No prescinda de la inspección antes de invertir su dinero
Los seres humanos, en ocasiones, toman decisiones suicidas, tal cual lo hacen los rebaños cuando se ven amenazados por peligros que aturden y bloquean sus instintos. Si en los animales esta conducta es permisible y hasta justificable, dada la falta de razonamiento e inteligencia, en los seres racionales es del todo inaceptable.
El instinto de conservación es un regalo divino, algo que hasta el presente nadie ha podido explicar científicamente y que constituye un sofisticado sistema de seguridad personal que nos alerta, protege y defiende de los peligros que acechan en nuestro entorno.
El instinto de conservación está encabezado por dos instintos primarios e irracionales: nutrición y reproducción. Valiéndose de ambos, la madre Naturaleza garantiza que todo elemento vivo se desarrolle y multiplique.
La sensación de dolor es multifacética y funciona como vigilante de los instintos, respondiendo a todo lo que perturbe nuestros sentidos y es quizá el mejor aliado con que contamos durante nuestras vidas. Ella nos alerta del calor abrasador del fuego, del flagelo del frio, de lo cortante del acero afilado, de la luz cegadora, del ruido imprevisto, de sabores y olores agresivos y desacostumbrados. En fin, a través de ella se refleja toda invasión a nuestra integridad física, lo cual permite al sistema cerebroespinal tomar las decisiones pertinentes luego de recibir la voz de alerta.
Pero la perfección no existe, y entre los fallos de este magnífico sistema está el de no advertir sobre decisiones mercantiles erradas; y es lógico que así sea, puesto que la economía es una conducta alterna o actitud adquirida por el hombre durante su desarrollo intelectual.
Como prueba, les pondré de ejemplo a aquellos que invierten su capital en una propiedad inmobiliaria y no someten la misma a una inspección.
Un inmueble no solamente es una estructura erigida en un terreno. Integran la misma instalaciones eléctricas, cañerías, estructuras de madera y metal, sistemas de bombeo y aislamiento, equipos, en fin, una propiedad inmobiliaria como tal, es el conjunto de elementos.
Con lo anteriormente dicho no quiero significar que para comprar un inmueble sea necesario que el mismo se encuentre en perfectas condiciones. Lo que quiero enfatizar es que todo aquel que pretenda ser dueño de un inmueble debe saber al menos cuáles son sus condiciones para así poder tomar decisiones inteligentes.
El costo de hacer inspeccionar un inmueble, por inspectores licenciados y certificados, es insignificante comparado con los beneficios que el resultado de las mismas pudiesen reportar, al tener conocimiento el comprador de lo que realmente está comprando.
Lo importante es que el costo total de las reparaciones, de ser necesario realizar alguna, justifique el precio de compra, dentro del valor de mercado de la propiedad. Sin embargo, si fuese necesario realizar reparaciones a la estructura del inmueble, es recomendable obtener una segunda opinión al respecto.
Recuerde: Jamás se precipite para tomar una decisión. El momento de la compra es mágico, único e irrepetible.
José A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces: Manual
práctico de compra, venta y administración.”
tony@ruanobrokers.com
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2014, 5:31 p. m. with the headline "No prescinda de la inspección antes de invertir su dinero."