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Si tiene mascotas, averigüe antes de mudarse

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Mascotas Getty Images

Cuando los años pasan y los hijos crecen y se van para hacer sus vidas, la casa se hace más grande; pero no solamente se agranda la vivienda, sino también el vacío dentro del alma de los mayores de la familia. Es ahí donde aparece la necesidad de depositar el cariño y las atenciones que han quedado liberadas en otro ser vivo que las reciba y las aprecie, y quién mejor que una mascota.

En realidad, si usted no vive en una propiedad en la cual le permitan tener mascotas, sus deseos tendrán que ser postergados y en ocasiones olvidados, hasta que no cambien las regulaciones que así lo prohíben.

Algunos se preguntan el por qué de esta política ríspida en contra de las mascotas –básicamente perros y gatos– en la mayoría de las propiedades de condominios. Si lo analizamos bien, estas medidas están basadas en el sentido común, dirigidas a nivelar en el inmueble los niveles de ruido y en fines sanitarios que buscan evitar la proliferación de plagas y enfermedades inherentes a las mascotas. Encima de todo esto, las mascotas, por más que lleguen a quererse, no son más que animales propensos a atacar cuando se sienten agredidos, ya que no tienen otra forma de defensa. Básicamente, evitar estos problemas son los motivos de la medida que impide tener mascotas en la mayoría de los edificios de vivienda múltiple. Sin embargo, hay quienes se las arreglan para convivir con sus mascotas a pesar de todo.

Conocí la historia de una señora que había adoptado dos perros, un gato y un perico, y ante el asombro de los conocedores del caso, los animales vivían juntos y felices dentro de su casa. El problema fue cuando la señora decidió mudarse a una unidad de condominios en la cual no se aceptaban mascotas, pues ella no entendía por qué lo prohibían. A su decir, sus mascotas eran mucho mejor que algunos seres humanos que ella conocía; y es probable que su criterio conlleve algo de verdad, pero reglas son reglas y ella debía acogerse a las directrices establecidas si quería vivir en ese complejo residencial.

El colofón de esta historia contradice las normas de acatamiento a las regulaciones establecidas y demuestra la tozudez y el ingenio de la referida señora para lograr mudarse, y vivir sin ser molestada en este complejo residencial, en compañía de sus mascotas. Su respuesta ante la prohibición fue revestir puertas, paredes y ventanas de dos dormitorios contiguos, con láminas de corcho y espuma de goma acústica, hasta convertirlos, fielmente, en un estudio de grabación a prueba de ruidos; y lo logró.

Lo demás fue tarea sencilla: narcotizó las mascotas, para que no emitiesen sonido alguno a su llegada al edificio, las empacó con sumo cuidado para que no sufrieran daño durante la travesía y las introdujo, de forma clandestina, en su apartamento; y allí viven todos: felices y con la asistencia de un veterinario a domicilio.

¡Ah!, como dato adicional les digo que hay hoteles que aceptan mascotas, de menos de veinte libras, cuando se alojan con sus dueños, ¡asesórese en internet!

J.A. “Tony” Ruano

es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,

venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de septiembre de 2015, 3:41 p. m. with the headline "Si tiene mascotas, averigüe antes de mudarse."

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