Finanzas

Ciudades que crecen a costa de la calidad de vida

Las ciudades crecen constantemente debido a la demanda por espacio de quienes quieren establecerse en ellas. Con la excesiva demanda por espacio para radicarse se agotan el terreno disponible y las estructuras existentes comienzan a ser transformadas en inmuebles que permiten la ocupación pluralista, en contrasentido a la tradicional ocupación única.

Ante esta realidad se pierden las estructuras originales de las ciudades y en cuestión de décadas cambia la imagen de lo que era una ciudad con un sentido de crecimiento predecible, a una ciudad con un crecimiento inmobiliario indiscriminado e incontrolable, que afecta la calidad de vida de quienes viven en la misma.

La calidad de vida en las ciudades se mide con la evaluación de factores conjuntos, entre ellos la evaluación de servicios públicos, como escuelas, bibliotecas, transporte público, policía, bomberos, hospitales, y viales, entre otros. Este análisis también incluye oportunidades de trabajo, desarrollo cultural, recreación al alcance de todos los estratos sociales, así como disfrutar de una vida ordenada, sin mayores prisas ni contratiempos.

Cuando las ciudades crecen indiscriminadamente lo primero que sufre es la calidad de vida de sus ciudadanos, los cuales comienzan a padecer del congestionamiento del tráfico urbano y la merma de servicios comunales a los que estaban acostumbrados.

Las áreas verdes dentro de la ciudad ceden paso al avance de las obras públicas reclamadas por el crecimiento de los viaductos y de otras obras comunales necesarias para sustentar el crecimiento, y comienzan a desaparecer los parques y los sitios para el relajamiento del estrés urbano y el crecimiento sano de los niños.

Hasta el horizonte desaparece en las zonas donde se erigen edificios de gran altura; las sombras ocupan el lugar del sol creando un ambiente impersonal y frío, que llega a afectar el carácter de los ciudadanos, y suele convertirlos en elementos del engranaje citadino, en lugar de seres humanos capaces de crear y forjar destinos de forma independiente.

El peligro principal del desarrollo indiscriminado de las ciudades radica en alejar a las personas que trabajan dentro de las mismas, producto de la carencia de viviendas funcionales y económicas, y relegarlos a vivir en ciudades aledañas.

Este fenómeno migratorio interno lo podemos apreciar en ciudades norteamericanas como Nueva York, Boston, San Francisco y Los Ángeles, entre otras. En ellas, como en las mayores urbes europeas y asiáticas, sus habitantes tienen que emplear a veces hasta tres horas en sus viajes de ida y vuelta al trabajo.

Entretanto, todo indica que Miami se unirá a ese grupo. Incluso Key West está registrando una fuerte carencia de vivienda para quienes allí trabajan, y sin trabajadores no pueden ofrecerse servicios.

Es mi opinión que los funcionarios municipales y condales deben observar este fenómeno social con el interés que el mismo merece, y brindar facilidades para la construcción planificada de edificios multifamiliares para ser ocupadas por familias que trabajen en el área.

J.A. “Tony” Ruano

es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,

venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2015 a las 5:02 p. m. con el titular "Ciudades que crecen a costa de la calidad de vida."

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