De gustos y colores
A mi amigo Arnoldo Noa le fascina vivir junto al mar, al igual que a mi compadre Tonín López, el cual vive en la playa, desde hace años. El uno porque disfrutó de una feliz niñez en la playa oriental cubana de Baracoa, y se deleitaba escuchando y observando el mar desde la ventana de su dormitorio, en la casa de sus abuelos; el otro, porque desde que se embrujó con el título del cuento "Un pedazo de mar y una ventana", de Manuel Cofiño López, no pensó más que en eso, hasta que con su perseverancia infinita lo consiguió.
A mí, sin embargo, me agrada más vivir a orillas de un lago. Me gusta ver el agua clara, calmada e impulsada por la brisa y las suaves corrientes. Me llena ver la vegetación reflejada en el espejo del lago, y dedico horas a observar a los pequeños peces huir de las truchas. Me fascina prestar atención a las ardillas, las lagartijas, las tortugas e iguanas en su busca constante de alimento. Ni se diga de ver una garza o un Martín-pescador recorriendo las orillas en su pesca eterna, o a las gaviotas y gavilanes lanzándose de picada en las aguas más profundas tras los peces. Aparte de que ver caer un aguacero en un lago es algo simplemente indescriptible; una visión que llena el alma de paz e incita a seguir viviendo.
Traigo esto a colación porque la columna de la pasada semana generó respuestas de los lectores. Unos coincidieron conmigo y me pedían ayuda u orientación para comprar una propiedad, otros consideraban mejor opción la renta y señalaban sus puntos de vista; y eso está bien, pues de eso se trata, de saber cuál es la opinión y necesidad de los lectores, para hacer más útiles mis comentarios.
Aquellos que se mostraron opuestos a mis planteamientos hicieron referencias exactas para validar sus puntos de vista, como por ejemplo: Vivían en propiedades sujetas a programas gubernamentales, en las cuales alguna rama del gobierno cubría parte de la renta o en propiedades municipales sujetas a rentas asequibles para personas de bajos ingresos; pero esa realidad no es la que está viviendo la gran mayoría de los ciudadanos. Quien tenga esos beneficios que los cuide y que agradezca mucho a este gran país por ofrecérselos.
Quienes coincidieron conmigo consideraban que debían tomar acción para tener una vivienda propia, planteaban la necesidad de actuar rápido y buscar vías lógicas para lograrlo. Se mostraron ansiosos ante la próxima subida de los intereses hipotecarios y la escalada incesante del precio de la propiedad; pero también demostraban un avance innegable de su estatus económico y un deseo creciente de tener una vida mejor e independiente; y "ahí está el detalle", como decía Cantinflas: Aquel ser humano que considera que su perfil económico va o irá pronto en progreso inminente, busca un sitio dónde asentarse y desde dónde proyectar su crecimiento; por lo tanto busca un lugar que se ajuste a sus necesidades, lo hace suyo y lo convierte en la base de operaciones de su familia.
A todos los que me escribieron, les quedo agradecido.
J. A. “Tony” Ruano es autor del libro "Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración." tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de julio de 2015, 7:30 p. m. with the headline "De gustos y colores."