Finanzas

El desarrollo es indetenible, también en Miami

Tratar de detener el desarrollo equivale a tratar de detener a un tren a toda marcha, es más, considero que tal vez habría más posibilidades de detener al tren.

El desarrollo es indetenible, pues el mismo es causa y consecuencia directa de una necesidad engendrada por las circunstancias, y cuando nos refiramos al desarrollo no pensemos solamente en el desarrollo inmobiliario, pues este es la reacción mercantil a la demanda de más espacio habitable y centros comerciales y de servicios en una nación o ciudad determinada. El desarrollo es la respuesta a las necesidades que las nuevas generaciones demandan en su incesante avance hacia el progreso. Por esa razón ya no vivimos en cuevas, ni enamoramos a las mujeres a garrotazo limpio.

Las nuevas generaciones vienen decididas a marcar sus pautas y para ello necesitan condiciones que se ajusten a su nuevo modo de vida. En ocasiones ocurre que una generación anterior crea condiciones que se ajustan a las demandas de la generación venidera, entonces los cambios son menores y en ocasiones pasan inadvertidos, pero cuando los avances en los campos de la ciencia y la técnica son trascendentales, entonces ocurre lo que pasa hoy en Miami: cambia el modus vivendi, y los ciudadanos de generaciones anteriores se tropiezan con una realidad insospechada, viendo voltearse, patas arriba, su mundo y su realidad.

A mí me cuesta trabajo aceptar la idea que deban edificarse inmuebles que se ajusten a las demandas de la era actual. Antes de pensar en el calibre de las cabillas, la calidad del cemento o la experiencia del arquitecto que va a hacer la obra, hoy debe pensarse en las condiciones técnicas con que tiene que contar la edificación para convertirla en una torre distribuidora de señales donde funcione todo aparato técnico moderno, sin necesidad de enchufar cables.

Miami seguirá creciendo, incesantemente, a diario, gústele a quien le guste y pésele a quien le pese. Veremos caer viejas estructuras e incluso otras no tan viejas. Todo inmueble que goce de una localización estratégica, podría ser derrumbado para dar paso a un proyecto inmobiliario de mayor envergadura.

Los actuales vecinos de Miami se preguntan adónde irán a vivir. Mi bola de cristal tiene las baterías vencidas, pero la lógica me indica que habrá migración interna hacia las ciudades de la periferia. Tal cual hubo migración de residentes de habla inglesa cuando se produjo la llegada masiva de cubanos al Condado, en 1980.

A finales de los años ochenta se decía que Estados Unidos comenzaba en Miami Lakes, pues el resto de la ciudad era Latinoamérica; ahora mis amigos anglos piden, tal vez en broma, quizá en serio, que el último americano que salga de Miami Dade recoja la bandera.

Recomiendo a todos aquellos que consideren que puedan ser afectados por el actual desarrollo inmobiliario que vayan haciendo planes para evitar sorpresas desagradables e inoportunas. Por mi parte, yo sigo apostando a Miami.

J.A. “Tony” Ruano

es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,

venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de agosto de 2015, 3:54 p. m. with the headline "El desarrollo es indetenible, también en Miami."

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