Vender una casa móvil no es fácil, no se descuide
Muchas personas consideran que vender una vivienda móvil, también conocida como tráiler, es algo sencillo y sin mayores complicaciones. Quizá si les dijera que es mucho más complicado que vender un bien inmueble muchos dudarían.
Un tráiler es una propiedad móvil, o sea, que puede ser trasladada, con mayor o menor dificultad en una noche. Como propiedad móvil necesita obtener una matrícula de casa rodante ante los registros del estado, tal cual si fuese un vehículo cualquiera, y mantener vigente esa matrícula mediante un pago anual de la cuota establecida para ello. La licencia o matrícula va acompañada de una chapilla, la cual debe ser atornillada al tráiler, en una parte visible y destacada del mismo, para así establecer su legalidad ante todo aquel que se interese en comprobarla, y de esta forma tener el derecho para negociar un contrato que permita estacionarlo en un parque de casas móviles.
Como son considerados prácticamente un vehículo, el financiamiento de estas casas móviles, inicialmente, no representa mucho inconveniente, ya que los fabricantes de las mismas se las agencian para obtenerlo de instituciones financieras interesadas y especializadas en ello para ofrecérselos a sus compradores. Pero cuando se intenta revender la propiedad, ya no será nada fácil encontrar quien se arriesgue a financiar una casa móvil. Las instituciones financieras tradicionales no se sienten interesadas en ello y las especializadas en ese giro pierden el interés una vez que las mismas no son nuevas, por lo que las ventas de contado son las que más abundan para sellar esas transacciones.
Ahora que ya tiene algún conocimiento de sobre la materia, permítame compartir con usted el caso de una señora que le vendió dos tráileres que ella poseía a uno de sus inquilinos. Primeramente la señora tuvo que enfrentar la venta sin la ayuda profesional de un agente de bienes raíces, puesto que los realtors no se ocupan de este asunto. Al menos yo no conozco a ninguno que se dedique a ello.
Al tropezarse con que era imposible encontrar financiamiento para ese tipo de propiedad, se sintió agobiada ante la posibilidad de perder la venta, producto de la incertidumbre que embargaba al comprador, el cual quería retirarse del negocio. Enfrentando los hechos decidió seguir adelante con la venta, y tomar provecho de la oportunidad que se le presentaba para obtener más ganancias. Así le propuso al comprador que ella le financiaría la compra de los tráileres.
Ambos fueron entonces a visitar a un contador y notario, amigo del comprador, para que este les hiciese los documentos para el traslado de título de las propiedades y fijase los términos de las hipotecas; y así se hizo: ella se fue con sus hipotecas y el se hizo dueño de los tráileres.
Poco después del cierre de la transacción los pagos hipotecarios cesaron, y la señora decidió enfrentar al comprador; solo para encontrarse con que los tráileres habían sido revendidos a terceros, y que quien fuera su inquilino se había esfumado.
Luego supo que para garantizar hipotecas, en la venta de tráileres estas deben ser avaladas con garantías personales; y así ella perdió dinero y propiedades.
Ante una duda legal, consulte siempre un abogado.
J.A. “Tony” Ruano
es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,
venta y administración.”
tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de octubre de 2015, 6:33 p. m. with the headline "Vender una casa móvil no es fácil, no se descuide."