Finanzas

El amor-odio de los pequeños propietarios y su negocio

Chris Gronkowski habla sobre el Ice Shaker, el producto de su creación que es la base de su empresa en Colleyville, Texas.
Chris Gronkowski habla sobre el Ice Shaker, el producto de su creación que es la base de su empresa en Colleyville, Texas. AP

No importa cuánto quieran a sus negocios los pequeños propietarios, hay momentos –tal vez semanas o meses– en los que odian lo que hacen y se sienten tentados a rendirse.

Por nueve años Teana McDonald estuvo en el sector de mercadeo de medios sociales, cuando una compañía para la que deseaba trabajar desde hacía mucho tiempo acordó considerar una propuesta de contrato que ella le había hecho. McDonald y el personal de su empresa, con sede en Fort Lauderdale, 3E Connections, pasaron semanas creando el paquete de 40 páginas, pero quedó en segundo lugar. Fue una gran decepción.

“Me pregunté a mí misma, ‘¿Para qué hago esto? Si no puedo tener un cliente de este nivel, ¿qué estoy haciendo mal? ¿Realmente quiero hacer esto?’ ”, se dijo.

Muchos propietarios encuentran una manera de superar tiempos difíciles para obtener apoyo, ya sea de miembros de la familia, mentores u otros dueños de negocios. Se dan cuenta de que la mentalidad de “ir solo”, común entre los empresarios no siempre funciona cuando los productos no se venden o los asociados los decepcionan. Y algunos se dan cuenta de que necesitan un descanso para volver a conectarse con las partes no comerciales de sus vidas.

McDonald decidió tomarse un fin de semana e irse con su familia. Eso la ayudó a darse cuenta de que no conseguir al cliente de sus sueños no debería definirla. Y cuando otra compañía le pidió trabajo, dice: “mi cabeza estaba en un mejor lugar para conseguir ese cliente”.

Todo está bien, pero …

La incertidumbre puede surgir incluso cuando una empresa está bien. El negocio de diseño de sitios web de Chris Post adquirió un competidor a mediados del 2016, una señal de que Post Modern Marketing era un éxito. Pero una de las consecuencias de la adquisición fue que el rol de Post cambió drásticamente: en lugar de trabajar en proyectos de clientes, su enfoque fue atraer negocios.

“Me deprimió algo por las vacaciones y el inicio de año”, dice Post, cuya compañía tiene su sede en Sacramento, California. Para retomar el rumbo, llevó a su familia a un viaje de un mes a Argentina y Chile, donde pudo “desconectarse del trabajo, relajarse y tener el espacio para ver las cosas con claridad”.

Cuando volvió al trabajo, estaba listo para sumergirse en la construcción de su compañía fusionada.

Bregando con los golpes

En las tres décadas que Jeff Hoffman ha sido propietario de ACT Network Solutions, tuvo que responder a los cambios en la industria informática. Su negocio con sede en Cary, Illinois comenzó como un minorista de computadoras y software, pero fue superado por las grandes tiendas con precios más bajos.

“Fui a la oficina un día resignado al hecho de que iba a tener que cerrar la empresa”, dice Hoffman. Pero un pedido de 50 computadoras revivió su espíritu, y ha podido cambiar su modelo comercial varias veces para mantenerse al día con la industria. Ahora, ACT se centra en la seguridad informática y protege los datos de los clientes.

Ese primer golpe no hizo a Hoffman inmune a la desesperación: “Cada evento te golpea como un bate de béisbol junto a la cabeza, por lo que nunca te acostumbras”.

El sistema de apoyo de Hoffman es su esposa, Deborah. “Ella agrega el aire de cordura cada vez que salgo de la parte más profunda”, dice.

Confiando en la fe

La oración ayudó a Adrienne Smith a superar una crisis.

Hace un año, Smith, propietaria de los postres clásicos de Adrienne, tuvo que buscar otra compañía para producir sus pasteles después de que su panadero inesperadamente cerrara.

“Este fue probablemente uno de los puntos más bajos de mi existencia empresarial”, dice Smith, quien vive en Deptford, Nueva Jersey, y cuya compañía suministra tortas a restaurantes y tiendas, incluida Whole Foods. De repente, no tenía los medios para servir a sus clientes.

“Recé y pedí orientación, revisé mi plan de negocios para recordarme por qué estaba en esto, y luego comencé la búsqueda de un nuevo contratista”, dice. Encontró uno, y estaba vendiendo pasteles nuevamente en cuatro semanas.

Pruebas de una temporada novata

Los nuevos propietarios pueden ser particularmente susceptibles, y pueden sentirse aplastados cuando ocurren reveses inevitables. Chris Gronkowski esperaba llevar su botella de agua, la Ice Shaker, a las tiendas para la temporada navideña del 2016. Pero había un problema con cada prototipo, ya que trató de hacer una botella para mantener las bebidas más tiempo frías y que a la vez no se impregnara del olor de las bebidas. Y Gronkowski, ex jugador de la NFL y hermano del jugador de los Patriots de New Inglaterra, Rob Gronkowski, estaba acostumbrado a la idea de “ganar o perder”. Comenzó a tener noches sin dormir.

“Empecé a preguntarme, ¿es algo que tal vez no puedan resolver?”, dice Gronkowski, que vive en Colleyville, Texas. “No sabes si deberías continuar”.

Las botellas finalmente estaban listas para la semana de Navidad, muy tarde para enviarlas a las tiendas. Gronkowski se volvió hacia su padre, que había tenido su propia compañía durante 26 años, que le dio algunos consejos realistas.

“Así es como son los negocios”. No puedes esperar que todo esté a tiempo. Nada va a ser perfecto”, recuerda Gronkowski al decir su padre.

Eligir un socio

Ryan Hertel se lo tomó a pecho cuando su empresa de marketing, Socialocca, perdió un cliente potencial ante un competidor.

“Es difícil mantenerse motivado cuando hay días en que sientes que estás a punto de alcanzar el premio gordo y al día siguiente sientes que eres un fracaso”, dice Hertel, cuya compañía está en Nueva York. A veces, la sensación puede durar meses.

La solución de Hertel fue traer un compañero, alguien con quien intercambiar ideas y pedir ayuda.

“Eso me dio una gran tranquilidad”, dice.

Encontrando mentor

El negocio de diseño de sitios web de Rafael Romis no despegaba. A los seis meses después de comenzar Weberous en el 2012, tenía pocos clientes y apenas cubría sus gastos.

“Empecé a pensar, tal vez me equivoqué con este. Tal vez debería haber conseguido un trabajo estable”, dice Romis, que vive en Los Ángeles. La desilusión incluso se convirtió en una nube sobre los planes para su boda.

Romis se dio cuenta de que necesitaba ayuda. Comenzó a observar a los fundadores de otras firmas de diseño en las redes sociales, a leer sus comentarios sobre cómo vencieron los obstáculos en sus empresas. Contactó a algunos cercanos e inviotó a uno de ellos a almorzar. El hombre se convirtió en un mentor para Romis y le dijo: “Para tener éxito, debes tocar puertas”.

Romis comenzó a llegar a las empresas locales y convencerlas de que necesitaban sitios web. Cuando lo contrataron, les pidió que le recomendaran otros negocios. Eso comenzó a funcionar.

“Cerré mi primer trato de referencia solo días antes de la boda”, dice Romis.

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de octubre de 2017, 5:19 p. m. with the headline "El amor-odio de los pequeños propietarios y su negocio."

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