Es necesario hablar del costo de ir a la universidad mucho antes de que suceda
Muchas familias luchan para pagar los gastos universitarios de uno o dos de sus hijos. La planificadora financiera certificada, Sarah Carlson, madre de dos parejas de gemelos, tendrá pronto a cuatro de sus hijos en universidad al mismo tiempo.
Los gemelos mayores ya están allí, y pronto se les unirán los dos más jóvenes. Pero hace unos años, Carlson comenzó a enseñar a sus hijos cómo obtener una educación asequible. Uno de los primeros pasos fue hacer claro lo que ella contribuiría.
“Les dejé saber desde temprano cuánto estaría cómoda en gastar y cuánto no”, dice Carlson, quien reside en Spokane, Washington.
El momento para explicar en detalle cuánta educación puedes costear es mucho antes de que se escriba el primer ensayo de solicitud. Este verano puede ser un buen momento para hablar con los adolescentes más jóvenes sobre la realidad de los costos universitarios, cuánto pueden esperar de ayuda de usted y las alternativas asequibles que pueden evitar que su familia se ahogue en deudas.
Comience con los precios de “etiqueta”
Un buen modo de comenzar “la conversación” es hacer que sus hijos investiguen los precios para varias universidades, públicas y privadas, en el estado y fuera del estado, grandes y pequeñas. Páginas como CollegeData muestran las cifras totales del costo de asistencia que incluye matrícula, cuotas, hospedaje, comida y otros gastos.
Eso debe servir a sus hijos para abrir los ojos y quizás también para usted. Pocas personas pagan el precio de “etiqueta”, pero el costo actual puede variar dramáticamente basado en los recursos de su familia y el paquete de ayuda de la escuela.
Luego, utilice la calculadora del precio neto de cada universidad para ver cuánto puede pagar su familia. Estas calculadoras, requeridas por las leyes federales, varían en complejidad y precisión, pero puede darle una idea general de la factura luego de que se deduzca una posible ayuda financiera. Usted puede encontrar, como le pasó a Carlson, que algunas universidades privadas pueden ser menos costosas para su familia que algunas públicas.
Evalúe sus recursos
Las familias gastaron un promedio de $19,100 el pasado año en educación subgraduada luego de que fueran deducidas becas y ayudas, de acuerdo con la entidad de financiamiento educativo Sallie Mae. Los padres llevan la mayoría de la carga con $5,109 que pagan de sus ingresos actuales, $3,782 de ahorros y $2,648, en promedio, de préstamos. Los estudiantes toman prestado un promedio de $3,833 y contribuyen $3,339 de sus propios ingresos y ahorros.
Cuando cuente con sus propios recursos, tenga cuidado de afectar los fondos de retiro o gastar demasiado. Su hijo tiene de frente una vida para trabajar y beneficiarse de la educación, y pagar cualquier préstamo. Será mucho menos el tiempo que queda hasta que usted se retire.
Establezca expectativas de lo que su hijo contribuirá
La mayoría de los adolescentes no pueden lograr por su cuenta su estadía en la universidad o pagar la totalidad de una educación por sí mismos. Trabajar demasiadas horas puede resultar en calificaciones más bajas y aumentar las probabilidades de darse de baja. Pero está bien que se espere que ellos contribuyan algo con trabajo a medio tiempo o de verano, dice Leon LaBrecque, planificador financiero certificado, de Troy, Michigan. Sus tres hijos trabajaron empleos de verano y dos tuvieron múltiples trabajos durante el año escolar.
“Las personas ocupadas hacen más cosas”, dice LaBrecque.
Si su hijo planifica tomar prestado, probablemente deben elegir préstamos estudiantiles de fondos federales, que están limitados a $5,500 el primer año y no más de $31,000 para una educación subgraduada normal. Las becas pueden ser otra forma de ayudar a pagar las cuentas.
Hable sobre las brechas
Discutir opciones puede evitar que su hijo se fije en una educación que usted no puede pagar. Las alternativas pueden incluir seleccionar una escuela que ofrezca la mejor ayuda financiera, comenzando con una universidad de la comunidad o vivir en el hogar en lugar de en un dormitorio.
También, sea cuidadoso con hacer promesas porque pueden suceder imprevistos. Un divorcio dejó a DeDe Jones, planificadora financiera certificada, residente de Lakewood, Colorado, con menos dinero para la universidad de lo que esperaba. Cada uno de sus gemelos, que tienen ahora 26 años, recibieron una cantidad fija para la universidad que les permitiría graduarse sin deuda, pero solo si escogían una universidad en el estado y vivían en el hogar.
Ambos lo hicieron. Su hija estiró su fondo universitario para pagar por seis años de universidad luego de cambiar de concentración de enfermería a ciencias de computadora. Su hijo obtuvo un bachillerato y una maestría en solo cuatro años y ahora continúa para un doctorado, con una beca.
“Realmente se lo tomaron en serio”, dice Jones.
Liz Weston es una columnista de NerdWallet, planificadora financiera certificada y autora de ‘Your Credit Score’. Escriba a: lweston@nerdwallet.com. Twitter: @lizweston.