Finanzas

Transporte público y capital privado en Miami

Días atrás el alcalde del condado Miami-Dade, Carlos Giménez, reconoció que se está trabajando intensamente para solucionar el problema del transporte urbano en Miami, dada la futura importancia de la ciudad para la nación americana en el mapa económico y financiero, que se vislumbra para fines del presente siglo. Según sus palabras, Miami está llamado a figurar para ese entonces, junto con Nueva York y los Ángeles, entre las tres principales ciudades de Estados Unidos.

Al fin alguien dijo públicamente lo que vengo avizorando y exponiendo desde hace años. Desde luego, un dirigente en funciones tiene responsabilidades muy específicas y conoce de antemano la importancia que conlleva cualquier declaración que pueda emitirse desde su posición, así como las consecuencias que puedan derivarse del hecho en sí, y por ello se cuidan de anticipar noticias; pero lo importante es que ya no es una especulación mía, si no, una certeza a lontananza.

Si la noticia se observa fríamente, deben pasar por lo menos cincuenta años para que esto sea una realidad; aunque cinco décadas, en la historia de la humanidad, es prácticamente nada, y los días pasarán, indefectiblemente, con cada puesta de sol.

Sin embargo, la historia se escribe con tanta prisa que cualquier suceso puede precipitar los acontecimientos, y precisamente Miami es un buen ejemplo de ello.

Con el advenimiento de la revolución cubana la ciudad comenzó a nutrirse del personal idóneo para iniciar su desarrollo, pues los norteamericanos no se sentían tentados por establecerse en la zona, ya que no tenían otra motivación para acercarse a estas playas que no fuese el deleite de vacacionar.

A los cubanos, que venían huyendo del comunismo, no les importó sufrir del intenso calor de la ciudad que les abría los brazos, ni de la falta de oportunidades de trabajo que en la misma había en ese entonces; y mientras se les hacía eterna la espera para el retorno, reubicaron sus conocimientos, sus experiencias y sus energías, y transformaron un balneario, en el extremo sur del país, en la gran ciudad que hoy es Miami.

En ocasiones me he preguntado si esto no habrá sido el resultado directo de una estrategia muy bien urdida para desarrollar la región; pues las concesiones otorgadas a los cubanos que arriban a este país han sido imán para profesionales, intelectuales y empresarios de un país que en 1955 ocupaba el tercer lugar en desarrollo en toda América, los cuales han sido la verdadera materia prima que sirvió para reinventar Miami. Lo demás es historia conocida.

Volviendo al tema del transporte urbano se habla de ferrocarriles intercondales, de ampliar el Metrorail hasta Homestead, de mejorar el servicio de ómnibus, y todo eso está muy bien y sería muy bonito; pero todo gira alrededor de obtener fondos públicos para hacer realidad los planes.

Y yo vuelvo a insistir en la participación del capital privado para tales fines, ya que eso sería el impulso decisivo para acometer la obra de inmediato.

Si en Cuba, antes de 1959, funcionaba uno de los sistemas de transporte público más eficientes de toda América, basado el mismo en la participación del capital privado, no veo el motivo para no repetir el modelo en Miami. ¿Será que el hacerlo afectaría muchos intereses?

J.A. “Tony” Ruano

es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,

venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2015, 3:36 p. m. with the headline "Transporte público y capital privado en Miami."

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