La renta inmobiliaria, un negocio como cualquier otro
La renta de propiedades inmobiliarias es un negocio igual a otro cualquiera. Si quien lo conduce sabe cómo llevarlo, con seguridad obtendrá ganancias y le dará pocos dolores de cabeza, pero si es conducido a capricho, le traerá muchos sinsabores y se puede que hasta pérdidas.
Para triunfar en el negocio de renta de inmobiliarios solo es necesario conocer los elementos indispensables que le conforman: contrato de arrendamiento, reglas a seguir por los inquilinos y estrictas normas contables. En otras palabras: conocimiento, seriedad y disciplina.
Luego de comprada la propiedad es necesario saber cuál es el precio de mercado para la renta de propiedades igual a las que se detenta, puesto que si el precio a que se aspira es mayor al promedio de renta en el mercado para la zona, demorará en rentarse, si es que se logra conseguir algún inquilino despistado, el cual, al saber que le están cobrando un precio inflado, procurará encontrar algo con mayor sentido y dejará vacía la propiedad.
Hay quienes, por el contrario, mantienen el precio de la renta por debajo de la competencia, con el propósito de asegurar inquilinos. A estos les digo que si lo que desean es regalar lo que es suyo, que lo donen a la institución caritativa que mejor consideren; pues ninguno de sus inquilinos les agradecerá el gesto; en cuando se decida aumentar los precios en concordancia con el mercado, protestarán y buscarán dónde mudarse.
Para quienes me preguntan qué tipo de acuerdo para la renta es el mejor, les respondo: depende de lo que esté buscando cada propietario. La mayoría (sobre todo cuando se trata de propiedades comerciales), prefiere hacer el contrato de arrendamiento (lease), por término de años. Otros prefieren, por el contrario, no comprometer la propiedad por un largo período, previendo algún cambio en la dinámica de la renta en el mercado.
Cuando existe un contrato de arrendamiento, este controla a todos, tanto al arrendador como al arrendatario, los que se ven obligados a conducirse de acuerdo a los parámetros establecidos en el documento.
Un contrato de arrendamiento funcionará para el dueño de la propiedad, si este busca confiar que la misma estará ocupada por el período de tiempo fijado en el contrato, a sabiendas que si el inquilino faltase al acuerdo, el mismo perdería los depósitos y podría además ser demandado por incumplimiento de contrato. Por su parte, quien arrienda controlaría el espacio que renta, al precio acordado, durante el tiempo establecido.
Desde luego, todo pro tiene su contra. Si el propietario se viese en la necesidad de evacuar la propiedad antes del tiempo acordado, se vería impedido de hacerlo. De igual forma el inquilino se vería forzado a cumplir con los términos establecidos en el contrato, aunque quisiese rescindirlo.
Todos mis clientes que tienen propiedades comerciales para la renta, invariablemente firman contratos de arrendamiento con sus inquilinos, contrariamente a lo que hacen aquellos que se dedican a la renta de viviendas, pues la gran mayoría de ellos solamente hace contratos verbales, los que les permite tener un mayor control sobre la propiedad.
José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual
práctico de compra, venta y administración.”
tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2015, 6:36 p. m. with the headline "La renta inmobiliaria, un negocio como cualquier otro."