Finanzas

Urgen al Congreso a cortar la fuga de empresas de EEUU

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El secretario del Tesoro Jacob Lew habla en el Departamento del Tesoro en Washington sobre las acciones para mantener a las compañías dentro de Estados Unidos.
El secretario del Tesoro Jacob Lew habla en el Departamento del Tesoro en Washington sobre las acciones para mantener a las compañías dentro de Estados Unidos. AP

El secretario del Tesoro, Jack Lew, subrayó el lunes que es “imperativo” que el Congreso apruebe una reforma tributaria y actúe para poner fin a las llamadas “inversiones fiscales”, por las que grandes compañías adquieren empresas extranjeras para trasladar su sede y pagar menos impuestos.

Este es un procedimiento que vienen utilizando un número creciente de empresas nacionales para beneficiarse de sistemas fiscales más favorables en jurisdicciones extranjeras.

Lew señaló que el Tesoro anunciará próximamente medidas para dificultar estas estrategias, pero aseguró que “no podrán sustituir una legislación significativa” por parte del Congreso.

En una conferencia pronunciada en el Urban Institute de Washington, el secretario del Tesoro afirmó que “actualmente el sistema fiscal recompensa a las corporaciones cuando compran compañías extranjeras y después declaran su sede fiscal fuera de Estados Unidos”.

“No hay nada malo en las fusiones internacionales genuinas (…) el problema es que en muchas de ellas el cambio de residencia se hace principalmente por propósitos fiscales, y la nueva entidad simplemente ha cambiado su dirección”, dijo Lew.

De este modo, advirtió, “al renunciar a su ciudadanía pero permanecer aquí, estas empresas están erosionando la base impositiva corporativa en Estados Unidos”.

Lew aseguró, por ello, que es necesario reformar el sistema fiscal para hacerlo más favorable a las empresas que se mantengan en territorio fiscal estadounidense.

“Está claro que nuestro código impositivo se ha vuelto cada vez más distorsionado. Estados Unidos es un lugar atractivo para hacer negocios a pesar de nuestro código fiscal”, remarcó al señalar que este país tiene “el tipo impositivo corporativo más alto del mundo desarrollado”.

Aunque el secretario no se refirió en concreto a ninguna compañía, todavía pesa en el ambiente el anuncio hace un par de semanas por parte de la cadena de comida rápida Burger King, hasta ahora radicada en Miami, de adquirir la empresa canadiense de cafeterías Tim Hortons y radicar su sede fiscal al otro lado de la frontera.

De este modo, Burger King pasaría de una tasa fiscal cercana al 35% en Estados Unidos a pagar en Canadá un 15%.

Igualmente, en los últimos meses varias empresas como la de instrumental médico Medtronic y la de alimentación Chiquita, han adoptado la misma estrategia y establecido su sede fiscal en Irlanda tras sendas adquisiciones de empresas locales.

Según datos del Servicio de Investigación del Congreso, cerca de 50 compañías han podido recurrir a esta estratagema en la última década.

El secretario del Tesoro reconoció que “el ritmo de estos acuerdos se ha acelerado en los últimos meses, con cada vez más empresas a punto de completar estas acciones en diversos sectores”.

Las declaraciones de Lew se producen cuando los legisladores regresan al Congreso para retomar su actividad tras el receso estival.

Por eso, Lew apeló al espíritu “bipartidista” y recordó que la primera legislación para tratar de frenar este tipo de movimientos fiscales se produjo en el 2004 bajo la presidencia del republicano George W. Bush.

Los senadores demócratas Charles Schumer, de Nueva York, y Richard Durbin, de Illinois, ya han anunciado que tienen previsto presentar un proyecto de ley este mes para reducir la ventajas fiscales que puedan obtener las compañías que trasladen su sede fuera de Estados Unidos.

No obstante, los analistas no esperan que el Congreso tome ninguna medida significativa antes de las elecciones legislativas de noviembre, dado que los congresistas dedicarán todo el mes de octubre a sus campañas.

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