Consejo financiero: Invierta en su felicidad
Es probable que darle dinero a sus seres queridos lo haga sentir feliz. También es probable que gastar dinero en los demás lo haga sentir más feliz que gastar dinero en usted, al igual que gastar dinero en experiencias lo hace sentir más feliz que gastar dinero en comprar cosas. ¿Esto quiere decir que debe agotar el límite de su tarjeta de crédito para llevar a toda su familia a un crucero? No precisamente.
Según la sabiduría popular, ciertos tipos de gastos están ligados a la felicidad. Recientemente, Andrew Blackman citó un estudio de investigación que apoya esta teoría en su excelente artículo publicado en el Wall Street Journal titulado “¿El dinero puede comprar la felicidad?”.
Antes de sacar su tarjeta de crédito y empezar a gastar, debe tener presente un punto importante: el dinero invertido en generar momentos felices debe provenir del fondo para gastos discrecionales.
Es decir, de los fondos disponibles para gastos después de pagar todos sus gastos fijos, por ejemplo, el alquiler, los pagos del préstamo, los servicios, los aportes al plan de jubilación, las reservas para emergencias, las primas del seguro, etc. Los gastos discrecionales pueden incluir lujos o gastos extra, por ejemplo, cenas en un restaurante, vacaciones, obsequios, actividades de entretenimiento y dispositivos electrónicos. También pueden incluir otros conceptos que pueden ser necesidades básicas o gastos fijos, por ejemplo, vivienda, vehículos, vestimenta y alimentos.
Por ejemplo, un vehículo es una necesidad para la mayoría de la gente que vive en South Dakota, al igual que yo. Un Toyota Avalon bien mantenido, con 10 años de antigüedad y 90,000 millas puede servirle para trasladarse con igual eficacia que un modelo nuevo. El vehículo más antiguo cuesta unos $10,000; mientras que el vehículo nuevo cuesta aproximadamente $35,000. La diferencia de $25,000 es un gasto discrecional.
Si usted quiere contar con más fondos discrecionales para gastar en felicidad, por ejemplo, en hacer obsequios o vivir experiencias, es posible que deba ser más austero con los gastos en necesidades básicas. Por lo general, la otra alternativa —léase, los préstamos— no suele dar resultado. Los estudios de investigación confirman que las deudas generan una sensación de infelicidad que prácticamente anula la felicidad generada por el gasto.
Tal como afirma Elizabeth Dunn, profesora adjunta de psicología en la Universidad de British Columbia y coautora de Happy Money, en el artículo publicado en The Wall Street Journal: “El ahorro es positivo para la felicidad; la deuda es negativa para la felicidad. Sin embargo, la deuda posiblemente tenga un efecto negativo superior al efecto positivo del ahorro”. Dunn advirtió que gastar dinero en los demás suele producir el mayor nivel de felicidad y que lo que cuenta es el efecto percibido del obsequio, y no el importe gastado.
Si bien solemos percibir que los bienes tangibles ofrecen más valor, los recuerdos y el aprendizaje adquirido de las experiencias también son fuente de mucha felicidad. Generar experiencias puede implicar comprar cosas materiales: por ejemplo, un equipo de béisbol para jugar con sus hijos, o una casa rodante para disfrutar con su familia. Desde luego, comprar objetos para generar experiencias solo da felicidad si los utiliza, es decir, si el guante de béisbol no queda sepultado en el sótano o si la casa rodante no queda abandonada juntando óxido en el jardín.
Tras leer estudios de investigación sobre el valor de gastar en hacer obsequios y vivir experiencias, se me ocurrió un escenario que posiblemente sea la mejor inversión en felicidad: una experiencia que incluya tanto a quien la brinda como a quien la recibe. Después de todo, si puede costear el gasto con dinero de su fondo discrecional, quizás llevar a su familia a ese crucero no sea una mala idea.
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Rick Kahler, MSFP, ChFC, CFP, es un especialista en planificación por honorarios y escritor. Es presidente de Kahler Financial Group en Rapid City, S.D. Para más información, visite KahlerFinancial.com. Puede escribirle a Rick@KahlerFinancial.com, o comunicarse con él telefónicamente al 605-343-1400, extensión 111.
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Esta historia fue publicada originalmente el 30 de marzo de 2015, 11:08 a. m. with the headline "Consejo financiero: Invierta en su felicidad."