Más cargos por tarjeta de crédito en las cuentas de los restaurantes
Las cuentas de los restaurantes ya no se ven como antes.
Hace no mucho, mirabas la cuenta y veías el costo de tu comida y una línea en blanco para dejar propina. Los restaurantes en algunos barrios turísticos como Miami Beach podían añadir su propia propina para grupos grandes o intentar colarte una propina automática, pero en general no había demasiadas desviaciones.
Ahora, las propinas suelen incluirse antes de que puedas decidir cuánto pagar. Aparecen cargos por servicio misteriosos que nunca se explican adecuadamente. Y a medida que el uso del efectivo disminuye, los restaurantes cobran con más frecuencia a los comensales una tarifa por pagar con tarjeta de crédito.
A menudo, la comisión por el uso de la tarjeta de crédito es tan pequeña que apenas se nota: el cargo habitual ronda el 3%. Por una cuenta de $22.66, recientemente pagamos la friolera de 74 centavos. Sin embargo, aunque el restaurante no esté repercutiendo la totalidad del costo de las comisiones por el servicio de tarjetas de crédito, los clientes lo están notando.
Y algunos se están frustrando.
“Llevo un tiempo cargando con esas comisiones adicionales por el uso de tarjetas de crédito”, comenta Patrick Whiteside, de West Miami, quien notó un cargo recientemente en Semilla Eatery and Bar, en Miami Beach, uno de sus lugares favoritos. “Lo veo cada vez con más frecuencia. Pasó de ser un cargo ocasional a aparecer constantemente. Es lamentable, pero es la nueva normalidad. Siento como si me estuvieran sacando dinero a cuentagotas”.
Marta Mejía, residente de Brickell, admite que se siente indignada cuando detecta un cargo por el uso de tarjeta de crédito en su factura.
“Reacciono si me cobran sin avisarme”, dice ella. “Quiero saber a qué se debe este cargo. No me gusta verme obligada a pagar sin estar informada”.
Vinicio Ruiz-Gomes, residente de West Kendall, comenta que ha notado que esta tendencia se está extendiendo a otros negocios.
“No tiene mucho sentido, dado que nos hemos convertido en una sociedad que ya no utiliza efectivo”, afirma. “Ahora mismo es una plaga. Mi mecánico no acepta tarjetas de crédito sin aplicar un recargo. A mi barbero le sucede lo mismo. Lo que voy a empezar a hacer es llevar cheques conmigo para ver si me los aceptan o no”.
Es posible que el mecánico y el barbero acepten cheques; la mayoría de los restaurantes, no. Los clientes siempre pueden utilizar una tarjeta de débito para evitar el cargo si no llevan efectivo consigo; sin embargo, muchos estamos tan acostumbrados a acumular puntos o millas aéreas mediante el uso de tarjetas de crédito que nos mostramos reacios a hacerlo.
El problema de los restaurantes
Lo que a menudo pasan por alto los comensales es que las comisiones por el uso de tarjetas de crédito también han aumentado para los propietarios de restaurantes, en un momento en que el costo de los alimentos, la mano de obra, el alquiler y los seguros se han disparado. Hacer que los clientes asuman parte de este costo —por insignificante que parezca— puede ayudar a mantener a flote a un negocio familiar.
La Asociación Nacional de Restaurantes informa que un restaurante típico opera con un margen de beneficio de entre el 3 y el 5% y que, después de los costos de alimentos y mano de obra, las transacciones con tarjeta de crédito constituyen el tercer gasto operativo más importante. Y aunque en 2025 los restaurantes fueron el segundo mayor empleador privado del país, nueve de cada diez son pequeñas empresas con menos de 50 empleados.
Giovanni Astudillo, propietario del restaurante italiano Certo en West Miami, es uno de esos dueños. Cuenta con más de 30 años de experiencia en la industria restaurantera y abrió Certo en 2022.
Certo, especializado en pizzas, pastas y platos clásicos como el osso buco, cuenta con un grupo de seguidores leales: comensales que pueden acudir a almorzar o cenar más de una vez a la semana. Dispone de una popular carta de vinos que incluso ofrece medias botellas, un detalle que no suele encontrarse en muchos menús de Miami. Además, cuenta con un salón de eventos disponible para celebraciones especiales o reuniones de negocios.
Y, sin embargo, a pesar del apoyo del vecindario y de clientes fuera de él, y a pesar de las reseñas positivas en línea, Certo ha tenido dificultades en ocasiones, y el aumento de las comisiones por transacciones con tarjeta de crédito no ha ayudado a los resultados financieros.
“Los márgenes de los restaurantes son extremadamente bajos”, explica Astudillo. “Cuando llega el final del mes, la situación es difícil. Tenemos que lidiar con el aumento de los precios y con averías en los equipos. Somos muy populares, pero en un momento dado estuvimos a punto de cerrar. Uno podría mirar nuestras reseñas y pensar: “¡El dueño debe tener un Lamborghini o estar viajando por Italia!”. Pero no; yo estoy trabajando, intentando lograr que las cifras se estabilicen. Esta es la situación en la que nos encontramos”.
Él sabe que algunos restaurantes en Miami no pasan las comisiones de las tarjetas de crédito a los clientes y cree que hay una razón para ello.
“Los locales que no lo hacen, lo que hacen es subir los precios”, afirma. “La economía es muy inestable en estos momentos. Los precios suben y bajan. No puedo subir el precio de la lasaña una semana porque hayan subido los ingredientes, ya que estos podrían volver a bajar”.
Sin embargo, algunos comensales sienten empatía por los restauradores, a pesar de sus propias frustraciones. Christian Hofmann, director ejecutivo y presidente de H.Y.H. International Cargo Services en Medley, se vio atrapado en el torbellino de las comisiones por tarjetas de crédito cuando un cliente le preguntó si podía utilizar una tarjeta de crédito para pagar a su empresa de importación y exportación. Hofmann accedió, y de repente se encontró con la responsabilidad de asumir miles de dólares en comisiones bancarias.
Él y el cliente lograron llegar a un acuerdo, pero la experiencia le abrió los ojos.
“Hace unos años, nadie cobraba estas comisiones”, comenta Hofmann, cuyo padre fundó el negocio hace 44 años. “La primera vez que lo vi fue en Nueva York. Y ahora, de repente, lo veo en todos los restaurantes. Lo entiendo perfectamente, porque se está comiendo sus márgenes de beneficio. Las compañías de tarjetas de crédito están ganando millones con el procesamiento de pagos, mientras que los pequeños restaurantes familiares son los que pagan el precio. Entiendo perfectamente su postura”.
Estamos sufriendo cansancio de propinas
Si bien los cargos por el uso de tarjetas de crédito pueden acumularse y derivar en una factura abultada, Lisa Cain —profesora asociada de la Escuela Chaplin de Gestión de Hostelería y Turismo de la FIU— afirma que los clientes simplemente están hartos de ver cualquier tipo de cargo adicional al recibir la cuenta; por ejemplo, que se les sugiera dejar propina por servicios que, antes de la pandemia, no solían requerirla.
“Creo que una gran parte de la frustración radica en que, como consumidores, estamos experimentando una “fatiga de la propina””, señaló. “Es un efecto colateral de la pandemia, así como de la transición hacia una sociedad sin efectivo y de la proliferación de sistemas de pago con sugerencias automáticas. Establecimientos y comercios que tradicionalmente no cobraban propina —una vez que implementaron sistemas de pago electrónico— pudieron apelar a esa “obligación moral” de dejar propina durante la pandemia en apoyo a los trabajadores de primera línea. Antes, uno tal vez dejaba unas cuantas monedas en el bote de propinas; ahora, en cambio, el sistema le sugiere dejar una gratificación del 15 o el 20 por ciento. Estamos dejando propina por todo: desde el transporte hasta la tintorería o las tiendas de productos delicatessen”.
Los restaurantes pueden aumentar sus precios para compensar los costos, pero esta medida conlleva sus propios inconvenientes. La solución, según Cain, reside en la transparencia y en comunicar a los clientes unas normas claras y bien definidas.
