Finanzas

Resistir las tentaciones y ajustarse al nivel de vida adecuado

Quienes ya hayan llegado a la tercera edad y estén tramitando su retiro, o quienes hayan pasado mucho tiempo desempleados, comprenderán mejor el contenido de este columna de hoy; mucho mejor que las personas a quienes les queda un largo trecho para jubilarse o las que han tenido la dicha de no perder su trabajo en los interminables días de incertidumbre económica.

El asunto es sencillo y, tal como me lo explicara mi compadre al arribar con mi familia a tierras de libertad: “Acá es más fácil que te despidan de tu trabajo, que encontrar un empleo que cumpla con tus expectativas”. Sería injusto si dijera que este ha sido mi caso, pues jamás he pasado por la amarga experiencia de arribar a mi casa sin saber qué voy a hacer al siguiente día; pero sí me han contado muchas historias que relatan tan desagradable suceso.

El asunto es que en este país se acostumbra uno a un modo de vida que lo envuelve, desde la intimidad misma del hogar, vinculando irremediablemente a la familia, a las amistades y a todos los aspectos de la vida. Comienza todo por la facilidad de acceso al crédito personal y continúa, en muchas ocasiones, hasta el mismo día de la muerte, en el cual hasta las exequias pueden ser financiadas.

Comprendo que es fácil acostumbrarse al olor de un auto nuevo y a las comodidades que puede proporcionar una nueva casa; pero con la adquisición de estos elementos cuasi esenciales para la vida, vienen otros compromisos enfocados a satisfacer caprichos: la piscina con cascada y jacuzzi, la ropa de marca para los chicos, e indefectiblemente la compra de un auto de lujo, con todos los periquitos, para mostrarles a todos lo que se tiene o se debe.

Y… “Ahí está el detalle”, como diría Cantinflas. Si tuviésemos todo y debiéramos poco de lo que nos hace vivir confortablemente, andarían mejor las cosas; puesto que con unos pequeños ajustes al presupuesto mensual se podría pasar hasta que pudiésemos conseguir nuevamente un empleo apropiado, o que viniesen tiempos mejores.

Desgraciadamente esta no es la realidad de la mayoría de los hogares norteamericanos, donde el repago de deudas llega a absorber, en ocasiones, hasta el cincuenta por ciento de los ingresos hogareños, y donde normalmente se carece de ahorros suficientes para poder afrontar la avalancha de pagos que llega a diario.

Si para los nativos de este país este es un problema recurrente, a pesar de conocer de primera mano la cultura de economía libre, a la cual se han enfrentado desde su nacimiento, qué podemos esperar para quienes han llegado a estas tierras ávidos de todo adelanto, con solo referencias de cómo aquí se vive.

Consumí el espacio que tengo asignado para esta columna, justo en el preámbulo; pero este es un tema de estudio que continuaré la próxima semana.

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

  Comentarios