Cómo salir de pobre... con un poco de disciplina y un empujoncito
“¿Pero cómo salir de pobre, abuelo?”, preguntó el joven.
“Comprando viviendas y alquilándolas”, fue la respuesta.
El joven me dirigió una mirada inquisidora y antes de que pudiese expresarse totalmente le dije: “Estás preguntándote de dónde vas a sacar el dinero para comprar la primera vivienda para alquilarla, ¿no es así?”
El joven asintió con la cabeza. El dinero inicial es el más difícil, continué diciendo. Una vez que estés operando la primera propiedad y sepas cómo funciona el negocio, en poco tiempo se te irán abriendo los caminos. Los bancos querrán hacerte préstamos, si es que demuestras ser responsable, y entonces podrás sentarte a seleccionar el próximo inmueble a comprar.
“Mira, muchacho”, intervino el abuelo. “La muestra la tienes en mí. Hace años que vivo de este negocio y he vivido bien. Hoy día no tengo más propiedades porque no las quiero, pues a diario recibo llamadas de oficiales bancarios ofreciéndome dinero para invertir en propiedades, dinero que rechazo muy a disgusto de ellos”.
“Pero a mí nadie me ofrece nada, abuelo”, dijo el joven.
“Eso tienes que ganártelo con el tiempo y demostrando lo que eres capaz de hacer”, le respondió su abuelo.
“¿Pero cómo comienzo en el negocio, abuelo?”
Este fue uno de los almuerzos de negocios más interesante que he tenido en mi vida. Un abuelo alentando a su nieto a seguir sus pasos y un hombre joven, desesperado por emprender una carrera de negocios sin tener el capital necesario para hacerlo, compartiendo la misma mesa conmigo y esperando ambos que yo, como el genio de la lámpara, le indicara el camino a seguir.
“Sin capital inicial es muy difícil comenzar cualquier tipo de negocios, más aún un negocio de carácter inmobiliario; pero no puedo decir que sea totalmente imposible”, dije.
Si quien tiene la intención cuenta con la habilidad necesaria para manejar y mantener inmuebles, y tiene la tenacidad y decisión necesaria para llevar adelante su proyecto, es muy probable que el mismo logre cristalizar. Ante todo es necesario hacerse de un carácter afín a un inversionista y crearse una leyenda que así lo justifique. También resultará muy conveniente que alguien con peso y prestigio en la industria inmobiliaria respalde a quien quiere iniciarse, y si es un familiar, aún mejor.
“¿Estarías dispuesto a darme el primer impulso, abuelo?”
“Seguro, ¿por qué no? Pero eso sí, hay mucho en lo que debes trabajar, antes de convencerme de que vale la pena que arriesgue mi prestigio para ayudarte a salir de pobre”, le dijo el abuelo.
“Vamos, no me vayas a pedir que te baje la luna”, replicó el joven.
“No, no deseo que me bajes la luna; pero necesitas demostrarme más responsabilidad en el manejo del dinero, mayor aprovechamiento de tu tiempo, mejor selección de tus amistades y ante todo demostrarme que tienes realmente deseos de trabajar duramente sin importar las consecuencias que tengas que afrontar para lograr tu empeño”.
“¡Abuelo, te pasaste! Señor Ruano, ¿qué opina usted?”
“Jovencito, solo puedo decirle que le han servido la mesa. Ahora todo depende de cuán grande y real sea su apetito”.
José A. “Tony” Ruano
es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,
venta y administración.”
tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de julio de 2015, 3:51 p. m. with the headline "Cómo salir de pobre... con un poco de disciplina y un empujoncito."