Finanzas

Si su edad es la “tercera” sea cuidadoso en aceptar ofertas

En días pasados, mientras conversaba con una colega, sentí la sensación de impotencia más fuerte que he experimentado en mi vida profesional.

Comentaba ella que recientemente había recibido noticias acerca del aumento de juicios hipotecarios contra personas de la tercera edad en Estados Unidos. Lo preocupante del asunto, según me explicaba, era el “patrón de negocios” que relacionaba los casos entre sí. Démosle un vistazo al asunto.

Personas de la tercera edad, propietarias de inmuebles que fungen como sus residencias principales, han sido víctimas de lo que pudiese considerarse como timo, al no habérseles explicado propiamente el funcionamiento, el mecanismo y las futuras consecuencias, de planes financieros que les fueron vendidos.

Muchos, que buscaban aliviar los problemas económicos que confrontaban, en ocasiones producto de la pobre adaptación a las restricciones ocasionadas por la entrada del capital fijo y limitado que conlleva la jubilación, hoy en día se encuentran prácticamente a las puertas del desastre económico, al ver cómo se les fuga entre las manos el valor acumulado en sus propiedades.

Otros solamente buscaban saldar deudas, hacer alguna mejora en su vivienda, realizar el viaje anhelado, ayudar a sus nietos a pagar sus estudios o simplemente reducir el pago mensual de la hipoteca; pero la gran mayoría de los afectados desconocía los efectos nefastos de un préstamo de bajo pago mensual con amortización negativa, el cual, con seguridad no les fue explicado con lujo de detalles.

Cierto es que estuvieron pagando un porcentaje fijo de interés durante los primeros dos años de vida del préstamo, en ocasiones un 1%. Pero ahora los intereses han pasado de fijos a variables y los pagos a satisfacer son insostenibles con las entradas mensuales que ellos reciben. Amén, que los intereses dejados de pagar en el período de gracia, se han integrado a la deuda acumulada, agigantándola aún más.

Este tipo de producto financiero no es ilegal ni puede calificarse como abusivo; solamente que no es ideal para personas de la tercera edad, pues sin dudas, les ocasionará problemas. Además, debe ser explícitamente expuesto en el momento de ser ofrecido.

Los programas financieros a bajo interés inicial, sujetos a ajustes en el segundo o tercer año de establecidos y con amortización negativa, están diseñados para personas laboralmente activas que, conociendo su potencial laboral, deciden optar temporalmente por estrategias financieras agresivas, mientras organizan sus vidas.

Duele saber que se ha abusado de personas que han dado lo mejor de sí a la sociedad durante el curso de sus vidas y que ahora, que ya merman sus posibilidades de crear riquezas, ven en peligro el capital acumulado en la plusvalía de sus viviendas.

El reverse mortgage o hipoteca revertida, diseñada especialmente para personas de la tercera edad, es una herramienta financiera que verdaderamente ayuda a los ancianos que tienen plusvalía en su propiedad principal (homestead), y confrontan dificultades financieras.

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de abril de 2015, 4:46 p. m. with the headline "Si su edad es la “tercera” sea cuidadoso en aceptar ofertas."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA