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Roma Bakery: 50 años de historia y de encuentros


Mirtha Bianchi sostiene una bandeja de pastelitos de guayaba recién horneados, mientras que el chef de repostería, Pedro Aguilera, prepara otra bandeja.
Mirtha Bianchi sostiene una bandeja de pastelitos de guayaba recién horneados, mientras que el chef de repostería, Pedro Aguilera, prepara otra bandeja. EL Nuevo Herald

Los miércoles en la mañana, un grupo de músicos operáticos y artistas retirados cubanos y latinoamericanos –algunas veces ocho, otras hasta 20– tienen sus mesas separadas en Roma Bakery para tomar café, hablar de música, de viajes, ópera y conciertos. Otras veces, compran una de las tortas creadas por Giacomo “Jimmy’’ Bianchi, el propietario, y celebran el cumpleaños de alguno de los integrantes del grupo, bautizado como la Peña Lírica.

Jimmy les ha dado la bievenida desde hace casi 30 años, a su negocio, ahora ubicado en un centro comercial en la Calle Ocho y la avenida 48, bajo una sencilla condición: no hablar de política.

“Les dije que pueden hablar de arte, cultura y música, pero no crear discusiones de política. Me gusta más escucharlos hablar de temas, como cuando Caruso dio su concierto en La Habana”, dijo Jimmy, como lo conocen los asiduos, de ascendencia italiana y nacido en Colombia.

Esta semana, hasta la reunión de la Peña Lírica llegaron la soprano cubana Blanca Varela, el médico amante de la música Raúl Reyes Roque y Miguel Cervantes, tenor de Grateli.

“Gracias a Dios y al restaurante del señor Jimmy, cada miércoles puedo disfrutar, en compañía de otros artistas, un momento espiritual recordando otros tiempos de nuestras vidas’’, comentó Varela.

“Las tertulias en Roma Bakery nos permiten reunirnos con amistades y conocidos y adentrarnos en el mundo lírico. En este espacio podemos conversar con amigos y tener momentos de relajamiento social”, corroboró Cervantes.

Además de punto de reunión, Roma Bakery es la pastelería y restaurante frecuentado desde hace medio siglo por diferentes generaciones.

“Hay padres que ahora traen a sus hijos a comprar nuestros pastelitos de guayaba, que son diferentes a los tradicionales”, advierte orgullosa Mirtha, la esposa de Jimmy.

En la cafetería estilo europeo, donde se combina la dulcería, la panadería, una barra de ensaladas y una estación de comida caliente, Mirtha dispuso un lugar visible para un televisor, en el que se pasa constantemente un video que cuenta, en fotos, la historia de los 50 años de Roma Bakery.

“No todos los negocios cumplen 50 administrados por los mismos dueños”, dijo Mirtha, nacida en Santa Clara, Cuba.

La pareja comprobó lo emblemático que era el sitio en toda la barriada, cuando se incendió el restaurante, en el 2006, debido a un cortocircuito en el aviso luminoso de la barra de ensaladas. Tuvieron que cubrir todo el lado quemado y abrir al público una pequeña cafetería y heladería estilo italiano, mientras que la remodelación tomó año y medio.

“En las ventanas cubiertas de maderas nos dejaban notas como: ‘Tienen que volver a abrir’, ‘los extranamos’ ’’, recordó Mirtha. Volvieron a abrir en el 2008.

Mirtha y Jimmy se conocieron en el vecindario de Miami donde residían sus familias. Entonces Mirtha había llegado recientemente de Cuba, gracias a la ayuda de Juanita Castro (hermana de Fidel Castro).

“Yo había pasado un año viviendo de manera clandestina en Cuba, porque era activista del movimiento estudiantil contra Castro. Juanita, incluso, me acompañó al aeropuerto, cuando vine en 1962, ella lo cuenta en su libro”, comentó Mirtha.

“Creo que en cada cubano hay una historia diferente”, exclamó.

Cuando trabajaba como traductora en Miami, Mirtha conoció a Jimmy, un chef pastelero de la aerolínea, entonces llamada National Airlines. Se casaron y abrieron la primera sede de Roma Bakery, en Flagler.

La familia de Jimmy, nativa de Como, Italia, años atrás se había instalado en Medellín, Colombia, donde abrieron la primera sede de Roma Bakery.

La primera dulcería de la pareja en Miami era pequeña, estilo europeo. Tenían como vecinos a la competencia, dos grandes pastelerías cubanas, La Gran Vía y Los Nuevos Pinos.

“La gente nos decía: “Pero estos dulces no son cubanos!’’ y mi suegro insistía que teníamos que hacer los capuchinos y las panetelas borrachas”, recordó entre risas Mirtha.

Después de ser propietarios de tres pastelerías, un restaurante y el servicio de banquetes Kitchen of the Bianchi, la pareja se quedó con el Roma Bakery, de la Calle Ocho, que abrió allí en 1969, una mezcla de italiano y cubano, que cuenta con 24 empleados y donde desde las 6 de la mañana la gente espera en la ventanilla el primer cafecito cubanoitaliano del día.

Siga a Ivonne Gómez en Twitter en @Ivonnegomezcam

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de septiembre de 2015, 8:00 p. m. with the headline "Roma Bakery: 50 años de historia y de encuentros."

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