Finanzas

En el país de las oportunidades... y los retos

Para los que venimos de otras tierras, carentes en ocasiones hasta de lo básico o elemental para la vida, Estados Unidos representa el pináculo de la civilización y el desarrollo, aunque –aunque parezca una contradicción– los estudios superiores y su costo quizás sean el mayor impedimento para un rápido desarrollo de los jóvenes en este país.

A pesar de los planes de prepago de estudios superiores que existen en muchos estados, a pesar también de las becas para que estudiantes aventajados puedan cursar estudios superiores en sus mejores universidades –sin costo alguno para ellos–, no obstante los programas gubernamentales y de instituciones privadas que ofrecen ayuda a los estudiantes; teniendo aún en cuenta las becas para estudiantes con talentos especiales en las artes y los deportes; o las ventajas y facilidades de estudios superiores que brinda US FORCE CORPS, a quienes se integren a sus fuerzas, el hecho cierto es que la gran mayoría de nuestros jóvenes sale de las universidades con sus diplomas, anhelos y expectativas, cargados de deudas, las cuales representarán una carga pesada y abrumadora, por largos años, muy a pesar de que hicieron posible la consolidación de sus sueños.

Desde luego, y hagamos un aparte necesario en este punto, con disciplina, responsabilidad, planificación, constancia y deseo, este impedimento será superado, pues el sistema de economía libre que prima en este gran país brinda las oportunidades de trabajo necesarias para quienes estén bien preparados y listos para enfrentarlas y avanzar en sus vidas.

Ahora, sin quererlo, mis recuerdos me traicionan. Nuevamente veo a mis hijos ante mí, solicitándome consejo ante la disyuntiva de escoger carrera: “¿Qué estudio, papá, Ingeniería o Finanzas?, y mi respuesta fue: “Qué puedo decir, hijo, aún no descifro totalmente este sistema. Elige algo que consideres necesario para el sustento de esta sociedad y que te guste. Consulta a tus consejeros en la universidad. Estudia lo que desees, que aquí nadie te lo impedirá”.

Mientras doy gracias a este país, por habernos abierto sus puertas, mi mente vuela a los tiempos en que deseaba estudiar y el sistema comunista imperante en Cuba me lo impedía, bajo aquel asfixiante, segregacionista y anticubano lema: “La Universidad es para los revolucionarios”. Y como no había sido alfabetizador ni pertenecía a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (posteriormente UJC), ni era miliciano, ni mi familia simpatizaba con aquel abominable régimen, y a mi casa llegaba diariamente una carta anónima, con el escudo de los CDR adentro y en el mismo la inscripción manuscrita: “Al que velan, no escapa”, con apenas 16 años ya estaba trabajando, como jornalero, en una fábrica de calzado, viendo proscritas mis aspiraciones de juventud.

Aquellos de mis compañeros de escuela que tuvieron acceso a la Universidad no contaron con un destino mucho mejor que el mío; pues al terminar sus carreras fueron a trabajar por sueldos miserables, estipulados por el gobierno revolucionario, a lugares que les eran asignados; frecuentemente lejos de sus familias, con lo cual los comunistas entronizaba la división familiar, base de su estrategia política.

La semana próxima abordaré de lleno el tema de inversiones. Hoy consideré importante refrescarles la memoria a algunos “desmemoriados”.

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de mayo de 2015, 4:48 p. m. with the headline "En el país de las oportunidades... y los retos."

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