Finanzas

Las deportaciones pueden subir los salarios agrícolas

Trabajadores agrícolas mexicanos cosechan okra en una granja de Homestead en esta foto de archivo.
Trabajadores agrícolas mexicanos cosechan okra en una granja de Homestead en esta foto de archivo. Getty Images

En todos los huertos y campos de cultivo de Estados Unidos, la reducción de la oferta de migrantes ya ha hecho aumentar más rápido los pagos que en el resto de la fuerza de trabajo. La política de inmigración del presidente Donald Trump puede potenciar esa tendencia.

Los salarios para los trabajadores agrícolas de EEUU aumentaron un 36% en la última década hasta la cosecha de octubre del año pasado, en comparación con el 27% entre los empleados no agrícolas, según los datos del gobierno. La reducción de la oferta de mano de obra no sólo haría que las ganancias salariales se aceleraran: el aumento de las deportaciones de inmigrantes indocumentados por la administración Trump podría sacar del negocio a algunos productores si las acciones no van acompañadas de aumentos de trabajadores disponibles a través de programas legales de trabajadores huéspedes.

“Verías operaciones que se cierran”, dijo Zaid Kurdieh, que emplea a unas dos docenas de inmigrantes legales en la granja de Norwich Meadows, en el centro del estado de Nueva York. “Incluso si llenas la brecha con trabajadores legales, los salarios saltarán sólo para hacer que la gente trabaje”, dijo Kurdieh, cuya granja orgánica de 80 acres provee una amplia variedad de vegetales a los mercados de granjeros en Nueva York y Nueva Jersey.

Si bien los cambios de política de impuestos y de salud se encuentran a meses o años de entrar en vigor –y mucho menos de tener una amplia influencia en la economía más grande del mundo– las granjas y sus trabajadores pueden ofrecer un panorama más actual del impacto de una acción que lleva la firma de Trump. Otras industrias con una proporción significativa de trabajadores indocumentados incluyen la de la construcción y la hospitalidad, con un estudio que sugiere que los inmigrantes no autorizados contribuyen a alrededor del 3 por ciento del Producto Interno Bruto del sector privado.

El plan de inmigración de Trump, reseñado el martes en memorandos, agregaría 15,000 agentes guardafronteras para hacer cumplir las leyes de inmigración y expandir las categorías de inmigrantes indocumentados que son objeto de expulsión. La administración está argumentando que las decisiones son necesarias para cumplir las promesas de la campaña de restaurar la integridad de las fronteras nacionales, mientras que los críticos lo llaman un plan detallado para la deportación masiva de 11 millones de inmigrantes indocumentados.

El alcance de las deportaciones reales y la capacidad del sistema para manejarlas no están claros. Los funcionarios no han dado metas para el número de expulsiones, después de más de 2.7 millones durante el mandato de ocho años del ex presidente Barack Obama. El secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, prometió el jueves que no habría deportaciones “masivas”.

Mientras gran parte de la economía agrícola de Estados Unidos está mecanizada, los productos frescos y los productos lácteos siguen dependiendo en gran medida del trabajo humano. Los inmigrantes, tanto legales como no autorizados, han hecho el trabajo por generaciones. Las granjas ya han enfrentado escasez de trabajadores debido a las fuertes deportaciones de Obama y a una disminución en las llegadas de México, tradicionalmente la principal fuente de migrantes.

Dividendos agrícolas

Alrededor de la cuarta parte de la fuerza laboral de Estados Unidos, más de 300,000 personas, no tienen documentos de inmigración válidos, según una encuesta realizada en el 2009 por el Pew Hispanic Center. Otros estudios sugieren que el número puede ser más de 1 millón y hasta el 70 por ciento de todos los trabajadores. El sector ya está luchando: el Departamento de Agricultura dijo el 7 de febrero que las ganancias de la granja este año caerán por cuarto año consecutivo, la primera vez que eso sucede desde los años setenta.

Una política de inmigración enfocada en el cierre de la frontera desplazaría hasta el 61 por ciento de la producción de frutas de Estados Unidos a otros países y enviará empleos a países cercanos como México, en parte porque los costos salariales harían que los alimentos estadounidenses sean menos competitivos, Por la Federación de Oficinas Agrícolas Americanas, el mayor grupo de agricultores de Estados Unidos.

Cortar la mano de obra no autorizada total en aproximadamente la mitad, haría subir hasta en un 40% más de lo que hubieran subido en 15 años los salarios de los indocumentados y trabajadores huéspedes legales, según un estudio del 2012 del Departamento de Agricultura.

Los salarios de los trabajadores del campo subieron 4% a un promedio de $12.59 la hora en la semana de referencia del 9 al 15 de octubre del año anterior, según los datos más recientes del USDA. Eso excede el ritmo de 2.7 por ciento para los empleados no agrícolas según las cifras del Departamento de Trabajo para el mismo mes, aunque el salario promedio para ese grupo fue de $25.90.

Un repentino salto en las deportaciones arrojaría rápidamente las escalas salariales agrícolas fuera de control, dijo Ethan Harris, jefe de economía global de Bank of America Merrill Lynch en Nueva York.

La gente de la ciudad

“No hay manera de llevar a la gente de la ciudad al campo para recoger los cultivos a corto plazo sin un aumento muy significativodramático en los salarios”, dijo Harris. “La cuestión más difícil es saber si estos trabajadores que se van pueden causar mayores problemas”, como dificultades con las cosechas.

Esa es la situación que los agricultores están tratando de evitar.

Inmigración “es un área donde podría haber algunos desacuerdos con el Presidente”, dijo el jueves Zippy Duvall, presidente de la Federación de Oficinas Agrícolas Americanas, en un discurso en el foro anual del USDA sobre las perspectivas agrícolas. “Apoyamos el aseguramiento de la frontera”, dijo, pero “no podemos tolerar solo el cumplimiento de la ley. No hace bien a los granjeros, no hace ningún bien a los consumidores “.

Una batida [contra los inmigrantes] puede no tener un gran efecto en los precios al consumidor, dijo Duvall en una entrevista separada de Radio Bloomberg, porque los minoristas pueden simplemente sustituir las importaciones por bienes nacionales. Pero la agricultura estadounidense y las comunidades rurales que apoyaron a Trump en su candidatura a la Casa Blanca se verían afectadas por políticas que dejarían de hacer a Estados Unidos la primera opción para los cultivos dependientes de migrantes, dijo.

“La discusión sobre la mano de obra agrícola debe tratar sobre si nuestro país quiere importar mano de obra o quiere importar alimentos”, dijo. “Creo que el pueblo estadounidense quiere comer comida que se cultiva en Estados Unidos”.

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