La seguridad en la inversión inmobiliaria
El mercado inmobiliario es impredecible y hasta podría considerarse voluble en su esencia. Los precios se ajustan de acuerdo a la dinámica de la economía mundial, nacional o local. Suben, bajan, cambian al igual que en cualquier otro mercado, con la única diferencia de que un inmueble es un bien tangible que ocupa un lugar irreproducible en el globo terráqueo.
El mercado inmobiliario es susceptible a todo evento que se suscite en el planeta, desde un cambio de gobierno violento en un país africano, hasta el debilitamiento de una moneda en un país suramericano o europeo. Ni se diga entonces ante una caída de cualquiera de las bolsas de valores existentes, o ante un insignificante cambio en los intereses hipotecarios. Es por ello que para hablar de precios y futuro en una inversión hay que estar muy bien informados.
En bienes raíces nada está escrito en piedra, pero un buen analista puede calcular, con bastante acierto, los resultados que tendrá una inversión inmobiliaria en los subsiguientes siete años, luego de ser comprada. Cinco para que madure la inversión y dos para evaluar si seguir en ella, cambiarla por otra o venderla.
Comprar una propiedad inmueble como inversión es similar a comprar bonos del gobierno norteamericano, pueden fallar; pero es poco probable que ese sea el caso a corto plazo, a no ser que ocurra una catástrofe. Pero eso no quiere decir que no pueda suceder, por ello hay que estar muy alertas y mejor asesorados al respecto.
Imagínense aquellos que compraron acciones de las compañías petroleras el pasado año, solo por el mero hecho de que eran casi inmunes al fallo y vieron mermar sus ganancias en cuestión de días; o los que detentaban acciones en las compañías de teléfonos y electricidad en Cuba, los cuales hace más de cincuenta años cargan solo papeles irredimibles y sin valor mercantil actual alguno.
Seguros: solo la muerte y los impuestos. Diría que más lo son los impuestos; puesto que al paso que avanza la ciencia se va a hacer necesario concertar una cita para que los médicos nos dejen morir dignamente.
La palabra mágica para invertir en bienes raíces es: localización. Cuando me piden un consejo siempre repito: ¡Localización, localización, localización! Es por ello que tantos inversionistas vienen a Estados Unidos con el objetivo de invertir en inmuebles; y es la misma razón por la que solamente unos pocos intrépidos empedernidos van a invertir a Cuba; porque en Cuba actualmente no existe un estado de derecho que proteja a los inversionistas, ni sus derechos sobre sus inversiones.
Consejo no solicitado: Antes de invertir su dinero esté seguro de contar con un equipo de profesionales capaces, que le puedan asesorar cuando usted lo necesite; luego, no pierda el vínculo con quienes formen su equipo y mantenga los ojos bien abiertos ante todo suceso que pueda ocurrir y que usted considere pueda dañar sus inversiones y por ende su seguridad económica.
José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual
práctico de compra, venta y administración.”
tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de abril de 2015, 4:26 p. m. with the headline "La seguridad en la inversión inmobiliaria."