El negocio de limosinas vive ‘una profunda crisis’ en momentos en que bodas, cruceros y convenciones se han cancelado
Lea este artículo en inglés en el Miami Herald.
Las fiestas de graduación se han cancelado. También las bodas en la primavera, y las fiestas de despedida de soltero. Los barcos crucero siguen sin zarpar. Los viajes corporativos prácticamente no existen. Y los cabarets y clubs permanecen cerrados.
Cinco meses después de que comenzara la crisis del coronavirus la demanda para limosinas casi no existe, una noticia absolutamente devastadora para Lenin Fraga, dueño de la compañía de Doral, American Transportation and Limo Services.
Sus 22 vehículos están en un almacén sin ningún uso. Solo unos cuantos de los 20 conductores no perdieron el empleo. Por lo general, su compañía facturaba entre $250,000 y $300,000 mensuales entre marzo y mayo. Este año, sin embargo, ha hecho apenas $3,000 mensuales.
Hubo un ligero repunte a mediados de junio, cuando los negocios comenzaron a reabrir después del cierre por el COVID-19, pero después de dos semanas en julio, Fraga dijo que las cancelaciones han vuelto a aumentar.
“Muchas personas han pospuesto bodas planificadas para marzo y abril hasta octubre, y dicen que quizás para la próxima primavera. Los viajes corporativos tampoco han regresado. Toda la industria vive una gran crisis”.
Normalmente la compañía realizaba entre 70 y 80 viajes al día en julio. Ahora promedia unos 10 ó 12 por semana.
“Logramos tener entre 10 y 15 por ciento de nuestro negocio normal, pero ahora de nuevo está en casi cero”, dijo Fraga.
Fraga recibió un préstamo de $5,000 del Programa de Protección de Nóminas (PPP), lo que agradece, pero no le basta para mantener el negocio a flote. Le gustaría volver a contratar a sus conductores, pero sin reservaciones, no hay necesidad de chóferes.
Entretanto, tiene préstamos que pagar por las limosinas que compró. El Super Bowl en febrero fue un enorme impulso para el negocio, pero solo un mes después, todo comenzó a empeorar.
“Invertí en más vehículos para el Super Bowl, y las cosas iban bien pero ahora estoy cada vez más endeudado y no tengo más ingresos que el dinero que el gobierno me ha dado”, dijo Fraga. “Realmente no sé qué va a pasar. He pedido más tiempo. Algunos prestamistas me han ayudado, pero otros no”.
Fraga teme que el negocio no levante mucho más en lo que queda del 2020. Está tratando de iniciar un negocio de lavado de autos con una maquinaria que compró en enero. Se trata de una maquinaria equipada para lavar grandes camiones, de modo que espera ganar algún dinero lavando los vehículos de otras compañías.
“Tengo que volverme creativo, porque no me queda otro remedio”, dijo. “Vivimos en un país capitalista, y hay que trabajar para ganar dinero. Si no hay trabajo, no hay dinero”.
Traducción de Jorge Posada
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de julio de 2020, 4:33 p. m..