“Como restaurante, tienes que atender a los clientes y, al mismo tiempo, mantener la rentabilidad. Los restaurantes operan, de hecho, con márgenes muy estrechos. Puedes subir los precios, pero no puedes fijarlos tan altos que termines quedando fuera del mercado. Creo que resulta útil contar con normas y regulaciones establecidas. De lo contrario, no todos actúan de la misma manera, y es ahí donde surge la irritación por parte del consumidor. En un lugar cobran comisiones por el uso de tarjetas de crédito; en otro, no. Si las normas son transparentes, los clientes entienden que esa es la “nueva normalidad”, y dichas normas resultan más fáciles de asimilar”.
Sin embargo, la forma en que los restaurantes advierten a los comensales sobre los cargos adicionales está a punto de cambiar en Florida, debido a una nueva ley estatal que entrará en vigor el 1 de julio.
Mientras que la normativa anterior solo exigía a los restaurantes informar sobre la inclusión de una propina automática, la nueva ley estipula que se debe informar sobre cualquier “cargo operativo”, lo cual incluye tanto las comisiones por el procesamiento de tarjetas de crédito como los cargos por servicio a domicilio y otros cargos por servicios prestados.
Asimismo, la nueva ley exige que el aviso sobre el cargo operativo aparezca de “manera evidente y claramente legible”, ya sea en un letrero situado junto a la caja registradora o en el menú, impreso con un tamaño de fuente similar al del resto del texto del menú. La letra pequeña no será suficiente: el aviso debe ser —valga la redundancia— realmente notorio.
También debe indicar claramente el porcentaje o el monto del cargo. Esto significa que, antes de que los clientes pidan nada, sepan en qué se están metiendo y por cuánto, afirmó Samantha Padgett, vicepresidenta de relaciones gubernamentales y asesora jurídica general de la Asociación de Restaurantes y Alojamiento de Florida, un grupo del sector que representa a 10,000 miembros en Florida. La aplicación de la normativa se llevará a cabo mediante inspecciones a los restaurantes y las quejas de los clientes.
“El objetivo de la legislación es garantizar que el cliente esté plenamente informado y no se lleve la sorpresa de tener que pagar un cargo adicional”, señaló Padgett.
Crear una ley
Sean Kennedy, vicepresidente de asuntos públicos de la Asociación Nacional de Restaurantes, afirma que su grupo está impulsando una solución que podría cambiar la forma en que las compañías de tarjetas de crédito cobran sus comisiones: la Ley de Competencia de Tarjetas de Crédito.
La asociación informa que las tarifas por uso de tarjeta en EEUU se han más que duplicado en la última década, situándolas entre las más altas del mundo. Dos empresas —Visa y MasterCard— controlan el 80% del mercado de procesamiento de tarjetas de crédito y, por tanto, fijan los precios.
Y esos precios marcan una gran diferencia para los restaurantes.
“Lo que es irrefutable es que las tarifas por uso aumentaron un 70% desde 2020, mientras que el beneficio del restaurante promedio el año pasado fue del 3.8. Y eso es el promedio: el 42% de los restaurantes informó que no era rentable”, dijo Kennedy.
Una solución, dice, podría estar en la aprobación del Credit Card Competition Act, una legislación bipartidista que busca reducir las altas tarifas por uso creando competencia. La ley, que se reintrodujo en el Congreso a principios de este año, prohibiría a los bancos con más de $100,000 millones en activos restringir el número de redes de procesamiento en las que se puede tramitar una transacción con tarjeta de crédito.
No se sabe si la ley se aprobará en su forma actual, así que los comensales molestos por las tarifas pueden tener que confiar en sus tarjetas de débito o sacar efectivo de un cajero automático camino a la cita para cenar —o encogerse de hombros y pagar el costo adicional, si son aficionados al restaurante.
“Me gusta Semilla, así que volveré”, dice Patrick Whiteside. “Dividido entre cuatro personas, no es tanto. No tengo confianza de que la tarifa vaya a desaparecer, así que me lo comeré y la pagaré y me quejaré en silencio conmigo mismo”.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de mayo de 2026, 11:31 a. m. with the headline "Más cargos por tarjeta de crédito en las cuentas de los restaurantes."