Tasmania produce una joya inesperada
Cuando Patrick Maguire enseñó por primera vez su whisky de Tasmania en París hace más de una década, tuvo que batallar para convencer a los conocedores europeos de que lo probaran.
“Evitarían el contacto visual y seguirían de largo”, dijo Maguire. “La actitud cuando nos presentamos fue ‘es muy bonito, pero no es Scotch’ ”.
Ahora el mundo está llegando a Maguire después de que Sullivans Cove French Oak Cask fuera nombrada la mejor malta única del mundo en el 2014, la primera vez que una destilería fuera de Escocia o Japón ganara el premio. Tiene órdenes por 6,000 litros para un whisky que se vende a $333 una botella y puede vender en menos de 10 minutos. Maguire vende la mitad de sus productos a distribuidores de países como Estados Unidos, el Reino Unido y Japón, y el resto en la puerta del sótano o en una cola.
Hace diez años sólo había tres destiladores en Tasmania. Ahora hay 22, y con las ventas creciendo más del 50 por ciento en los dos años hasta junio del 2015, ese número se espera que se duplique en los próximos cinco años. Sin embargo, los ingresos totales de la industria alcanzaron sólo $20 millones el año pasado, una caída en el mundo del whisky. El whisky escocés, por su parte, genera $4,900 millones al año, lo que representa alrededor de una cuarta parte de las exportaciones de alimentos y bebidas.
“Lo único negativo es el volumen: no podemos estar a la altura de la demanda”, dijo el primer ministro del estado, Will Hodgman, en una entrevista en Hobart, capital de Tasmania. “Pero queremos preservar la integridad de la marca. La barra se ha fijado arriba y si quieren ser competitivos, los nuevos participantes tendrán que probar ser igualmente de alto grado”.
Colonia penal
Una isla escarpada del tamaño de Sri Lanka escondida bajo la esquina sureste del continente australiano, Tasmania es un largo viaje –incluso para los entusiastas del whisky. Establecida como una colonia penal hace dos siglos por los británicos, la destilación de alcohol se prohibió durante mucho tiempo, en un intento de acabar con el alcoholismo público.
Tasmania ha sido un territorio rezagado social y financieramente en comparación con sus pares de la parte continental, y con sus industrias tradicionales de minería y explotación forestal en una situacion marasmática, tiene la segunda economía más débil entre los ocho estados y territorios de la nación, según un ranking del Commonwealth Bank of Australia. Un aumento de la demanda internacional de productos de nicho como el whisky, así como la industria láctea, pescados y mariscos y el turismo, ha dado a su población de poco más de medio millón de personas la esperanza renovada de que la fortuna de la isla finalmente está dando vuelta.
Maguire, que una vez dirigió un pub en el remoto norte de la isla, ayudó a ser pionero en el surgimiento de la industria en los años noventa. “Esta industria ha ayudado a cambiar la percepción de Tasmania de un pequeño remanso de sueño a algún lugar que es realmente bastante dinámico”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 23 de noviembre de 2016, 8:51 p. m. with the headline "Tasmania produce una joya inesperada."