles sobre algunas observaciones que quizá puedan facilitarles la forma de lograr un préstamo inmobiliario.

En la actualidad la política prestataria de las instituciones bancarias está regida por la prudencia. Los oficiales de préstamos observan, con una gran lupa, toda documentación que sea sometida a la institución por quienes soliciten un préstamo para comprar un inmueble.

La documentación a solicitar se agiganta por día; los requisitos a cumplir se incrementan conjuntamente con el cúmulo de nuevos documentos y el empleo de tiempo útil requerido para realizar trámites, dejando agotados –cuando no traumatizados por el esfuerzo inútil– hasta al más pujante ser que exista en el orbe. Es como un cuento de Kafka. Como un mal sueño que se repite una y otra y otra vez, para luego de finalizado regresar al punto de inicio.

Cuando algunos solicitantes de préstamos hipotecarios quienes, luego de recomenzar su peregrinaje en busca de un préstamo para comprar una casa –contando en esta nueva ocasión con el servicio de agentes financieros independientes (Mortgage Brokers)– han podido cristalizar sus sueños (obteniendo el capital necesario para la compra), se han acercado a preguntarme cómo es posible que un financista independiente haya podido lograr lo que no pudo una institución financiera hacer, me he limitado a decir: “Es mi criterio que no existe préstamo fácil. Depende todo de la dedicación, el interés y el empeño que ponga quien tramita el mismo, para que se produzca el milagro.”

Particularmente siento gran respeto por la labor y el servicio que brindan las instituciones financieras, así como por los oficiales y empleados que en ellas trabajan. Estoy consciente, además, que en la medida en que se propague la dependencia de la raza humana a la técnica y la cibernética, mayor será la influencia de las instituciones bancarias en nuestras vidas; pero también estoy convencido que quien trabaje a sueldo fijo no producirá ni responderá de igual forma a un reto, como aquel que únicamente es compensado luego de que realice la labor que le ha sido encomendada.

Conclusión: “Para que el burro camine, amarra una zanahoria al extremo de una vara larga, y ponla frente a sus ojos.”

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de febrero de 2015, 5:21 p. m. with the headline "No existe préstamo fácil, todo depende del esfuerzo que se haga."

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