Finanzas

Compruebe con quién hace tratos de venta o alquiler de una propiedad

La gran mayoría de los vivos (astutos) o aquellos que se la dan de tales son mucho más fáciles de timar que quienes reconocen sus limitaciones cognoscitivas. Quienes admiten que no lo saben todo, siempre buscan ayuda calificada y se aseguran de que la misma esté suficientemente avalada.

Ultimamente he sabido de muchos timos relacionados con transacciones en bienes raíces. Los más están directamente vinculados al alquiler de propiedades familiares. Parece mentira, pero las personas se dejan timar abiertamente solo por no procurar los servicios de profesionales autorizados relacionados con la industria inmobiliaria.

He tenido información, de primera mano, de personas que han alquilado una casa y en pocos meses han sido notificados que la propiedad nunca estuvo en el mercado para la renta, ni tan siquiera en el mercado inmobiliario, pues estaba clausuradas en espera de que una institución financiera finalizara los trámites pertinentes para la reposesión de la misma.

De la noche a la mañana estas personas se han visto sin derecho alguno de estancia en la propiedad que ocupan ilegalmente, y con una demanda de desalojo clavada en su puerta. Sin derecho a reclamarle a persona alguna, pues quienes le rentaron no dan señales de vida.

También he sabido de personas que compran una propiedad y se han encontrado de igual forma: “en la calle y sin llavín”, de hoy para mañana. Aparte de la responsabilidad jurídica en que pueden verse implicados si fuesen acusados de confabulación con terceros para apropiarse de un inmueble.

Lo que escapa a mi comprensión es por qué hay seres, aparentemente civilizados, que se dejan estafar tan fácilmente por personas inescrupulosas que se presentan como dueños de un inmueble o como agentes inmobiliarios, sin mostrar acreditación alguna.

Si alguien se presenta ante mí, de paracaidista, ofreciéndome que le compre un inmueble, lo primero que hago es pedirle su información personal y comprobar en el registro del Condado Miami-Dade, a través de la página www.miamidade.gov quién es la persona que aparece como titular de esa propiedad y posteriormente confrontaría esta información con la información que me ha sido suministrada. Si difiriera la información de la titulación con la que he recibido de parte del supuesto propietario, le enfrentaría para conocer el motivo de la disparidad, a sabiendas de que nadie puede pasar el título de un inmueble a terceros, si no es quien aparece registrado como propietario legítimo.

Ante alegaciones de un supuesto cierre en fecha reciente, pues le solicitaría que me presentase la documentación que lo acredite. Así y solamente así seguiría en la transacción, para después solicitar el concurso de mi abogado a la misma.

Quizá suene algo duro o crudo lo que a continuación voy a decir, pero las personas –de las cuales he sabido– que han resultado timadas, no han sido personas ignorantes, propiamente dicho, sino personas que por querer pasarse de vivas han decidido jugársela y ahorrarse los honorarios de un agente inmobiliario licenciado y acreditado, y de un abogado acreditado en el Estado, que conozcan ambos el mercado y las leyes, para que les sirviesen como orientación y de ayuda.

Ahora deben enfrentar las consecuencias.

José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual

práctico de compra, venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2014, 3:20 p. m. with the headline "Compruebe con quién hace tratos de venta o alquiler de una propiedad."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA